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VIH ABC ABC ííícrarío 4 febrero- 1989 Repertorio de modismos andaluces (XXXIII) Estar en misa y repicando, -Como estar en el plato y en las tajadas Estar (alguien) en sus sentidos. -En uso de sus facultades mentales: Cuando yo te quise a tí, no estaba yo en mis sentios, porque si lo hubiera estao, otra cosa hubiera sío Estar (o no) en sus cabales, -Estar (o no) en su sano juicio. Estar en voz. -En buena situación moral y materia! Estar f ú -Estar disgustado o malhumorado. Estar fuiañí. -Estar una persona mal de salud o una cosa mal hecha. La palabra fuiañí pertenece al caló y significa basura Estar hasta la boca. -Con la barriga hasta la boca; en avanzado estado de embarazo. Estar hasta las trancas. -Muerto de miedo. El origen de la frase tal vez remita al paio transversal con que se aseguraba la puerta de una casa; en tiempo de inundaciones, un punto de referencia para indicar hasta dónde había llegado e! agua; hasta tas trancas de las puertas. Estar hecho la santísima. -Por antífrasis, estar muy fastidiado. Estar hecho un perico. -Se dice de la mujer que ha dado en alocada y callejera. Estar hechos unos zorros. -Estropeado, mustio. Estar inventado. -Desasosegado, intranquilo. Estar la pelota en el tejado. -No haberse solucionado aún el asunto de que se trata. Estar lampando. -Buscar o desear algo ávidamente. Estar macandé. -Estar loco, por alusión a Gabriel Díaz Macandé popularísimo vendedor de caramelos que imprimía a sus pregones un aire flamenquísimo, muerto en el Hospital Psiquiátrico de Cádiz en 1947. Esta majando esparto. -Como estar macandé Estar mal de la azotea. -Como estar majando esparto Estar (algo o todo) manga por hombro. -Sin orden ni concierto. Estar más tieso que una mojama. -Estar arruinado, sin un céntimo. Estar medio q u é -Casi aceptable. Estar muy propio. -Referido a un cuadro, fotografía, caricatura, etcétera, parecerse mucho al original. Estar para mojar pan. -Referido a la persona que despuerta el apetito sexual. Estar para reventar. -Para aludir a las excelentes cualidades de algo. Estar peor. -En la frase tú (éi, ése, aquél... estás peor indica que no está en su sano juicio. Estar picardeado. -Impuesto en picardías. Estar pilí. -Andar disgustado. Estar podrido de dinero. -Para ponderar el gran capital de alguien. Estar por todos los huesos de... -Estar muy enamorado de... Estar puesto. -Estar medio borracho. Estar impuesto en el conocimiento de algo. Estar (alguien) que muerde. -De muy mal humor. Manuel BARRIOS Diván Meridional M e conoces? L E C T O R yo estoy- -tú aún no habías nacido- -vestido de máscara en La Correduría. L a Correduría, a partir de las siete de la tarde, hasta ya entrada la noche en que c a d a mascarita venida del paseo de L a Palmera se irá a su baile; la Correduría, ya digo, es el más honestamente desvergonzadolugar del carnaval sevillano. Allí, toda suerte de bromas son permitidas. Pero- ¡atención! -jamás hubo que desenmascara a nadie, hombre, maricón o mujer para conducirlo por algún delito a la Comisaría más p r ó x i m a Los sevillanos han sido siempre el ejemplo extraordinario de educación desvergonzada con más moral y mayor disciplina en el tumulto. Dentro de cuarenta días, que habrán sido fervorosamente envueltos en triduos, quinarios, septenarios y novenas, seguiremos demostrando, a lo divino, esta disciplina callejera en el tumulto barroco como denominaba García Lorca a nuestras aglomeraciones de Semana, Santa. Y así, el próximo miércoles el demonio matará al demonio. Y la ceniza tendrá sentido, como adivinaba Quevedo que sería la suya, después de su muerte física. ¿Pero alguien que no sea sevillano comprenderá esto de que el demonio, o sea, la muerte, mate al demonio? Hubo en Sevilla en estos mismos años en que