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30 A 8 C TRIBUNA ABIERTA DOMINGO 28- 8- 88 saben que el edificio que alberga al bar CitroÉn y a una dependencia municipal, s i tuado a la izquierda de ¡a entrada del parque de María Luisa, es una fiel reproducción a escala reducida de la desaparecida mansión madrileña de don Francisco de Goya y Lucientes, de la que históricamente fue llamada Quinta del Sordo y que se alzaba en la margen derecha del Manzanares, justamente en el lugar que hoy ocupa el monumento que representa agigantada la cabeza del pintor. De ahí que la glorieta frontal de la construcción tenga el nombre de Goya. P O C O S sevillanos LA QUINTA DE GOYA EN LA EXPOSICIÓN IBEROAMERICANA La Quinta de Goya- -que es como se llamó oficialmente a esta casa- -nació en sitio tan principal para que el creador de todo impresionismo pictórico fuese testigo mudo de excepción de la Exposición iberoamericana y como homenaje indefinido a su genio. No he podido averiguar quien fue su arquitecto, en cambio, sí se que su director artístico fue el pintor Julio Moisés (Julio- Moisés Fernández de Villasante) -1888- 1968- principalmente como decorador de su interior, contando siempre con la colaboración del escultor Juan Cristóbal (Juan Cristóbal González de Quesada) -1897- 1961- -y del pintor escenógrafo Martínez Gari, al cual, concretamente, se debían las elocuentes maquetas c o m p l e m e n t a r i a s d e t o d o el c o n j u n t o goyesco. Este especialísimo pabellón de la Iberoamericana fue inaugurado por S S M M los Reyes don Alfonso XIII y doña Victoria Eugenia de Battenberg el día 14 de mayo de 1929, dentro de los actos de la inauguración de aquella inolvidable Exposición. El cual, junto con otra instalación titulada La Casa de Sevilla (otro día escribiré sobre ella) batió marca de visitantes. Entrando por la puerta principal, situada a la derecha del frontis de la casa, en la oquedad del muro del fondo de la sala- recibimiento llamaba inmediatamente la atención una maqueta escenográfica representando a la propiamente dicha y auténtica ermita de San Antonio de la Florida, la de los murales goyescos y la que en bóveda central, al pie del altar mayor, guarda los restos mortales de Goya. La mencionada sala estaba dividida en ochavas, y la mitad de ellas, bajo sus arcos daban acceso a otras pequeñas salas, en las que se encontraban reproducidos panorámicamente famosos cuadros del maestro o auténticas escenografías goyescas. Entre los primeros, por ejemplo, se encontraba muy logradamente revivido el titulado Romería en la pradera de San Isidro en el cual, sobre un montículo en primer plano, se agrupan damiselas y galanes sosteniendo animados coloquios, mientras al fondo aparece la pradera, sembrada de goyescos detrás de los cuales corre el Manzanares y en el horizonte Madrid muestra en el cielo las siluetas del Palacio Real y la cúpula de San Francisco el Grande. El autor de esta diorama, como el de todas las demás de la Quinta fue Juíio Moisés. En la digamos segunda ochava todo resul- alia sociedad española (tan amante y preocupada por la cultura entonces) fue muy gener o s a en la c e s i ó n temporal de sus obras de arte para su exhibiPor Román AYZA ción en lugares previsBarón de Tormoye tos de la Exposición Iberoamericana. Por último, en la postrera sala, se exponían taba originalísimo. S e representaba o escenilos grabados originales del pintor universal, ficaba en el interior de debajo de su arco una como por ejemplo: Los Caprichos Los deestancia de la Quinta recordando a don sastres de la Guerra La Tauromaquia y Francisco y a su nieto Marianito, cuando el Los Proverbios También algunos de los primero, estando escribiendo sobre una mesa trabajos del Goya grabador copiando los cuay viendo al segundo arrastrar un vehículo de dros de Velázquez. Todos ellos distribuidos juguete, concibió la idea de pintar su cuadro por paredes y vitrinas. titulado El niño del carricoche Se trataba de un conjunto con figuras corpóreas talladas Se había llegado de nuevo junto a la en madera por Juan Cristóbal y policromadas puerta de acceso, dándose cuenta de algo no apreciado al principio del recorrido. Se trataba por Julio Moisés. Al frente, sobre la ventana, de una maqueta que hacía juego con la de la el boceto de un cartón para tapiz y a ambos ermita de San Antonio de la Florida. Esta colados dos lienzos con motivos de la casa del rrespondía al panorama del pueblo aragonés sordo. De la pared de la izquierda pendían el de