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6 ABC OPINIÓN Escenas políticas. SÁBADO 27- 12- 86 EL FASCISTOIDE T O M A abrazos, toma Tro 1 I picana, toma rumba, toma c o n d e c o r a c i ó n t o m a José Martí, t o m a M e n o y o toma cohibas y t o m a pirulí de La Habana! ¡Para que luego se vaya usted a echar margaritas a la Bahía de Cochinos, con perdón, señor pres i d e n t e! ¡Y p a r a q u e se c a l i e n t e usted los sesos en encontrar un equívoco sobre el luchador por la libertad y allí parezca q u e se e s t a b a usted refiriendo a comandante, y aquí se interprete que aludía usted al poeta! Al primer t a p ó n z u r r a p a s En cuanto ha pintado un palo a disgusto de don Fidel, se ha despachado a modo, ha echado por esa boca sapos y culebras, como si fuera un basilisco, y le ha puesto a su presidente del Congreso a caer de un burro, como chupa de dómine y como no digan dueñas. Ya se ha enterado usted, don Felipe de mi vida, punto de Tropicana, fior del Caribe, capulíito revolucionario, compañero de lucha, monclovita amigo, compadre socialista y camarada de juerga. Ya se habrá enterado usted que tiene usted en el sillón del Congreso de los Diputados a un tipejo fascistoide Tiene usted mala suerte con tos amigos internacionales. Ya le decía yo a usted, señor presidente, que anda en malas compañías. Se junta usted con gente malencarada, malhablada y malpensada. Recibió usted al Gadafi en aquellas islas P i t i u s a s q u e c a n t ó Rubén, el nicaragüense (que esa de Nicaragua es otra, ya hablaremos) le enseñó aquellas playas donde danzaban las musas coronadas de pámpanos y rosas y apenas le perdió de vista, le sale! a moza respondona y empieza a decir que hay que darle al moro Ceuta y Melilla. Aquello era previsible y estaba cantado. Pero, como muy bien dice usted, no siempre fue usted sabio. Había que darle un margen de confianza, que nadie escarmienta en cabeza ajena, y errando se aprende. Al fin y ai cabo, el mejor escribano echa un borrón, y a la mejor churriana se le escapa un traque. Vino después por aquí Daniel Ortega, y nuevos abrazos y nuevos randivuses. También en mala hora vino el huésped. Ya podía haber escogido usted cualquier otro Ortega para sus coloquios, no sé, a Domingo Ortega, que estaba a punto de cumplir los ochenta años y que algo sabe de lidiar toros de Iberia, o a don José o don Miguel Ortega, que algo podían haberle explicado de la España Invertebrada. Pues, no, señor. Tenía usted que traerse a Daniel Ortega, con la mano puesta pidiendo dólares y con la otra haciéndole la higa al yanqui. A lo m e j o r pensó usted que eso era una coartada para su juego de la Otan, porque ya se sabe cuánto le gusta a Su Excelencia jugar a los dos paños, y aun a tres o cuatro, si se tercia, y estar repicando y en la procesión, o, como dicen en su tierra, al plato y a las tajas. Y al poco de la visita nos enter a m o s d e que los e t a r r a s andan por allí, animando el frente sandinista, para descansar de matar aquí guardias civiles, aunque sea en Nochebuena. ¡Hombre, señor presidente, que ni los burros t r o p i e z a n dos veces en la misma piedra, y ya se sabe que el Gadafi y Daniel Ortega son cantos del mismo río! Eso ya se le perdona más difícilmente al escribano y a la churriana, con perdón de la comparación, que todas son odiosas, pero alguna concesión hay que hacerle a la retórica. Y luego viene lo de Fidel. No sólo es que el tío este que tienen ustedes en Cuba se presenta en Madrid por las buenas y de sopetón, sino que se larga usted al Caribe, se mete entre sus brazos, se me va con él de picos pardos, hinc h a el pecho para que le ponga una condecoración, y deja usted en el aire aquello del luchador por la libertad Y en cuanto se viene usted a las