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Jueves 16- 11- 89 8 al Diario de Cádiz que las aguas gaditanas, turbias y con grandes corrientes, no han facilitado la labor. Que esas aguas no son el Caribe es de dominio público. Basta recordar las dificultades de inmersión y de visión que tuvieron los buzos que trabajaron durante meses en la limpieza del pecio del Bajo de la Cabezuela. Víctor Antona, el director técnico del proyecto Galeón ya fue a entrevistarse a Madrid con un directivo de la Sociedad Estatal para el V Centenario con el fin de integrar su proyecto en el programa de Arqueología Naval del V Centenario, en línea con los deseos de Pellón. Antona ha hecho algo más. Ha manifestado a su periódico de Madrid que el golfo de Cádiz, contra la creencia general, no es el mayor cementerio de tesoros del mundo, porque apenas hay pecios de interés. El proyecto Galeón no ha supuesto solamente un fracaso en sí mismo y el gasto de entre 150 y 200 millones de pesetas. Lo más grave es que este fracaso puede acarrear el fin de la leyenda de los galeones de Cádiz. M. J FLORENCIO Peligra la leyenda de los galeones de Cádiz En la oficina de Arqueomar en blar a nadie, pegó un portazo y tiró al suelo los documentos infor- Cádiz, un administrativo que atendió una llamada de A B C confirmó que mativos del proyecto Galeón Según un comunicado hecho pú- los esfuerzos de los doce miembros blico el 13 de enero de 1989, las del equipo, entre arqueólogos y téczonas en que se iba a actuar dentro nicos, se habían concentrado en del proyecto Galeón iban a ser la Zahara y que los técnicos americaBarra de Sanlúcar de Barrameda; la nos hacía tres meses que se haparte exterior de la Bahía, frente a bían marchado a Estados Unidos. Cádiz capital; eí área sita frente a la Entre los cazadores de, tesoros se playa de Zahara de los Atunes y comenta que Stuart y Watkinson, frente a la ciudad de Huelva. Pa- dos especialistas de Dive Task rece que el área de Huelva se de- que manejaron los aparatos electrósechó desde el principio debido a la nicos en la prospección subacuática profundidad existente, por lo que los del golfo de Cádiz, habían tenido trabajos se concentraron en el área problemas con Arqueomar y que el asunto podría acabar en los tribunade Cádiz. En mayo, Víctor Antona llamó a les con una demanda por valor de un geógrafo francés, autor de la 120 millones de pesetas. carta fisiográfica del litoral andaluz, Al cabo de casi un año de trabapara preguntarle cuántos metros de jos, la Expo está dispuesta a abanarena podría haber sobre un barco donar el proyecto Galeón tanto hundido en la zona. Tras la lla- por no haber sabido encontrar ninmada, Antona transmitió un fax en gún pecio como por el hecho de el que se daban datos obtenidos en que ya carece de tiempo para refloel Archivo de Indias sobre el pecio tar y restaurar lo que se pudiera haen cuestión, forma de trabajar que llar desde ahora hasta el año 1992 sorprendió al geógrafo francés, por (pecios rescatados en otros países cuanto en su opinión se había em- están en tratamiento restaurador pezado la casa por el tejado y no desde hace incluso casi treinta se podía ir a la busca de un barco años, lo cual lo sabe hasta el más en concreto sin numerosos estudios lego en la materia) Antonio Peláez, directivo de la Expo, ha declarado técnicos previos. Barco de Oseberg bilidades dentro de! a Sociedad Estatal para el V Centenario se trasladó a Sevilla para entrevistarse con el consejero delegado de la Sociedad Estatal y exigirle una explicación por la presencia de extranjeros incontrolados con todo tipo de artilugios electrónicos navegando cerca de Rota, donde se encuentra una base de la Otan. En el peor de los casos se podría sospechar hasta de un espionaje electrónico bajo la tapadera de una prospección subacuática. Eso en cuanto a la Armada. En cuanto a la Sociedad Estatal, consideraba impresentable que un proyecto de este tipo estuviera en manos de técnicos extranjeros. Fueron los momentos más difíciles de Pellón y su equipo, que se sentían poco menos que rodeados por todas partes y buscaban agarrarse a un clavo ardiendo. Hasta tal punto esto era así que el enviado de la Sociedad Estatal desde Madrid llegó a decir en Sevilla cuando captó el ambiente reinante: Quieren que le echemos una mano en este asunto, pero no