Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA, SOCIEDAD ANÓNIMA 25 DE FEBRERO 1989 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA ONDE estará escondido ahora mismo ese hombre, Rushdie, qué paisaje verá cuando se asome a una ventana de su refugio, sin aproximarse mucho a ella, sin abrirla nunca, por miedo a que un espía lo descubra, un sigiloso emisario que ha llegado desde muy lejos a Inglaterra, con instrucciones exactas, con una serena apariencia de turista culto o de hombre de negocios, para na despertar sospechas en las aduanas de los aeropuertos. He leído en alguna parte que Rushdie, para que no lo encuentren nunca, ha decidido someterse a una operación de cirugía estética, como Humphrey Bogart en aquella película en la que un gángster perseguido camina con la cara envuelta en vendas, igual que la Momia resucitada y que el Hombre Invisible: será mentira, desde luego, una de esas mentiras que se reproducen como hongos alrededor de algunas verdades increíbles, porque no puede ser cierto lo que leemos cada mañana en el periódico, que una novela levanta hogueras de inquisición y convoca multitudes furiosas, que un solo hombre, un escritor tan solitario e inerme como todos los adictos al hábito de las palabras, se ha convertido en el emblema de la abominación, y ha tenido que huir del mundo y probablemente ha deseado borrar su nombre y su cara para no morir cualquier día a manos de un verdugo que ni siquiera haya leído ese libro al que deberá, en la otra vida, el Paraíso eterno, y en ésta unos cuantos millones de dólares. ABC REDACCIÓN, ADMINISTRACIÓN Y TALLERES: CARDENAL ILUNDAIN, 9 41013- S E V I L L A D EL TERROR Y LOS LIBROS Las páginas de una novela arden en las calles de Teherán, de Islamabab, de Bradford. Es triste que sean arrojadas al fuego en nombre del Islam, que es la religión del Libro, porque en ella la escritura es anterior a la creación del Universo. Los edificios españoles que nos legó el Islam son páginas de una escritura incesante, y recorrer la Alhambra, por ejemplo, es deambular entre floraciones geométricas de palabras y versos, es sentir que todo, salvo la palabra, es mentira, yeso que finge mármol y aguas conmovidas que repiten temblorosamente paredes más tenues que papel, palabras escritas en la superficie del tiempo. Es triste que en nombre det islam se condene a un hombre por haber escrito un libro cuando fue el Islam el que nos trajo a Europa, desde las fronteras de China, la maravilla del nos han devuelto la conciencia de su valor, de su capacidad de profecía y de agitación, más eficaz porque casi papel, cuando fueron los árabes quienes siempre es involuntaria. nos devolvieron a Platón y a Aristóteles, quienes levantaron las inconcebibles biPensando en Rushdie, queriendo imabliotecas de Córdoba y de Granada. Leo ginar su refugio en una tranquila aldea los periódicos y me acuerdo, a través de de Inglaterra, me he acordado de los riBorges, de Averroes, y también del califa gurosos folletines de Wilkie Collins y de Al Hakam, que amaba más su biblioteca los héroes perseguidos por el omnipoque su imperio de Al Andalus, y pienso tente y secretó Fu- Manchú, pero también en la hogueras que encendieron los de otro fugitivo, éste español y verdaconquistadores de la Granada nazarí dero, que vivió en el siglo XVI y cuya para quemar los libros de los vencidos. única culpa fue la de escribir un libro. Se Uno, entosúltimos tiempos, lo ha perllamaba Casiodoro de Reina, y cometió dido casi todo, excepto la convicción sael delito de traducir a nuestro idioma la grada de la tolerancia. Quien quema un Biblia. Nunca dejó de huir, nunca relibro está quemándolos todos, quien gresó a España, y sólo al cabo de más mata a un hombre ensucia a la Humanide cuatro siglos hemos podido conocer dad entera. Escribe Borges: rompieron los libros aquel empeño desmedido que le costó la incomprensibles y los vituperaron y los perdición. Gracias a ese proscrito, Caquemaron, acaso temerosos de que las siodoro de Reina, ahora podemos leer la letras encubrieran blasfemias contra su Biblia en la herniosa lengua española dios, que era una cimitarra de hierro. del Renacimiento. Fue acosado y murió, Quienes gritan ahora, con miserable pero sus palabras sobrevivieron a sus furia, contra las palabras de un libro, reperseguidores. La muerte igualó a los cuerdan a aquellos españoles encanallaverdugos y a la víctima, pero el más dos por la felicidad de ser esclavos que débil ha vencido, porque él tenía de su en 1814 infamaban la Constitución y parte a las palabras. daban vivas a las cadenas y a la embusNo he leído la novela de Rushdie. tera y zafia majestad de don FerNunca me interesó mucho su literatura. nando VII, que previamente había reneMe parece que escribe best- sellers gado de su padre y se había humillado cultos, como Umberto Eco o Milán Kunante Napoleón mientras unos pocos padera o Gabriel García Márquez cuando triotas casi desarmados se rebelaban contra sus Ejércitos. Quienes queman se parodia a sí mismo, la clase de libros ahora los ejemplares de una novela no que un lector norteamericano o europeo se dan cuenta de que el papel, tan frágil, desea que le escriban los novelistas siempre ha sobrevivido al fuego, y de exóticos del Tercer Mundo. Pero en que ellos mismos están tramando otra estos días, involuntariamente, Salman novela, la del hombre solo que huye de Rushdie se ha convertido en el emblema una conspiración universal, la del poder de la libertad frente a las tiranías y de la absoluto y tiránico que devasta países tolerancia frente al oscurantismo, en uno enteros para aniquilar a un solo hombre de los hombres- -libro que guardaban y no puede alcanzarlo. Ahora que casi como un fuego sagrado la soberanía de nadie cree en los libros estos ejecutores las palabras escritas en aquella novela futurista de Ray Bradbury. En su sola forma, en el simple y delicado acto de elegirlo, y de abrir sus páginas y de inclinarse sobre él, un libro contiene todos los deleites de la irreverencia y de la imaginación. De Ray Bradbury aprendiEDICIÓN INTERNACIONAL mos que el papel de los libros, esa herencia que nos trajo el Islam, arde a 451 Para hacer llegar sus mensajes grados Farenheith: esa es exactamente comerciales a todo et mundo. la temperatura del fuego que amenaza siempre las vidas de los hombres libres y asedia sus palabras. BC Antonio MUÑOZ MOLINA
 // Cambio Nodo4-Sevilla