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mucha gente del pueblo de El Rubio, a los Martín y los Pérez, apellidos que abundan mucho en esta localidad. Pero lo dejé y abrí El Cambio una taberna flamenca, en la calle Santa María la Blanca. Mi socio era Manolito Vélez y todas las noches cantábamos. Por allí paraban mucho Antonio Mairena, Naranjito, Lote y Manuel, los de Pata Negra... Estuve en aquel negocio hasta que me eché una novia mexicana. Era médico y había venido para ampliar estudios de Pediatría con don Manuel Suárez Perdiguero. Total, que nos hicimos novios y me fui para allá, viniéndose conmigo Pepín Jiménez. ¿Qué tiempo estuvistes en México? -Un año viviendo con esta chica, que era una niña con dinero. Tenía fincas, ganaderías, yo qué sé. Me regaló un coche que había que verlo. Pero un día Pepín y yo, gracias a un amigo alemán, que era el rey de los pollos fritos de Kentucky en Canadá, nos fuimos a este país. Nos pusimos a cantar en un hotel cercano a Calgary y cobrá bamos cuatro dólares y medio por hora. Era, más o menos, el año setenta y seis o setenta y siete. Decidimos lanzarnos y llegamos a actuar en hoteles como el Embassador, cobrando dos mil dólares semanales. Teníamos muchos contratos, pero un día llamé por teléfono a Sevilla, hablé con mi madre para saber cómo seguía todo por aquí y... ¿Qué pasó? -Mi madre me dijo: Niño, el jueves salen las carretas para el Rocío. Cuando oí aquello le dije a Pepín: Ya estamos allí y nos volvimos. Suspendimos contratos, pero yo venía para el Rocío. Pepín se casó después y ya no volvimos a Canadá. Tomás El Gordo trabaja duro para alcanzar el éxito, lentamente, sin prisa pero sin pausa. 1 sosia de Luciano Pavarotti Este Tomás El Gordo del Arenal, más conocido artísticamente en Marbella o Madrid que en Sevilla, es el sosia del gran divo italiano del bel canto Luciano Pavarotti. El parecido físico entre ambos es sorprendente, hasta el punto de crear confusión entre la gente. -En Nueva York, recuerdo que salí del hotel para actuar y la gente me paraba para pedirme autógrafos. Y lo mismo me ha pasado en Marbella. Yo soy admirador de Luciano desde el año setenta y seis. Era, y es, el mejor que canta en el mundo entero. -Creo que en el Rocío también te confundieron con él... -Fue en la pasada Candelaria. Entramos en un bar del Rocío a tomar café Manolito Vélez, Manolito Mairena y yo. En ese momento apareció en la televisión Luciano Pavarotti, que había llegado a España para intervenir en un programa de Sara Montiel. En ese momento comentó Manolito Vélez: Estaba en Madrid hace un rato y ahora está aquí, en el Rocío... La gente se volvió hacia mí y empezó a acercarse. ¡Luciano Pavarotti en el Rocío... Tomás está casado con Blanca y tiene dos hijos, Blanca, de tres años, y Tomás, de diez meses. Su mujer padece como nadie las servidumbres de la profesión de artista, porque son muchos meses- -señala Tomás- -los que pasas lejos de la familia -Aseguran que los artistas son todos unos bohemios. ¿Tú lo eres? -Me considero bohemio porque, efectivamente, todos los artistas lo son. Pero soy un bohemio con cabeza, frialdad y formalidad. Nunca llego tarde a una actuación y siempre estoy preparado para darlo todo, y dar sin piedad. Al Gordo le gustan el Betis y Curro Romero, pero reconoce que, ahora mismo, corren malos tiempos para ambos, especialmente para el equipo de fútbol... -Soy bético porque me gusta el arte, aunque ahora poco podamos disfrutar de ese arte, porque no están Rogelio, Cardeñosa o Gordillo. Pero ya se sabe que los héticos estamos hechos para sufrir. Estamos forjados en el sufrimiento y tenemos una idiosincrasia especial. Al Betis le pasa como a Curro, que tiene tardes de llanto y pena y tardes de éxtasis. Yo digo del bético que es como el que nace noble: Puede estar arruinado, pero siempre seguirá siendo marqués o conde. El bético no se hace; nace. -Y el Rocío, Tomás. -A mí me llevó por primera vez, teniendo yo pantalones cortos, Joaquín de Parada, el guitarrista de los Hermanos Reyes, tras pedir permiso a mi madre. El me enseñó también a tocar la guitarra. Me llevó Joaquín y no he faltado desde entonces. Soy de la Hermandad de Triana y he vivido un Rocío distinto al de ahora. Me encanta el camino, sus candelas nocturnas, ese olor a marisma, cantar al simpecado en las noches del camino... Seguiré yendo al Rocío toda mi vida mientras pueda y vendré a ver a la Virgen esté donde esté. Otro negocio ¿A qué te dedicaste entonces? -Abrí La Baranda un bar, con el dueño de La Garrocha y Pepín Jiménez. Con La Baranda empezó a ponerse de moda la calle Salado. Luego participé en El Ajofí del que fui socio en sus mejores años. Lo dejé y comencé a cantar en Marruecos para el príncipe Mulley Ab- Dallah, hermano de Hassan. Me llevó Luis Llodra, dueño de Kabila una urbanización de lujo situada entre Ceuta y Tetuán. Para allá se vinieron conmigo Manolito Vélez y Pepín Jiménez. Todavía no cantaba profesionalmente de una forma decidida; sólo lo hacía durante cuatro o cinco meses al año. (Pese a ser sevillano del Arenal y cantaor que ya ha saboreado las mieles del éxito, Tomás Azpiazu, inefable Tomás El Gordo rociero y bético, no e s conocido en Sevilla sufícienteA B C 128 mente desde el punto de vista artístico. De ahí el relato que precede) ¿Cuándo te conviertes en profesional del cante para todo el año? -Me hice cargo de otro negocio, La creperie por varios años hasta que fui a cantar un verano a Marbella. Era el verano del ochenta y cinco y allí abría Lunares con dos socios más. Era una sala de sevillanas, donde yo cantaba, y resultó todo un éxito. Por allí pasaba todos los días la jet de Marbella y conocí, entre otros, a Sean Connery y la duquesa de Sevilla. Me hice profesional y para introducirme en los ambientes de la jet me ayudó muchísimo Ramsés Trujillo. La gente de Madrid trató de copiar el ambiente de Lunares en la capital y así nacieron salas como Al- Andalus o El Portón Al año siguiente no se abrió Lunares y pasé a trabajar con Menchu y, al siguiente verano, al Casino Nueva Andalucía de Puerto Banús y en todas las fiestas de la jet Así, quien parte el bacalao en Marbella soy yo... -O sea, que eres todo un cantante de la jet -A mí no me molesta, me da igual. Lo que está claró es que voy allá donde pueda ganar un duro. Tomás es artista muy asiduo en fiestas de Madrid en época no estival. También ha actuado en Estados Unidos (Nueva York, Washington... Colombia, Venezuela, Ecuador, Suiza (en temporada de nieves) Francia (saraos organizados, entre otros, por Jean- Marie y Carmen Rossi) En Sevilla, sin embargo, sus actuaciones son escasas, porque en Sevilla- -dice- -si quieres ganar dinero, y yo vivo de esto, debes tener un local y que acuda la gente. Y no actúo en fiestas porque aquí todo el mundo, más DOMINGO 25- 2- 90
 // Cambio Nodo4-Sevilla