Batuecas, por un lado le manda a Menoyo, pero por otro le ¡lama a su presidente del Congreso tipejo fascistoide Y ahora, cada vez que don Félix Pons le advierta a un señor diputado de la oposición q u e se le h a a c a b a d o el tiempo para criticar al Gobierno, el diputado podrá desahogarse: Lo que sucede es que usted, como bien dice Fidel Castro, es un tipejo fascistoide Ay, don Felipe, se lo tengo dicho: Anda usted en maiás compañías, hijo Jaime CAMPMANY ZIGZAG Guerra y paz de una alcaldesa los países miembros, es un texto en el que se dice no sólo las reformas institucionales de la CEE y la ampliación de los campos de competencias comunitaria, sino que se introducen reformas muy importantes sobre la actividad común de los doce socios euro peos en materia de defensa y política exterior. Estas competencias, junto a las tradicionales de acuñar moneda, dictar Justicia y aprobar nuevas leyes, son las que caracterizan a los Estados unitarios. Un conjunto de países que comportan su defensa y su política exterior se acercan inevitablemente a la unidad política. Esta es la importancia del Acta Única y su verdadero sentido histórico. N OS lo c o m e n t a n v a r i o s p a d r e s de a l u m n o s de Ecija. La alcaldesa de la bella ciudad andaluza, María de la Luz Méndez Correa, ha promulgado un bando con motivo de la Navidad dirigido a los niños en el que les desea unas vacaciones muy felices, y hace votos porque la convivencia y la paz reinen en la ciudad. Todo ello perfecto y elogiable, justo y necesario, si no fuera porque la alcaldesa astigitana en su ardor pacifista recomienda también a la tierna infancia local que no juegue a la guerra, ni en broma ni pida juguetes bélicos. Sin entrar en este complejo problema, ni en las controversias que hay planteadas en este terreno de los juegos y los juguetes entre psicólogos y educadores, que no llegan a ponerse de acuerdo, lo que sí creemos es que la bienintencionada alcaldesa de Ecija se ha pasado en sus recomendaciones. Por lo pronto, a juzgar por la carta recibida, en lugar de la paz, ha traído la guerra a más de un hogar. ¿Qué hacemos ahora con los juguetes comprados? se pregunta un angustiado padre. ¿Regalarles un pito de caña? L El Acta Única OS grandes medios mencionan una y otra vez el Acta Única por la que los países miembros de la Comunidad Europea se proponen reformar sus instituciones. Pero con este documento ocurre como con ciertos restaurantes de fama sobre los que la gente habla incesantemente sin haber estado nunca. T o d o s citan la f a m o s a A c t a Única, pero casi todos ignoran el fondo de la cuestión. El histórico documento comunitario, ratificado ya por la casi totalidad de L asunto Rumasa es de una enorme complejidad y no puede saldarse con aproximaciones y simplismos como los que acumula Luis Ramallo en un reciente artículo dedicado al holding de la Abeja. Ramallo ha demostrado ser a lo largo de los últimos tres años el mayor experto en la documentación y contabilidad de las empresas expropiadas. Por eso sorprende que pierda ahora su tiempo en publicar artículos tan confusos como el que aludimos. Ramallo ha realizado un estudio todavía incompleto, pero casi exhaustivo sobre los procedimientos, tantas veces equívocos, la privatización y adjudicación para las empresas que pertenecían al grupo de Ruiz- Mateos. Son problemas entrecruzados, a veces, contradictorios sobre los que irrumpen frecuentemente intereses internacionales mal conocidos en nuestro país. Razón de más para c o n s i d e r a r i n e x p l i c a b l e un artículo como el del parlamentario extremeño, escrito todo él en un tono confuso y pactista, ajeno a su clara trayectoria. E Rumasa y Ramallo i. En 1987 seguirá sonando. ¡Mucha suerte!
 // Cambio Nodo4-Sevilla