Fuendetodos. En primer término aparecía autoretrato de Goya y el retrato de Josefa la iglesia del lugar, en la que fue bautizado el Bayeu, su esposa. pintor y al fondo el modesto caserío del pueEn la tercera ochava se leía un título: Estublo, representando el conjunto algo árido pero dio de Goya. Y en el se revivía al recintotranquilo. Por cierto que, en los intercolumcuna del nacimiento de la célebre Maja Desnios de la sala- recibimiento se encontraban nuda Al parecer se trataba de una auténtica colocados sobre pedestales, diversos bustos, réplica del estudio en el que fuera pintado el reproduciendo los rasgos del maestro, debidicho cuadro. Se trataba también de un condos a reconocidos escultores como Mariano junto con figuras corpóreas debidas igualBenlliure, Julio Antonio y, por supuesto, Juan mente a los ya mencionados maestros. Goya, Cristóbal. de pie ante el caballete, se vuelve hacia la Clausurada la Exposición Iberoamericana maja extendida sobre una meridiana, y a el 22 de junio de 1930, ¿qué destino tuvieron cuyo lado derecho se encontraban, sobre un todos los objetos goyescos recreados por tan sillón, sus vestidos quitados. Un cortinón al grandes artistas mencionados? Personalfondo, suponía una división del taller, constimente, tratando de obtener una pista, dirigí tuyendo un rincón íntimo iluminado por un una carta (28- 1- 83) al P. Federico Sopeña, a gran ventanal a la izquierda. Finalmente, en la sazón director del Museo del Prado, pero el fondo fondísimo aparecía a la izquierda un no tuve el gusto de ser respondido. A quién gran ventanal y a su derecha, sobre un esdirigirse, ¿quizás a los herederos de sus artípejo podía verse al maestro de frente y el fices? También podría encontrarse una pista cuadro a medio terminar. de seguimiento en la documentación de lo Una composición escenográfica titulada Nocturno Goyesco en la cuarta ochava nos revivía a Goya recorriendo una calle del viejo Madrid, el de las encrucijadas misteriosas y de las aventuras picarescas. Goya se aparecía soñando e idealizando. El ambiente estaba impregnado y poblado de sus más famosas creaciones y símbolos. En su caminar surgen trasgos (duendes o niños traviesos) y brujas de los ángulos de las casas y de las jambas de las puertas. Sobre un escudo nobilario se posaban unos montruos. Los desconchados de los muros adoptaban formas semihumanas, las mismas que quedaron plasmadas en Los Caprichos Las nubes perseguían a toda clase de fantasmas. Esta escenografía fue algo genial de Martínez Gari, la cual resultaba más sorprendente al poderla contemplar reflejada en un espejo colocado frente a ella y al otro lado del salón. A continuación de esta cuarta ochava se pasaba a una salita de ventas de cuadros goyescos. Arquetas de cuero repujado, bandejas, azulejos, joyas, todo ello con alguna simbolización goyesca, debida a artistas de lo más conocidos. Sus paredes estaban adornadas con copias de los más famosos cuadros de don Francisco. Y ella se pasaba a donde se encontraban los más famosos cuadros de Goya, los que habían venido del Prado, de otros museos o cedidos por particulares. Y de estos últimos- -de paso- -añadiremos que la que oficialmente se llamó Comisión Liquidadora del Certamen, organismo que sustituyó a los principales órganos de la Exposición, si es que se conserva, pues, por lo pronto, ya la busqué en el Archivo Municipal con resultado negativo. En cualquier caso, el Ayuntamiento sevillano debería tomar a su cargo, a través de su Concejalía de Cultura, este trabajo de redescubrimiento goyesco. Y todo con el fin de devolver a la comentada sevillana Quinta de Goya la función para la cual fue creada. El éxito universal que tendría su resurrección un nuevo atractivo cultural de entre los muchos con que cuenta Sevilla. Y en el caso de no ser posible imponderablemente la resurrección de la Quinta de Goya tal y como fue interiomente, no obstante, contando como se cuenta con su edificación, entonces, se podría pensar en una nueva recreación interior. Y recreación que, entre otras manifestaciones, debería contar con una pequeña exposición del nacimiento del impresionismo, como réplica a lo que se lee al respecto a la entrada del Jeu de Pomme en París, con total ínnominación de don Francisco de Goya y Lucientes, su gran creador, y como si hubiese nacido por generación espontánea. Por último, como complemento de la sevillana Quinta de Goya en ia inmediata glorieta que lleva su nombre, debería centrarse su monumento.
 // Cambio Nodo4-Sevilla