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VIERNES 8- 5- 87 El valle de Fornela es una bellísima minicomarca natural dentro de la del Bierzo. Es el país donde nace el C ú a la luz más clara que en Aneares; la tierra es mala; los prados brevísimos y el clima muy duro. Las iglesias guardan entre sí cierta analogía y se parecen poco a las del resto del Bierzo: no hay más que ver las arquerías de los ventanales y pórticos. Es país de tenderos, de los inventores del mercado ambulante: compran cualquier cosa, en Lugo o en Ponferrada, y la venden en todo el norte de España; regresan en los meses de estío para ver a la familia, para sentir de nuevo a su tierra o para estar presentes en las celebraciones locales. En Fabero hay que tomar la dirección del indicador de Fornela. La carretera, estrecha, pero en buen estado, atraviesa Barcena de la Abadía y San Pedro de Paradela. Poco después comienza el valle de Fornela, valle glaciar del terciario, como el de Aneares, y hay que seguirle al Cúa sus juegos en los primeros siete kilómetros. Se nota claramente que la vertiente de la orilla derecha es mucho más frondosa que la de la izquierda, lo que será válido para el resto del valle. Los nueve kilómetros que siguen terminan en Guímara, pasando por Cariseda, Peranzanes- -l a capit a l- -y Chano. Yo he salido desde Villafranca y al llegar a Guímara el cuentakilómetros marcaba casi sesenta y un kilómetros. BOSQUE DE TEIXEDO, ALARMA ROJA ASTUWAS PISTA TORMALEO PERIODISMO Premio Luca de Tena ABC 41 GUÍMARA quieran para que se vigile especialmente este bosque. A la Guardia C i v i l de F a b e r o a leona, a los que puedan y tengan sensibilidad hay que exigirles inmediata intervención, medidas urgentes, lo que sea, para salvar el bosque de Teixedo. A mí se me ocurre que si en Guímara hay siete parados, ¿por qué no pueden vigilar, complementándoles el sueldo, su propio bosque, el nuestro, el de todos? ÍIXOS VERTIENTE HACIA ANCARES PIORNALES BREZALES CAMPO OC LA PESO VERTIENTE HACIA ASTURIAS S QUEMADA 10 GUÍMARA 159- HORARIO 2 ZONA Di BOSQUE TOSUfLOSI Dice Mañanes, ese esforzado de la etimología de los pueblos del Bierzo, que Guímara debió ser Vímara si se piensa que la antigua capital de Portugal, Guimaraes, viene de Vimaranis Cuando alguien preguntó a don Valentín García Yebra, hace unos días, por el significado de Guímara, contestó humildemente que no lo sabía Y dijo que tampoco sabía la etimología del 50 por 100 de los pueblos que le preguntaron. Ah, estimado lector, es que don Valentín no dice cosas a la ligera. Por eso, cuando diga algo, lo que diga, va a misa, y nosotros con él, por supuesto. Bueno, el caso es que en Guímara viven quince vecinos: siete en el paro, alguno trabajando en las minas de Fabero y el resto son ya jubilados. Todo el ganado que poseen se reduce a dieciséis vacas. Y es que no se recoge leche para fábrica en todo el municipio. ¿Razones? La escasez de pastos obliga a tener poco ganado y la leche que se produce es insuficiente para que vengan a recogerla con regularidad. Por Guímara, y algún otro pueblo del valle, como la capital, Peranzanes, pasa una línea aérea que transporta carbón en baldes de ochocientos kilos, al ritmo de uno cada cuarenta y tres segundos, ccfi destino a Páramo del Sil y desde la otra vertiente asturiana, en Tormaleo. Es decir, que el trabajo terminado pasa por el aire, mientras el hombre en edad de trabajar o está parado o trabaja en las minas de F a bero. Y ¿a qué he venido yo a Guímara? Pues verán ustedes: el río Cúa, el río íntegramente berciano con más kilómetros de recorrido (alrededor de ciento quince) tiene mucho interés para el caminante que se le ocurra remontar su curso, a través de caminos, sendas y carreteras, desde Villadepalos hasta el Campo de la Pesca, su nacimiento. A mi me faltaba el último tramo, el de Guímara al Campo de la Pesca. Para ahorrarles lectura farragosa describiendo el camino, que s a- (MAYO 1966) DESARROLLO OEL CAMINO OE GOMARA A C OE LA PESC A la altura de la curva que señalo en el mapa de desarrollo, donde termina la zona quemada, se oyen ladridos de perros o de lobos; vienen del interior del bosque, y, de pronto, me acuerdo que es el mismo sonido que percibí el año pasado en un bosque de Tejeira. En aquella