yo mágicamente he venido a situarme en L a Correduría, un pintoresco poeta festivo conocido entre nosotros por el poeta Paco. Era empleado de la tienda El bazar sevillano y lo descubrió un inolvidable escritor hispalense, alma de la generación de Mediodía Alejandro Collantes de Terán. A este sin par sevillano Sevilla le dio el mejor premio a la hora de su muerte en plena juventud: Alejandro murió en la calle Gloria. Pues bien; este ser de arrolladura bondad, gracia poética y sentido del humor, fue el que descubrió al inefable poeta Paco. Y este sevillanazo de la Alameda nos recitó a mandíbula batiente muchas de sus poematas como él denominaba a sus cachondos versos. Y recuerdo que una de sus poematas terminaba de esta formidable manera: Sacó un revólver del arca, y con él mató a la Parca Y a pueden ustedes comprender ahora, gracias a un pintoresco y valiente sevillano, esa muerte del demonio que yo me he atrevido a afirmar que sucede en Sevilla el miércoles de ceniza. Este día, los sevillanos de ley, que son muchos, en vez de concentrarse hacia fuera, como lo han venido haciendo en carnestolendas o carnavale dejan el festín de la carne para entrar en la santa alegría de la P a sión y concentrarse hacia dentro. Sí, lector: yo estoy ya vestido de máscara en la antigua y honestamente peligrosa Correduría para iniciar mañana mismo la fiesta de! delicioso ¿me conoces? Y papelillos van, y desvergüenzas vienen dentro de un orden, y huevazos con pica- pica van y serpentinas vienen. Y cuando la guerra callejera acabe, iremos con Pierrot al laureado en ciencas sicalípticas Kursaal Internacional. Allí recordaremos al maldito y sagrado Verlaine, recitando su tan hermosa P a n t o m i m a Pierrot, que nadie le tomaría por Clitandro, frascos vacía, y la emprende con un pastel. Arlequín sus planes combina para el rapto de. Colombina haciendo mil piruetas el bribón -E s un carnaval felicísimo el que yo canto y cuento. Y Paco, el poeta de las poematas obsesionado con los anarquistas que en aquel tiempo llevaban tremendas barbas en las que escondían románticamente sus explosivos; Paco, disfrazado de anarquista, nos dice emocionado el poema del anarquista: Caminando muy despacio por la calle San Acacio; perdón, que me he equivocado, que fue por calle Morgado, iba arrojando petardos. como aquel que arroja nardos. Y en La Correduría, en La Palmera, en el Kursaal, en Variedades, en Olimpia, en Barrera, en Foxtrot, en Zapico, todo allí arderá mañana, pasado y el otro diabólicamente, pero dentro de un orden. Y con el platónico asombro ante lo evidente, arderá ese castillo de desvergüenzas y picardías a la mayor gloria de Pierrot. Arriba, la luna, tímida, sonreirá, porque ya sabe que cuando esté llena de toda su celestial plata, estos demonios que hoy vuelan por la ciudad estarán de rodillas ante esa sagrada y sublime aventura hacia lo absoluto que es nuestra Semana Mayor. Sabe bien la luna de Pierrot que cuando dentro de cuarenta días su rostro esté a punto de estallar en lágrimas de plata, por esta misma Correduría, y enfocando La E u ropa, pasará en verde y oro, en gracia y llanto, como una explosión de blancos claveles, la Virgen Macarena. Y es Pierrot el que llevará las Reglas, con cubiertas verde y plata de la hermandad, vistiendo túnica y capa crema, con capirote verde que te quiero verde... Y ya Satanás habrá matado a Satanás en ese santuario de delicias, contriciones y atriciones que es la endiablada Correduría. Pero, ¿me conoces? le dirá Pierrot, ya de nazareno, a un inglés. No, no te esfuerces en descubrirme, míster. Esta es la diabólica, la angélica, la divina, la bruja, la retumbante, la mágica, la inmortal, la inexplicable Sevilla, por los siglos de los siglos, ya de Pierrot o de nazareno ¡Amén! M. DIEZ- CRESPO
 // Cambio Nodo4-Sevilla