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-Dicen que es tremendo ser la mujer de un torero... -P a s é muchísimo miedo. Además, yo tenía que bailar y ser la mujer de un torero, lo que era todavía más difícil. Me pasaba los ensayos pendiente del teléfono cuando Osear toreaba. Lo que pasa es que mi marido era muy inteligente. Un día me dijo: Mira, yo todo lo que tenía que hacer en el toreo ya lo he hecho y ei mundo del toreo es peor que el baile, más si ño eres español. Tú o yo tenemos que ceder. Tu campo es más amplio que el mío, así que me voy contigo y dejo el toreo Osear dejó los toros por mí y llevaba el ballet que era una maravilla. Me solucionaba todo. Aparte del vacío que me dejó su muerte, hasta me ha cambiado desde entonces el carácter. Con él todo eran facilidades y ahora tengo que tener una lucha constante, afrontar problemas que antes afrontaba el hombre. Por eso te digo que he tenido hasta que echar un mal genio que no tengo... Hace tres años los afilados cuernos de las carreteras colombianas dieron al traste con la felicidad de la bailaora y el torero. Osear murió en un terrible accidente que, María Rosa, con la serenidad de lo ya inevitable, de ese vacío irremediable pero asumido, relata, ojos tristes, mirada baja, sin aspavientos hipócritas. Osear fue a Colombia a ver a su madre. El iba en el coche al lado de su hermana. Una chica, en otro coche, no respetó una señal de obras y chocaron de frente. Osear salió despedido por la ventanilla. En el hospital le hicieron radiografías por arriba, pero no por abajo. Y al levantarse de la cama le reventaron las varices que tenía sofagadas. Se reventó por dentro. Yo estaba con él en el momento en que le dio el primer vómito. Horas antes me había dicho: que tú no aguantas ver la sangre, que te mareas... No sé de dónde saqué las fuerzas. Fueron los momentos más horribles de mi vida. Lo vi echar sangre por la boca, agarrado a mí, sufriendo unos dolores terribles. Fueron ocho horas espantosas viendo, además, que en Colombia no había de nada. Pedían una bomba alemana y no había; pedían sangre O positivo y no había... Cuando murió Osear pasé tres meses a base de pastillas, como una autómata. Y tenía que trabajar porque no era millonada y tenía una hija que sacar adelante. Lo mejor que hice fue volver al baile... A veces, pienso que soy egoísta porque no quiero recordar aquello, la película que tengo en mi cabeza de aquellas horrorosas horas. No quiero recordarlo porque sé que me volvería a hundir... A pesar de tantos sinsabores, SÁBADO 5- 9- 87 Antonio ha sido siempre mi í d o l o dice la artista andaluza, que admira también a Pastora Imperio. cuando María Rosa hace balance, se siente satisfecha de su vida. Creo que tengo una estrella- -afirma- -que me ayuda siempre. Tengo un ballet privado, que es una cosa muy difícil. En los momentos claves esa estrellita ha aparecido y debo darle gracias a Dios. Han sido muchos los momentos malos: la muerte de Osear, la lucha en el baile, las cosas de la política. Con la política estoy escarmentada y, además, un artista tiene que ser apolítico. Lo primero, ser artista, después, las ideas que uno quiera. Ahora ya no me hacen tantos feos como antes, pero yo me digo: Bueno, ¿yo de dónde era? Cuando Franco, me perseguían porque era hija de un socialista, y ahora muchas veces los socialistas no me hacen ni caso... La verdad es que la política ni me va ni me viene, porque a los artistas hay que valorarlos por su arte, no porque sea de derecha o de izquierda. Una mujer de su casa En plena madurez personal y artística, con la misma ilusión por la perfección de su baile que cuando empezó, María Rosa simplemente vive hoy la vida elegida. Muy unida a su hija y al recuerdo de Osear, el baile lo es todo, lo llena todo, hasta el vacío más profundo... Creo que soy incapaz de fijarme en otra persona- -afirma a propósito de su actual estado sentimental- Sería como traicionar a Osear, porque él me decía muchas veces que se iba a morir joven, no sé... tenía eso metido en la cabeza. Entonces me preguntaba: ¿Te volverías a- casar? Y yo le contestaba: A n d a tonto... No digo que no me vaya a volver a casar porque a lo mejor un día encuentro a uno... pero tendría que ser como mi marido. Tampoco siento ese vacío porque tengo mis hermanos, y mi marido fue maravilloso. Lo que te puedo decir es una cosa: Que Óscar nunca me traicionó con otra y eso es algo que pocas mujeres pueden decir. -Pero te habrá salido algún novio o pretendiente. -Pues no, porque tampoco doy pie. Siempre estoy con mi madre y con mi hija y cuando salgo a algún sitio es con Antonio. Hago una vida muy hogareña. Llevo a mi hija al colegio, me ocupo del ballet. Muchas veces no tengo ni tiempo para leer el A B C. A veces, me acuerdo que mi marido me decía: Siempre empiezas a leer el A B C al revés Y es que lo empiezo por el final para ver los espectáculos, que es lo que más me interesa. Su último espectáculo, que ha presentado en Sevilla, ha tenido un éxito clamoroso en Madrid, más que el Bolchoi asevera con orgullo. A mí- -añade- -el público de Madrid me quiere mucho. Nunca puedo olvidar las palmas de Andalucía, pero el público de Madrid, el ruso y el argentino, cada uno en su estilo, han sido maravillosos conmigo. Los argentinos dicen que yo he llenado el hueco de La Argentinita y Pilar López, y eso es un orgullo muy grande. La directora del Bolchoi me dijo una vez que yo era la perla de Eisropa y un espectador soviético me dijo un piropo inolvidable: Si me tiras el zapato me lo como -A parte del baile, te gustarán otras cosas... -M e gusta mucho cocinar, hago un gazpacho estupendo y la paella también se me da bien. Y me encantan los toros. No voy desde que murió Osear, pero me encanta. Pagaría gustosa sólo por ver a Curro Romero hacer el paseíllo. Por muy viejo y gordo que esté, Curro es arte puro. Me gustaba también Ordóñez, y de los nuevos Joselito, mucho arte, y el valor de Ojeda. Además, ¿sabes? mi hija me ha salido muy taurina. Vemos vídeos de toros y quiere que la lleve a la plaza, así que tendré que llevarla. ¿Qué voy a hacer si lleva eso en la sangre? ¿Y no lleva tu hija el gusanillo del baile? -Sí, le gusta mucho bailar. Va a bailar conmigo mañana (por ayer) pero yo lo que quiero es que estudie. -M a r í a R o s a que estás como tu padre... -S í- -sonríe, benévola con su propia contradicción- Ocurre que me he dado cuenta de que esta es una vida muy sacrificada y muy ingrata. Hay que amar mucho esto. Ahora la gente va más por el interés que por la profesión. Prefiero que estudie y, sobre todo, que se case con un buen marido y que sea muy feliz... ¿L e tienes miedo a la vejez? -Siempre digo que me voy a retirar, pero Antonio me dice que no, que todavía me queda mucho. Pero me quiero retirar con mucha fuerza, que no digan que estoy muy pesada. Lo que sí me gusta es tener la cara muy estirada y así que me la estiraré en su momento. No me importa decirlo. Quiero estar siempre joven. Me gasto en cremas una barbaridad. Es mi hobby, porque ni fumo, ni bebo, ni Juego... Eso y oir sevillanas. No me canso nunca de oir sevillanas, que es lo más bonito del mundo. inmaculada NAVARRETE A B C 59
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