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ZIGZAG Las ayudas a la enseñanza A crismas, el plástico y los papeles metalizados. En tanto, los escaparates como rutilantes naves espaciales llegadas de lejanas galaxias, desbordan de delicatessen de toda clase de bebidas, fiambres, dulces y delicias que alternan con los típicos y castizos productos de la tierra, los turrones, los mantecados, los p o l v o r o n e s que a v e c e s s e hacen light para tratar de ponerse al día. Si esto es índice de abundancia, de elevación del nivel de vida, de mayor acceso a todos esos bienes, de intercambio, de enriquecimiento, nos parece maravilloso. Si se va a traducir en una pérdida de personalidad, de nuestras señas navideñas de identidad, e introducirnos exclusivamente en un sistema tan uniforme como impersonal, tendremos que lamentar la pérdida de aquellas sencillas, tiernas, Pascuas sevillanas, más humildes, menos brillantes, pero indudablemente más nuestras. El recuadro. CAMPANILLEROS DE LA TORTERA STA en los escaparates más clásicos de las confiterías sevillanas la tortera, fiel a su cita, con su nieve de azúcar, con sus barrocos silueteados y leyendas de canela, con su naranja de guirlache en toda la boca de riego de semejante antiguo ruedo de sevillana delicia. Está en los escaparates la tortera, con su relleno de cidra, tan suma de culturas como las l e y e n d a s en cuatro lenguas que escritas tiene la urna del Santo Rey, y mirándola detrás de los vidrios, en este niño antiguo que todos llevamos dentro y que por fuera nos sale en las Pascuas, piensas en lo que se han alterado las costumbres de los dulces de Navidad. Por ahí te venden mantecados de chocolate, polvorones de pistacho. Toda la imaginación que la saga de Bornay le echa al helado por el verano es la inventiva que Estepa le pone a los dulces de toda la vida por las Pascuas. Dulces de toda la vida que ya no son los dulces de toda la vida, y me voy a explicar. ¿Cómo es posible comerse un mantecado envuelto en plástico, que no es un mantecado, sino delicias de mantecado al sabor limón Todo está sacado de quicio, lamentablemente, con lo sevillano que es repetir todo como se ha hecho s i e m p r e t o d a la vida... L A u d i e n c i a N a c i o n a l ha vuelto a enmendar la plana al Ministerio de Educación al anular la orden que retiraba las ayudas económicas a centros privados. De momento son tres los beneficiados por el fallo judicial, pero se espera que en los otros casos pendientes el Tribunal se pronuncie en equivalente sentido. La sentencia llega a afirmar que las condiciones impuestas por el d e p a r t a m e n t o d e l señor Maravall para incluir un centro en el concierto (fórmula de financiación introducida por la Lode) vulneran la Constitución y la propia Lode, ley que el Ministerio sacó adelante con la oposición de muchos sectores de la enseñanza, pero q u e o l v i d a cuando le conviene. E L Navidades cosmopolitas A Navidad, además de unlversalizarse, se ha uniformado en sus símbolos externos, en todo ese arsenal convencional que la pregona. Lo mismo en Hong- Kong que en Ciudad del Cabo, Nueva York o París, por citar ciudades distantes. Sevilla no ha escapado al fenómeno. Son ya historia aquellas Navidades de los escaparates de la Campana con sus exposiciones de mazapanes, los pavos en los improvisados corralitos de la Encarnación, los puestos de figuritas de barro y casitas de cartón en la calle Regina o de la Feria, las zambombas, las panderetas- -que cada vez se ven menos- el aguardiente, las uvas para las doce, doce En Sevilla han entrado arrolladoramente esos símbolos internacionales de los Papas Noel, de los árboles con avalónos, las ramas de muérdago, los lazos rojos, las campanas plateadas, las estrellitas, los E Puntualizaciones N las recientes declaraciones de Rafael Lapesa a Santiago Martín todo reviste interés por expresar lo que piensa un relevante maestro universitario. Pero sólo deseamos notar dos puntos que en rigor se compendian en una apreciación religioso- civil. Porque el filólogo cree acertadamente que con la mayor libertad que concedió el Concilio pasó algo paralelo a lo que ha ocurrido en el comportamiento social de las gentes en la España de la transición Otro aspecto del pensamiento de Lapesa muestra también la claridad de su visión: La sustitución de la religión por la técnica puede llevar a la Humanidad a la catástrofe En pensadores contemporáneos de dispares posiciones no es difícil encontrar juicios de esta clase. ADRIANO feria atildado para celebrar las Pascuas... Y luego estaba el turrón, que no había más que de dos clases: el duro y el blando. Jijona o Alicante. Pero no más desviaciones de turrones de c h o c o late, de turrones de bajas calorías... Todo era muy clásico, porque se trata de unas fiestas c l á s i c a s P o r eso debo alabar a u n a c a s a de E s tepa, cuyo nombre no hace al c a s o que ha reconstruido una caja de Navidad tal como se hacía toda la vida de Dios. La propia caja de cartón es ya una maravilla, con las letras en relieve, con su ribete dorado, caja para el Viena de Cádiz o La Perla de Córdoba o para la juanramoniana dulcería de Moguer. Y dentro, lo de toda la vida: el mantecado, el polvorón, el alfajor, el rosco de vino y pare usted de contar Lo clásico. Hay también monjas de clausura que mantienen el mantecado en su académico rigor, envuelto c e r e m o n i a l mente con el papel de seda. F E S T I NA La moda suiza vestida de luna. Bienvenidos seáis, dulces de Pascua de toda la vida de Dios. L a vida del Dios que nace en esta fecha ha sido convertida en la fiesta del hartazgo y del consumo, de la cursilería y del horterismo, en esta tierra donde nunca hubo ni cúrsiles ni horteras. Por eso frente a tanto Papá Noel y tanto decir Navidades en plural, porque los americanos Los dulces de la Navidad en plural dicen Christmas la eran muy simples. A saber: el mantecado, el polvorón, el al- tortera de los escaparates de las c o n f i t e r í a s clásicas es fajor, el rosco de vino y la figucomo un monumento que S e rita de mazapán. No se admivilla se hace a sí misma, para ten más variaciones ni más deleite de los que todavía deimaginaciones. La imaginación c i m o s Pascuas y n u n c a quedaba para ponerles nom Navidades porque es el bres. Para todos los niños, los tiempo que va de la Pascua de alfajores eran mojoncitos de la Natividad del Señor a la perro que no es una metáPascua de la Adoración de los fora de mal gusto, sino GónReyes. Que los que decimos gora puro. El mantecado era el P a s c u a s somos los mismos mantecado, y listo, con su que d e c i m o s c a l e n t i t o s y papel de seda lujoso de flecos, nunca churros que decirlo pomposamente liado en dos moñas a cada lado de la en- en Sevilla sí que es un churro. Y somos los que cogemos un vuelta, que tenía algo de sobre mantecado con sus moñas de sorpresa de la alegría. El manpapel de seda, lo ponemos tecado era redondo y el polvorón oblongo e r a no c o m o sobre la mesa, lo aplastamos con la palma de la mano, lo ahora, que te hacen unos pola b r i m o s muy c e r e m o n i o s a vorones cuadrados, como adomente y suena sólo el cántaro quines de Gerena. El rosco de vino era una delicia. Con su de los campanilleros, porque en el Arco de la Macarena hay polvillo de azúcar, primo heruna bandera blanca y colora... mano de la tortera, con su pretencioso afeite de buñuelo de Antonio BURGOS
 // Cambio Nodo4-Sevilla