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MIÉRCOLES 6- 11- 85 SUCESOS A B C 49 Punta Umbría: La Guardia Civil hace interrogatorios en el entorno familiar de la niña Exisie la creencia de que pronto se detendrá al asesino de María del Carmen Los escolares de Punta Umbría nos manifestamos: En contra de la violencia. A favor de la paz y de la convivencia. En contra del sufrimiento y de los que hacen sufrir. Contra la maldad. En contra de la venganza. A favor de la justicia, de la tranquilidad y de la reflexión. En contra del miedo. A favor de la prudencia. A favor de la ayuda mutua. A favor de la esperanza. A favor de la alegría. A favor del amor. En nombre de nuestra compañera María del Carmen La manifestación de alumnos recorrió ayer silenciosa la población Punta Umbría Ricardo Domínguez, enviado especial Carretero Gómez, hagamos una convivencia mejor. Era este un manifiesto sencillo, unas frases que nunca llegarían a ser leídas durante la celebración de la eucaristía como se había previsto desde el principio, pero que estaban ahí, en los corazones de todos los niños. Y también de los adultos, en el sentir popular de un pueblo que en la mañana de ayer se volcó por las calles de la localidad onubense para pedir justicia, tranquilidad y, sobre todo, un mundo mejor. No nos enseñéis a ser violentos podía üeerse en una blanca pancarta firmada por los colegios públicos de Punta Umbría y tras la cual circulaba un extraño cortejo: más de un millar de niños de edades comprendidas entre los ocho y dieciséis años, que, acompañados de sus profesores, se dirigían por las principales calles del pueblo, la de la Laguna, avenida de Andalucía y Calle Ancha, a la parroquia de Nuestra Señora del Carmen para asistir a una misa, tan sencilla como aquel acto público, para rendir homenaje postumo a una compañera de cuarto curso de EGB, para rezar, para pedir a Dios que la acogiese en su seno. Fue aquella una caminata de aigo menos de un kilómetro, a la que fueron sumándose a los alumnos del colegio del Carmen los de otros centros de la localidad: el del Santo Cristo del Mar y 1 de San Sebastián. Y a la que tam bien acompañarían madres de alumnos e incluso otros ciudadanos del pueblo marinero, que abandonarían momentáneamente sus ocupaciones. Profundo silencio durante la celebración de ta misa, sólo quebrado por sollozos de alguna persona, entre ellas los padres de la pequeña asesinada: Manuel Carretero y María del Carmen Gómez Coronel. Y más silencio aún durante la homilía, en la que el sacerdote, José García Muñoz, hizo hincapié en el perdón, la calma, ia justicia y no el odio en el corazón, en la creencia en Dios en unos momentos en que a todos les invadía el dolor y la incertidumbre. Doña María Luisa Blandón, profesora del colegio Virgen del Carmen, donde estudiaba la pequeña, matiza: Con este acto se ha pretendido que los niños vayan desterrando la violencia y aprendan a dominar esas situaciones de tensión con las que se van a encontrar en la vida y, sobre todo, que sepan frenarse a tiempo HIPÓTESIS Nadie, sin embargo, prefie re aventurar hipótesis sobre e 5 crimen, aunque parece existir, al margen de un clima de tensión, una situación popular en la que cada cual tiene su propio sospechoso. Incluso Francisco Jesús Real Gómez, niño de doce años y primo de la pequeña asesinada, a la que vio al filo de las seis de la tarde del día de la desaparición, matiza que el hombre que la raptó y vició sólo puede tratarse de un psicópata, de alguien que de seguro la conocía, pues parece lógico pensar que tenía que tratarse de una persona relacionada con María del Carmen quien la engañara y condujera a la casa de la calle de San Francisco Javier, donde hallaría la muerte, tras ser brutalmente forzada y maniatada. En definitiva, flota un gran inte rrogante en el ambiente, que, según parece, puede que sea desvelado en breve por los equipos de los servicios de información de la Guardia Civü, que desde el primer momento han llevado el paso de las investigaciones. En este sentido, y al margen de esos hipotéticos culpables que cada cual parece tener, se cree que las investigaciones van por buen camino, especulándose con la posibilidad de que en breve podría caer el presunto culpable en manos de la Justicia. En este terreno de la investigación, que se lleva a cabo con gran sigiío, se conoce también que miem- bros de la Benemérita han realizado ya numerosas pesquisas, habiéndose interrogado incluso al padre y a la madre de la niña asesinada. Concretamente, ayer por la mañana, el responsable de la investigación mantuvo una larga conversación con los padres de María del Carmen, en un intento de averiguar pormenores y detalles sobre empleados y otros allegados a la pequeña. El pequeño Francisco Javier también sería una de las personas interrogadas por las fuerzas de la Benemérita, facilitando detalles de cómo iba vestida: zapatos de deporte, pantalón rosa y blusa blanca: de la bicicleta que le dejó y de las últimas palabras: ¡Toma, Paco, me voy a jugar! Y después de aquella corta frase, la desaparición, ia angustia de una familia, de unos padres y de todo un pueblo que se volcó en la búsqueda, como también lo harían algunos propietarios de chalets y apartamentos que se despla zaron desde Sevilla para abrir sus casas a raíz de un angus tioso llamamiento r e a lizado por la madre de la niña por televisión. CEMENTERIO Al filo de la una y media de la tarde, y tras ia larga misa, en la que recibieron la comunión numerosísimas personas, el no menos del millar de niños que habían asistido al acto se dirigieron a pie durante un periplo de no menos de cuatro kilómetros, hasta el cementerio municipal, para depositar junto al nicho en el que recibieron cristiana sepultura los restos mortales de María del Carmen, ios ramos de flores. Fue éste también otro acto senci- llo. No hubo responsos. Sólo indignación de algunos, incluso pequeños, y llantos de mayores. Ya por la tarde, el alumnado de los tres centros docentes asistiría nuevamente a las clases. En las mismas no se haría mención a los actos de la mañana. Era mejor que cada cual, cada niño, asimiiase la enseñanza. Fue toda una lección de solidaridad hacia una familia, de humanidad, de reflexión hacia una situación de inseguridad ciudadana. Durante la eucaristía, cuatro niños de la clase de María del Carmen se acercaron al micrófono y, tras el ofertorio, formuiaron cuatro peticiones: Queremos pedir para que nuestra amiga María del Carmen esté Contigo Queremos pedir para que la vida te dé paz, justicia, libertad y amor Queremos pedir para aue a los padres, abuelos y familia de María del Carmen les dé fuerza para soportar el dolor y Para que se arrepientan todos los que hacen el mal y provocan la violencia Las cuatro peticiones caíaron hondo en un determinado sector del pueblo onubense. Sin embargo, otros pidieron por su parte y en medio de corrillos justicia y que se les entregase el autor del crimen cuando fuera capturado Eran éstas- -las menos- -alguna que otra persona exaltada, quizás las mismas que nos manifestaron que el sentimiento de miedo era tal que incluso algunos niños dormían con sus padres desde que ocurrieron ios hechos y que la paz y la tranquilidad no volverían a estas tierras hasta que no estuviera encarcelado ese asesino que aún anda suelto por las calles de Punta Umbría.
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