ocasión salí pitando de allí muerto de miedo. Monteserín, el estimable guarda de la impropiamente llamada Reserva Leonesa de los Aneares, me contaba aquel mismo día que en el lugar señalado por mí había diez corzos y que los ladridos se confunden con los de los perros acatarrados. Bueno, pues, nada más doblar la curva, como les contaba, y a unos treinta metros, aparece como un milagro, una cría de corzo con poco pelo todavía, que juega o come, no lo sé, hojas de roble. Contengo la respiración para no asustarlo, aunque no por mucho tiempo, porque en pocos segundos desaparece en la espesura, en su medio, el que el hombre se ha empeñado en destruir. Tras atravesar dos campas o prados de montaña y dejar a la derecha la pista que lleva a Tormaleo, se llega, al fin, al Campo de la Pesca, otra campa con turberas, donde ya con un solo paso y sin esfuerzo se salta el río. ¡Ahí te quería ver, tío Cúa! A la derecha hay un gran cercado de piedra sentada y una caseta también de piedra que forma con el múrete lo que la torre albarrana es al castillo. Otra caseta, ésta enjabelgada, sirve de refugio de montaña. Construida por gentes pintorescas que no conozco, claro, tiene algunas curiosidades propias de la altura: sólo hay que correr el pestillo, no tiene cerradura, y se da uno de frente con cocina económica, mesa y banco toscos, pero útiles; sobre un estante, encima de la cocina, hay aderezos, como aceite, sal, pimentón y hasta una cebolla; el suelo, con restos de tueros a medio quemar. En los laterales, derecho e izquierdo, hay compartimentos con dos camastros y literas hechas con tablones. Reina la suciedad y está claro que todos usan el refugio, pero nadie lo limpia, a pesar de las advertencias en forma de cuartetos que figuran en historiado marco colgado en la pared. Entre palabras del castellano, del gallego y del bable, como corresponde a zona de influencia de tres provincias, entresaco estos consejos: Esta barraca se hizo con un fin muy primordial: que sirve de cobijo a quienes la usen bien y no mal. Si estás farto de imaginación, ten ganas y no pereza para decorar el refugio con más o menos presteza. Y al final, entre las que llaman normas internas figuran estas dos: Antes de marchar, firmen en el libro de visitas. E n el refugio siempre debe haber leña. Hombre, las dos están cumplidas: las firmas en las paredes, puertas y ventanas son numerosas, y leña sí que hay para los siguientes. liendo de Guímara va ascendiendo sensiblemente hasta el nacimiento del río, he dibujado un desarrollo del camino en un eje de coordenadas. Las abscisas cuentan la hora, desde las ocho y seis minutos de la mañana a las nueve cuarenta y seis. Son cien minutos en total. Las ordenadas, que deberían estar en plano diferente, van señalando altitudes, desde los 1.060 metros de Guímara a los 1.600 del Campo de la Pesca. Será necesario, sin embargo, añadir algo más. Se trata de camino antiguo, buenísimo para caminar. A los cómodos hay que informarles que pueden hacer el viaje en coche, con las naturales reservas para los caminos rurales. Como puede verse en el mapa que se ha reproducido, el camino es siempre paralelo al Cúa, al que atraviesa en cuatro ocasiones por sendos puentes de madera. El cerezo silvestre y el arce son muy abundantes en los primeros veinte minutos. Yo no he visto jamás tanto cerezo silvestre. Y, por cierto, al arce le llaman en Fornela prádano -e n Villafranca es pradairo Inmediatamente estamos ya en el bosque de Teixedo, bosque mixto de avellano, abedul, roble y tejo. Cubre casi toda la montaña, desde los 1.150 metros de altitud a los 1.500. Limita justamente con el camino que seguimos y dura, por medirlo de alguna manera, treinta y cinco minutos a buen paso. No sólo es el único bosque de estas especies que queda en todo el Municipio de Peranzanes, sino que, con el de Barantés, en la S o moza, son las dos únicas muestras de este tipo de bosque que puede ofrecer el Bierzo. Decía, al inicio de este artículo, que hace quince días, en mayo, un incendio provacado por mano criminal, que, como siempre, nunca aparece, había destruido la sexta parte de esta maravilla vegetal. Bien. Desde aquí pido auxilio urgente, alarma roja o lo que ustedes
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