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El Supremo vio ayer los recursos a la sentencia por el asesinato de la niña de Punta Umbría Fiscal y acusador piden más pena para Juan Carlos Clavyo Madrid. E. P. La Sala Segunda del Tribunal Supremo vio ayer los tres recursos de casación interpuestos contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Huelva, que condenó a diecisiete años de cárcel a Juan Carlos Clavijo, autor de la muerte de la niña María del Carmen Carretero Gómez, de nueve años de edad, ocurrida el 24 de octubre de 1985 en la localidad onubense de Punta Umbría. Mari Carmen, hija de los propietarios de un hotel de esta población, fue hallada muerta varios días después en una vivienda propiedad de la familia. El cadáver presentaba signos de violencia que indicaba que la niña había sido sometida a abusos sexuales. La Audiencia Territorial de Huelva condenó a Juan Carlos Clavijo Jiménez, de 29 años, empleado en el hotel de la familia Carretero, a dieciséis años de reclusión mayor por un delito de homicidio y a un- año de prisión menor por abusos deshonestos. milia Carretero, de la Audiencia los hechos son asesinato y otro tativa. recurrió contra la sentencia Provincial por considerar que constitutivos de un delito de de violación en grado de ten- El defensor niega el asesinato y califica los hechos de imprudencia temeraria Aseguró que en el informe de los médicos forenses, una vez practicada la autopsia, aparece claramente que hubo delito de violación, ya que el cadáver presentaba hematomas y señales en el pubis y los genitales externos, así como el desgarramiento del himen. Agregó que estas lesiones no pueden producirse con un simple tocamiento y que son claramente constitutivas de un delito dé violación en grado de tentativa. Inconsistente El letrado rechazó también el argumento de que Clavijo fue persuadido por la Guardia Civil para declararse culpable y añadió que, en todo caso, la sentencia de la Audiencia se basa en esa y muchas otras declaraciones y pruebas posteriores. Calificó de inconsistente la pretendida eximente de miedo insuperable y descartó la imprudencia temeraria porque Clavijo utilizó el método más rápido y definitivo para silenciar a j a niña, que es el de la muerte, asegurándose así de su impunidad. El fiscal pidió también que el Tribunal Supremo anulará la anterior sentencia y dictará una nueva, en la que los hechos fueran calificados de asesinato. Sin embargo, el Ministerio Público no solicitó que se tipificaran como violación las abusos deshonestos cometidos. Asesinato con alevosía El letrado rebatió uno a uno todos los argumentos de la defensa y afirmó que se trata de un asesinato cualificado por la alevosía, en el que concurre el especial desvalimiento de la niña, puesto que nada puede hacer una pequeña de nueve años de edad para repeler el ataque de un hombre corpulento de veintinueve años. Además, en su opinión, el asesino empleó los medios idóneos para producir la muerte, taponándole con fuertes opresiones las vías respiratorias. Triple recurso Esta sentencia ha sido recurrida ante el Tribunal Supremo tanto por el defensor de Clavijo, como por el fiscal y la acusación particular, por motivos diferentes. En la vista del recurso Pedro Liñán, abogado de Clavijo, argumentó que hubo un quebrantamiento de forma en la primera declaración de su defendido, que condicionó el fallo de la Audiencia Provincial. El letrado afirmó que Carlos Clavijo acudió voluntariamente al cuartel de la Guardia Civil antes de ser detenido y que allí mantuvo una entrevista informal con los responsables del puesto, que le convencieron para que se declarara culpable. El acusado fue persuadido en esta conversación informal, que duró unas seis horas, y hasta el día siguiente, cuando comenzó su declaración formal, no fue requerida la presencia de su abogado. Según el letrado de la defensa, la sentencia se basó de tal forma en estas declaraciones previas que de no haber existido habría sido otra la sentencia. Otro motivo de recurso para la defensa fue que el procesado no pretendía causar la muerte de la niña, sino simplemente hacerla callar para que no denunciase los abusos deshonestos a los que había sido sometida. En opinión de la defensa, estos hechos constituirían un delito de imprudencia temeraria con resultado de muerte. Lagunilla El Gran Rioja Un policía muerto y otro herido en el atraco a una sucursal bancaria de Oviedo Oviedo. Faustino F. Alvarez Un policía nacional muerto, otro herido leve y dos atracadores también heridos, es el balance de un intento de atraco perpetrado en la mañana de ayer en la oficina principal del Banco de Vizcaya, en el número 14 de la calle Uría, principal arteria urbana de Oviedo. Los hechos ocurrieron hacia las ocho de la mañana cuando tres atracadores irrumpieron en la entidad bancaria y ordenaron al director que abriese la caja fuerte y les entregase el dinero que contenía. A las ocho y diez minutos, según versión de la Policía, se disparó la alarma de atraco de la citada oficina bancaria y varios vehículos policiales tipo Z se dirigieron a la zona, siendo sus ocupantes recibidos a tiros por parte de los tres atracadores, estableciéndose un intercambio de disparos entre éstos y los miembros del Cuerpo Nacional de Policía. Previamente, los atracadores hirieron de uno o varios disparos en las piernas al director del banco. En el tiroteo, ya en la calle, resultó muerto uno de los policías que mandaba una dotación 2, Antonio Penas Várela, natural de Bisantoña (La Coruña) quien recibió un tiro en el corazón cuando daba el alto a los atracadores. Asimismo resultó herido, si bien su estado no reviste gravedad, el conductor del coche Z, Pedro Bello Prada. En el enfrentamiento también resultaron heridos dos de los asaltantes, uno de los cuales fue detenido. Miedo insuperable Finalmente, el abogado Pedro Liñán argumentó que su defendido actuó impulsado por un miedo insuperable, que le eximiría de toda culpa, ya que quiso callar a la niña tapándole la nariz y la boca, alarmado por sus gritos, que le hicieron temer ia posibilidad de que fuera denunciado. El abogado negó que, como señala la sentencia de la Audiencia onubense, Juan Carlos Clavijo fuera un hombre de temperamento frío, introvertido y misógino. El abogado Manuel Tuero, que representa a la acusación particular en nombre de la fa- DISTRIBUIDOR: D I C O M S A Tino. (954) 27 87 20
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