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El sevillano Antonio Agudo expondrá en Madrid veintisiete cuadros sobre lafiguradel Rey La idea surgió en verano de 1986 y ahora la ha acogido Tabacalera Sevilla. J. Félix Machuca A finales de agosto de 1986, en uno de esos tórridos días andaluces donde la ocurrencia de una sola idea ya alcanza cotas de proeza, Antonio Agudo andaba dándole vueltas y vueltas en su cabeza a un asunto: qué tema sería el próximo que aumentaría su ya dilatada obra pictórica. Vacilaba la cabeza y no lograba su sensibilidad atrapar, con seguridad y firmeza, un argumento para pintarlo. Hasta que, de pronto, se dijo Agudo: ¿Y por qué no el Rey? Fue así como en la estancada atmósfera de una tarde de verano nació el embrión de lo que dos años después sería una exposición monográfica de veintisiete retratos dedicada a Don Juan Carlos. Esta exposición se inaugurará el 10 de noviembre en el edificio central de Tabacalera, en Madrid. La idea surgió, y Agudo, lejos de amilanarse, se lanzó por completo a realizarla. Este pintor sevillano nacido en 1940 siempre ha caracterizado sus exposiciones por presentarlas bajo temas monográficos. Su problema, pues, a la hora de plasmar en cerca de una treintena de lienzos ta figura real se hacía obvio: falta de documentación, ausencia de modelo, necesidad imperiosa de contar con referencias poco protocolarias de Su Majestad el Rey. Me decidí entonces a solicitar de la Secretaría de la Casa Real una serie de fotografías señala el pintor. Don Sabino Fernández Campos fue su contacto en dicha Secretaría. Y le envió lo que necesitaba. Las fotografías no eran protocolarias, es cierto. Se observaba la figura de Su Majestad paseando por los jardines de La Zarzuela. Pero aparece un problema que, en un principio, hace dudar al pintor sobre la validez de ese reportaje para lo que Agudo necesitaba. Las fotografías fueron realizadas en un día nublado. Y me dije: ¿qué hago yo con esto, con tan poca luz? Era una luz central, de arriba hacia abajo, que tengo que acoplar, posteriormente, en mi estudio Creado el efecto en el cuarto de trabajo, el artista comienza a utilizar la frontalidad de la figura del Rey para crear un espacio delimitado Es así como la luz y la frontalidad aparecen como denominador común en la composición. Pero, ¿por qué una monografía sobre Don Juan Carlos? ¿Por qué aquella tarde de verano de 1986 la idea que le subyugó fue precisamente esa? Los retratos reales son una constante en la descomunal paleta de la Historia del Arte. No hay museo donde no se contemple la dignidad, gravedad, nobleza, serenidad y poder de los grandes representantes de las Monarquías europeas. El tema, por tanto, no es original desde esta perspectiva. trabajar casi de inmediato. Ya no fue obstáculo la luz cenital de un día nublado que reflejaban las fotografías. Y allí, en su estudio del barrio de San Esteban, fue definiendo su idea. Una idea ya hecha hoy obra. Veintisiete cuadros que tienen como único y exclusivo protagonista a Don Juan Carlos. La serie se diferencia según intensidad de color y tamaño. Dice Agudo que he realizado una auténtica disección del rostro real Y producto de este concienzudo análisis, a veces realizado sobre aspectos determinados y concretos de la anatomía facial de Su Majestad el Rey, es una serie de siete cuadros de cincuenta y cuatro por cuarenta y ocho centímetros, donde se reflejan los ojos y De tanto estudiar sus facciones, al final casi pintaba de memoria nariz, boca y barbilla de Don Juan Carlos Cuando 1987 llevaba consumido la mitad del año, un amigo de Antonio Agudo, concretamente Javier González de la Vega, accede al estudio y observa entusiasmado el desarrollo del proyecto. Javier González fue el primer galerista que el pintor sevillano tuvo en Madrid. Su entusiasmo no murió en el habitual rosario de elogios y admiraciones ante la imaginación y técnica de los cuadros, sino que la encauzó en proyectar el trabajo de Agudo fuera del estudio. Javier González de la Vega se movió por los no siempre despejados vericuetos artísticos madrileños con un empeño como norte: montar una exposición. Por dirigirse lo hizo hasta el Centro Reina Sofía. Todo estaba comprometido. Hasta que Tabacalera acoge la idea de la exposición con mucho cariño indica ef pintor. De las paredes de dicho centro colgarán estos cuadros. Cuadros que, según el autor, casi se hicieron de memoria los pertenecientes a la última serie. Tenía todas sus facciones en la cabeza de tanto y tanto como la estudié y la pinté indicó- el artista. Destaca de las facciones de Su Majestad la mirada. Son unos ojos muy claros y me subyugó esa mirada. La verdad es que se ha convertido en una especie de tema dentro del propio tema general La exposición debería haber alcanzado la treintena de cuadros. Pero Agudo fue implacable en su control artístico y borró ocho de los que había realizado. Tan sólo cuatro o cinco amigos han podido ver la obra del artista. Concebidos en clave de neo- barroco y empleando técnicas como el temple al huevo y el temple con óleo, Madrid podrá contemplar hasta finales de diciembre este particularísimo homenaje que un pintor sevillano hace al Rey de los españoles. Gracias a Tabacalera y a Antonio Agudo, Su Majestad el Rey recibirá un homenaje simbólico del mundo de los pinceles, tan vinculado tradicionalmente con la Monarquía española. El Rey, por su parte, ha expresado reiteradamente su convicción de que las instituciones deben apoyar el quehacer de los artistas. Antonio Agudo Agudo tuvo presente el aspecto, por lo que sentí la necesidad de hacer algo diferente a lo que hasta ahora se había pintado sobre la figura de Don Juan Carlos comenta Agudo explicando el impulso de su idea. El pintor sevillano comenzó a Una paleta suelta, dinámica y espontánea para pintar, preferentemente, monografías Si a un artista como Agudo hubiera que encuadrarlo dentro de un estilo, pretensión tan descabellada como dolorosamente frecuente, podríamos hacerlo, con los lógicos márgenes de error, dentro de lo que se denomina como neobarroco. Nacido en Sevilla y hecho pictóricamente en una ciudad con indisimulable tendencia al adorno exuberante, no es de extrañar el acento plástico de su paleta. Estudió Artes y Oficios y Bellas Artes en está capital, siguiendo el mismo camino que los pintores de su época. Igualmente, sus conocimientos de grafismo son notables, ya que trabajó una serie de años en el taller de Fotomecánica de su padre. A finales del año sesenta expone por vez primera en Madrid. Entra a formar parte de las paletas que trabajan para la galería Sem. En el 72 marcha a trabajar con la también galería capitalina Bética. En el círculo artístico que Sevilla. J. F. M. órbita alrededor de la citada casa traba amistad con el crítico Raúl Chávarri. Posteriormente, Chávarri escribía un libro titulado Antonio Agudo y el realismo de los años 70 En 1975 obtiene en la V Bienal Internacional del Deporte en las Bellas Artes éí segundo premio. En 1976 Antonio Agudo marcha a Guatemala con su esposa. Su estancia allí despierta en el pintor nuevas vibraciones que se plasmarán, más tarde, en una exposición monográfica en la galería Bética sobre temas indígenas. Fue fundador del denominado Grupo 5 con Justo Girón, García Gómez, García Ruiz, Arturo y Manuel Baraldez. Tres veces ha sido finalista del premio Penagos de dibujo. En la actualidad es profesor de Colorido en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla. Los especialistas aseguran que su paleta es suelta, dinámica y espontánea
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