vamos a dejarnos arrastrar para que nos hundamos con ellos. En la Expo consiguieron capear el temporal poniendo nominalmente la p r o s p e c c i ó n s u b a c u á t i c a en manos de técnicos españoles y, en lo que se refiere a Cádiz (reacción que más preocupaba a Pellón) firmando un protocolo de colaboración en la Diputación gaditana el 25 de enero. En virtud de aquel acuerdo, la base de operaciones del proyecto Galeón se ubicaría en Cádiz, en un edificio cedido por la Corporación Provincial, y se crearía un futuro centro de investigaciones arqueológicas submarinas centro del que nunca más se supo. Pellón a f i r m ó a n t e la P r e n s a que el proyecto Galeón era algo que había que hacer ya puesto que hasta el Gobierno español había tenido que concurrir a subastas en el extranjero para hacerse con objetos históricos procedentes de barcos españoles hundidos La gira gaditana del consejero delegado de la Sociedad Estatal para la Expo- 92 acabó en escándalo cuando, tras la reunión con un grupo de alcaldes, el de Puerto Real, Barroso, airado porque. Alfonso Perales, el presidente de la Diputación, no había permitido ha- Seis galeones cargados de oro y piala H ACE unos días recibía una llamada desde Florida de un grupo de inversores americanos que querían saber a qué autoridad debían dirigirse para proponerle sacar y repartirse a medias el tesoro del San Francisco Javier Precisamente éste es el único galeón por el que la Expo ha reconocido públicamente su interés. En una nota difundida el 13 de enero se decía: En estas zonas de actuación se trata de localizar d i v e r s o s p e c i o s (restos marinos de barcos hundidos) de galeones, entre los que se encuentra el San Francisco Javier nave almiranta de la Flota de Tierra Firme que el 19 de septiembre de 1656, a la vista de Cádiz, se encontró con la flota del almirante inglés Blake. Eñ la batalla, los navios españoles fueron capturados y conducidos a Lagos (Portugal) otro navio se perdió en las costas de Sancti Petri y por lo menos otros dos se hundieron en las profundidades de Cádiz, uno de ellos el San Francisco Javier El proyecto de Expo- 92 intentará rescatar alguno de estos barcos hundidos, de los que se esperan rescatar sus objetos de a bordo, entre ellos caño- nes, barras de oro y plata, monedas, platos de plata y estaño, armas de uso de la época y muchos otros objetos que servirán también para conocer el tráfico marítimo colonial español Barras de oro y plata y monedas, la gran obsesión de cualquier cazatesoros. El San Francisco Javier en Cádiz significa para los treasure s hunters lo mismo que en Florida significaba el Atocha para Mel Fisher. Cualquier aficionado se sabe de memoria en qué legajos hay que buscar dentro del Archivo de Indias: Sección de Contratación. Papeles de Armada. 3.122 N. 2. Años 1655- 1656. Sin embargo, uno de los cazatesoros consultados por A B C opina que en el galeón ya no hay nada, porque fue soltando la carga a medida que se iba a la deriva y no se sabe tampoco dónde se hundió, aunque se piensa que en las proximidades del cabo San Sebastián. Se dice que! a Expo tenía una lista inicial de noventa barcos, que fue reducida a seis. Aparte del San Francisco Javier se incluyeron el San Pedro y San Pablo nave capitana de la Flota de Nueva España, hundida en 1641 en la barra de Sanlúcar; Nuestra Señora de la Caridad naufragada en 1616 frente a la playa de Regla (Chipiona) San Juan Bautista hundido frente al castillo de Santa Catalina (Cádiz) en 1660; Santa Cruz hundido en 1555 en la playa del cabo de la Plata, entre Vejer y Zahara de los Atunes, y un galeón de nombre desconocido cuyos restos se hallarían frente a las costas de H u e l v a donde se hundió en 1551. Esta lista indica, según se estima en medios del sector, que lo que se buscaba desde el principio era un barco cargado de tesoros, porque todos tenían registrada carga de oro y plata. Es decir, no se trataba de rescatar, por ejemplo, una carabela, el tipo de nave que participó en el Descubrimiento y de la que se sabe muy poco todavía hoy. Más que un programa de Arqueología Subacuática, el proyecto Galeón se veía como la operación de búsqueda de un cargamento de metales preciosos, en la mejor línea de Fisher, Marx y otros tantos cazadores de tesoros submarinos.
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