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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA, SOCIEDAD ANÓNIMA 12 NOVIEMBRE 1986 ABC ANESTESIA REDACCIÓN, ADMINISTRACIÓN Y TALLERES: CARDENAL ILUNDAIN, 9 41013- S E V I L L A N FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA Hay países- m u chos- que han permanecido tantos años bajo los efectos de la uno, tienen una actitud bastante correcta; anestesia, que apenas tienen posibilidades espontáneamente reaccionan bien a la de recuperación; se han destruido ciertos tejidos sociales delicados, se han atrofiado mayoría de las cuestiones; tienen un míniirreversiblemente algunos resortes de la mo de agresividad; enjuician con cordura lo vida; la esperanza de volver a la normalique se les presenta con lealtad. Pero no dad es mínima, y en el mejor de los casos sacan las consecuencias de todo esto. No a larga fecha, con generaciones futuras. La acaban de creer que en ellos está el poder último de decisión; se dejan representar pérdida de la espontaneidad ha sido demapor quien asume esa función, por escasos siado honda y duradera para que persista en los que la han padecido un resto sufique sean sus títulos. Su actitud privada no ciente de sensibilidad y vitalidad. Este es el trasciende a lo público; tienen la impresión problema capital del mundo en su conjunto, de que las cuestiones que afectan a la vida el que condena al fracaso los intentos de colectiva y que repercuten, a veces muy organizar las relaciones internacionales: se dolorosamente, en su vida privada, no van intenta dialogar con cuerpos inertes, que con ellos no son posibles interlocutores, que no tieLo que me inquieta más es la indiferen- nen voz desde hace decenios, representacia que domina, y que llega a figuras emidos por unos cuantos individuos, por una nentes, que por sus condiciones personaburocracia, por un partido que administra, les, por su autoridad, por tos puestos que de vez en cuando, nuevas dosis de anestéocupan en la sociedad, no tienen derecho sico para conservar en estado de sopor a a permanecer indiferentes. Ante las cuessus países. tiones más graves, son muchos, son demasiados los que se encogen de hombros y No es éste, claro está, el caso de Espadicen, o al menos piensan: ¿Qué le vaña. Pero los síntomas de anestesia son mos a hacer? Se les podría contestar con evidentes, y han inducido un inquietante una larga lista de posibles líneas de conestado de aceptación. Mis esperanzas esducta; no sé por qué hablo en condicional: pañolas son muy vivas; no se refieren priapenas hago otra cosa desde hace bastanmariamente a la política; lo que de ella me tes años. Y a ello se suele reaccionar con interesa es, sobre todo, la remoción de lo simpatía, aprobación, frecuente coincidenque tenga de estorbo, de paralización de la cia; pero no pasa nada más, no se sigue sensibilidad nacional. Donde hay que acde ello ninguna acción real, no digamos pú- tuar es en la sociedad misma, y esto reblica, que pueda ayudar a que la vida naquiere una acción estimulante sobre los incional recobre su temple, vuelva a las madividuos. Hay que devolverles, primero, la nos de los españoles, quiero decir de todos capacidad de enterarse- l a que muchos los españoles. tienen de no hacerlo es sencillamente asombrosa- en segundo lugar, la de mePor eso hablo de anestesia; mientras es dir la importancia que cada asunto tiene; profunda, la conciencia está temporalmente extinguida, en un paréntesis que se podría en tercer lugar, la de prever las consecuencias que puede tener cada uno. prolongar y desembocar en la muerte- que imagino como un radical despertar- CuanEsto es sólo la primera parte. Hace falta do los efectos decisivos de la anestesia algo más: la convicción de que todo lo que han pasado, se ha recuperado la concienpasa en España- y muchas cosas que cia, se sabe lo que pasa, se escuchan y acontecen fuera- tiene que ver con cada comprenden las voces, persiste la impotenuno de nosotros, y, finalmente, que buena cia; se quiere hablar y no se puede; se inparte de nuestro destino está en nuestras tenta mover un músculo y no responde. manos. Se trata, en pocas palabras, de de ¿Qué voy a hacer? -s e dice el que aún no volver a los españoles la confianza en sí h e c p d a la a e t sa a sa a o n se i mismos, que han tenido un momento, cuando casi todo lo esperanzador parecía posible, y han empezado a perder en extraña pasividad inducida. Como se ve, no se trata de política, y esto es lo más grave; porque no habrá política digna de los necesarios proyectos españoles- aquellos sin los cuales España no será- mientras no se recobre el tono vital que parecíamos haber alcanzado definitivamente y que ha vuelto a comprometerel oro ai mejor p r e c i o se como si se hubiera dado marcha atrás en la historia. Y no se olvide que la historia CADENAS ANILLOS PULSERAS. MEDALLAS RELOJES no tiene ni freno ni marcha atrás. O pasa en España nada particularmente grave. Insisto en el adverbio: particularmente; porque no quiero decir que no pasen cosas de considerable gravedad, sino que no son privativas de España; la inmensa mayoría se encuentran en casi todos los demás pafses, en muchos de ellos corregidas y aumentadas. La actitud de muchos españoles es inquietante porque creen que lo que pasa aquí pasa solamente aquí, y la razón es doble: falta de información sobre el resto del mundo, de una parte; sobre todo, esa extraña impresión, que una vez comenté, de que lo exterior no es real, la tendencia a tomarlo como ficción. Si se miden las cosas con serenidad y sin perder el sentido de las proporciones, se encuentra que la vida en España es mejor que en la mayor parte del mundo, más grata y placentera; en algunos aspectos, que afectan a la vida privada, especialmente a la vida cotidiana, su puesto es muy alto. Se podría decir que los años en España dejan bastante que desear y son inferiores a los de otras naciones; pero los días españoles se cuentan entre los más deseables. No es menos cierto que el descenso de esas excelencias es visible en el último quinquenio, evidentemente inferior al anterior, y que muestra una tendencia a seguir bajando. Cada día nos trae en los periódicos y noticiarios la noticia de que alguna libertad se limita, alguna nueva manipulación se anuncia, la presión aumenta, se van invadiendo un poco más los espacios de esa vida privada. En suma, se respira un poco peor. Y esto no parece admisible. Después de haber hecho el ensayo de respirar a pleno pulmón, con la esperanza de que el ámbito de nuestra vida se fuera dilatando, con la evidencia de que esto podría y debería ser así, nada justifica la declinación a que asistimos. La prepotencia de los que ejercen el poder se combina con el desconcierto, la vacilación, la creciente división de los que parecen decididos a no ejercerlo nunca. Esto parece justificar el desaliento perceptible en fracciones significativas del país. Pero yo no veo esa justificación. Lo que sucede en la esfera de la política no me parece demasiado inquietante mientras se conserve la posibilidad de reobrar sobre ella, de obligarla a conducirse de manera adecuada. Mientras exista un sistema de libertades- y todavía existe- mientras haya recursos para hacer valer la opinión, todos los síntomas negativos que he señalado, y que son de gran importancia, son superables, más aún, fácilmente superables. La única condición es que se quiera hacerlo. Y aquí es donde empieza mi verdadera preocupación. No se refiere inmediatamente a la política, sino a su sustrato, a su subsuelo: al estado de la sociedad. Está en curso una operación de gran escala, que podríamos llamar la anestesia de la sociedad española. Los españoles, uno por ORO b íjasta felázquez, 3 (prolongación caüeTetuán) z 5 0 descuento OROBRIZ- LIQUIDACIÓN POR REFORMA Julián MARÍAS de la Real Academia Española
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