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En el centro, Nuestra Señora de la Antigua, de la iglesia de la Magdalena, atribuida a Pedro Roldan (hacia 1650) a ambos lados, imágenes dieciochescas de la Virgen de los Dolores, de la iglesia de Santiago, la primera, y de la parroquia de San Andrés, la de la derecha, atribuida ésta a Benito de Hita y Castillo. E trata de un sugestivo homenaje a la Virgen, con ocasión del Año Mariano, en el que participan las diócesis de Sevilla, Cádiz, Huelva y Jerez. Del sentimiento que esta iniciativa despierta en el alma de nuestro pueblo ofrecen buena prueba las largas colas que guarda el público que a diario acude a contemplar las imágenes sagradas que, expuestas como si al culto lo estuvieran, componen esta muestra que con la mayor dignidad presenta la Obra Cultural de la Caja de Ahorros Provincial San Fernando de Sevilla. Pero Mater Ctplorosa es también una magna exposición de arte sacro que, como afirma Juan Miguel González Gómez en la presentación de la misma, permite seguir la evolución estilística del modelo iconográfico de la imagen Dolorosa desde el manierismo hasta el academicismo de tintes románticos. Más aún, como también señala en su documentado estudio, desde que, tras el Concilio de Trento, este modelo, que alcanzaría su máximo esplendor en el momento barroco, comienza a definirse en el último tercio del siglo XVI para prolongarse hasta nuestros días. A aquel primer período corresponde, precisamente, la imagen de la Soledad, de Marchena, realizada por Gaspar del Águila en 1574 y que, colocada en su paso de palio, bellamente exornado, supone el espléndido pórtico a una exposición compuesta por veintidós imágenes que al fervor que despiertan, en distintos lugares de Andalucía, unen JUEVES 3- 3- 88 S La exposición de la semana Mater Dolorosa Caja de Ahorros San Fernando Pza. de San Francisco, 1 su interés histórico y artístico. De las como ésta llamadas de candelera, imágenes para vestir, al siglo XVII corresponden las de los Dolores, de la Catedral de Sevilla, atribuida a Pedro de Mena; de la Soledad, de Gerena, y del Mayor Dolor, de Jerez de la Frontera, pertenecientes a la escuela sevillana. También anónimas y sevillanas son las imágenes dieciochescas de la Soledad, de Benacazón- -recientemente restaurada por Francisco Arquillo- del Mayor Dolor, de la capilla sevillana de este nombre, y las que con la advocación de Virgen de los Dolores reciben culto en la parroquia de San Antonio, de Cádiz; en la iglesia dé San Alberto, de la Comunidad de Padres Filipenses del Oratorio de San Felipe Nerí, de la que Manuel Tobaja señala que en alguna ocasión se ha relacionado con José Montes de Oca, por sus singulares características; en la parroquia de Nuestra Señora de la Granada, de La Puebla del Río; en la iglesia del Divino Salvador, de Carmona; en la iglesia parroquial de San Juan Bautista, en San Juan de Aznalfarache, que J o s é R o d a c o n s i d e r a próxima al círculo de Cristóbal Ramos; en el convento de Hasta el 6 de marzo De 11 a 21 Nuestra Señora de los Dolores, de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús (s. XVIII) Padres Franciscanos, de Lebríja, obra de Diego Roldan; en la parroquia de la Asunción, de Aroche, creación de Benito de Hita y Castillo, y la Virgen de las Angustias, de Utrera, obra anónima, considerada de la escuela granadina. Al primer tercio del siglo XIX corresponden las imágenes de la Soledad, de Bollullos de la Mitación, atribuida a Juan de Astorga, y de la Virgen de los Dolores, de Galaroza, fechada en 1813, en cuya talla aparece la firma de este mismo autor. Reúnen gran interés las seis esculturas de la Virgen, en madera policromada, cuya iconografía introdujo Pedro Roldan en la escuela sevillana a mediados del siglo XVII. A él se atribuye la imagen de Nuestra Señora de la Antigua, Siete Dolores y Compasión, de la parroquia de la Magdalena, talla que se muestra acompañada por la ráfaga labrada por Femando Marmolejo siguiendo el modelo de la que se reproduce en una antigua obra pictórica. Junto a ella, las imágenes del XVIII y también arrodilladas de la Virgen de los Dolores, de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús y de la iglesia de Santiago, que, como la de la parroquia de San Andrés, pertenecen a la escuela sevillana, estando atribuida ésta última a Benito de Hita y Castillo. A la escuela granadina, donde tuvieron su origen estos modelos iconográficos, corresponden el busto de la Dolorosa, de Chucena, y la magnífica talla, de cuerpo entero y erguida, de la parroquia de Nuestra Señora de la Victoria, de Osuna, atribuida a José de Mora. Tan espléndida manifestación artística se complementa con la riqueza de los trabajos de orfebrería y bordado que lucen algunas de las veneradas imágenes presentadas en esta irrepetible exposición. Manuel LORENTE A B C 81
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