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CULTURA A B C 65 Importantes hallazgos arqueológicos hacen de la Casa de Manara un museo arquitectónico de Sevilla Han aparecido restos almohades, un lienzo de muralla y arcos y pinturas mudejares Sevilla. Ángel Pérez Guerra Las excavaciones arqueológicas que tienen lugar en la Casa de Manara al mismo tiempo que se desarrolla la restauración y adaptación del inmueble para albergar la Dirección General de Bienes Culturales han arrojado hasta el momento un balance de gran valor científico. Se han detectado restos de los que posiblemente fuera una universidad almohade cercana a la antigua mezquita cuyo solar ocupa hoy la iglesia de San Bartolomé. La antigüedad de estos vestigios y la singularidad de los arcos de herradura apuntados pertenecientes a una posterior casa mudejar constituyen una pequeña revolución en la arqueología local sevillana. Los trabajos que han tenido como resultado estos hallazgos tienen un presupuesto cercano a los quince millones de pesetas y sus responsables son R e y e s Ojeda, Diego Oliva y Miguel Ángel Tabales. Las excavaciones se inscriben en la obra proyectada por el arquitecto Fernando Villanueva- -que ahora tendrá que modificar su planteamiento- -para habilitar la Casa de Manara con vistas a su uso por la Dirección General de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura. Junto con la Casa de Altamira, otro inmueble de la calle San José y la actual sede de la Consejería, la Casa de Manara configura el denominado plan de rehabilitación de Sajri Bartolomé, que el actual consejero, Torres Vela, deja a su sucesor ya en avanzado estado de realización. La abundancia e importancia de lo descubierto ha constituido una sorpresa para los expertos. Lo más antiguo ha sido parte de un gran edificio almohade del siglo XII, del que han aparecido trozos de pavimentos bien conservados, una noria de tracción manual, y una compleja red de canalizaciones, tazas y pozos, además de una alberca. Se trata de zonas de recreo que ocupaban más de la mitad de lo que sería la casa del siglo XVII. En opinión de Diego Oliva, que también excava el palacio de Altamira, debe tratarse de un edificio público, que podría ser una escuela coránica, una especie de universidad, dada la cercanía de la mezquita del barrio. Estas edificaciones son muy conocidas en el norte de África, pero en España quedan muy p o c a s Abunda en esta hipótesis la localización de varias letrinas almohades concentradas en un determinado punto, síntoma de enclave colectivo. S e maneja también la posibilidad de que se trate de baños. Por lo ya excavado, que es aproximadamente, una tercera parte de la parcela que ocupa el edificio actual, se constata que esta primera casa almohade rebasaba los límites de lo que hoy conocemos como C a s a de Manara, como lo indica la continuación de muros por debajo de los actuales. Realizada en parte con materiales de épocas anteriores- -han salido a la luz tégulas y sillares romanos- -toda la casa almohade presenta uniformidad de tratamientos de enfoscados y decoración. Son abundantes también los rellenos de estucos con almagra. Pero el elemento más espectacular de esta época almohade que los arqueólogos han detectado es una esquina de la muralla que cerraba la judería, precisamente la misma que hace pocos meses afloró (sólo en planta) en las obras que se llevaban a cabo en la calle Mateos Gago. Pero en la Casa de Manara, esta c e r c a tiene c a s i quince metros dé altura y una longitud total de cuarenta metros. Esta muralla continuaba bajo uno de los zaguanes de las casas levantadas al otro lado de la calle Garci Pérez, y alinea la trasera de varias casas de la calle Vidrio, hasta llegar a la calle Armenia (unos cincuenta metros) La otra gran novedad de estos trabajos arqueológicos es la casa mudejar- -en Sevilla hay muy pocos restos- -de mediados del siglo XV, cuya aportación más golosa es la constituida por dos Es sorprendente l a excelente conservación de pavimentos originales crujías de un patio, dotadas de sus correspondientes arcos de herradura a p u n t a d o s Y a en época mudejar, estos arcos fueron cegados, operación que se completó en época renacentista junto con los correspondientes recrecimientos del terreno. La casa mudejar respetó, básicamente, la estructura de la almohade, y el s u e l o sólo subió medio metro. Después, al construirse la casa renacentista, la estructura cambió radicalmente, y el suelo se rellenó con los materiales resultantes de los derribos, elevándose en metro y medio. De alto interés son las pinturas mudejares que se han encontrado en el muro que cierra el edificio por la parte de la calle Garci Pérez de Vargas, lo mismo que las solerías de esta estancia- -la misma que cierran los arcos antedichos- formada por alambrillas. En otros puntos la decoración es de estuco en almagra y blanco o bien enfoscado grueso con decoración de espiguillas incisas. Las pinturas, de lacería, son de finales del XV. La historia de la Casa de Manara tiene un nuevo hito en 1523, cuando los Almansa deciden construirse un palacio renacentista. A principios del XVII lo adquiere el padre de Miguel Manara, que reforma su decoración, y es curioso que del siglo XVIII no haya referencias documentales. Por ello tiene gran valor la fecha descubierta en la fachada, 1775, que data unas pinturas murales existentes en la misma, y hasta ahora también ocultas. Tras la ocupación por los franceses, esta casa pasa a pertenecer a los marqueses de Paterna, alberga una pequeña industria textil y, finalmente, el célebre colegio que recibió el nombre del ascético sevillano y donde estudiara el actual vicepresidente del Gobierno. Bajo el hormigón y el asfalto que cubrían el patio central ha aparecido ahora la solería del XVII que construyeron los Manara. Ahora la palabra la tiene Femando Villanueva, que probablemente integre al edificio remodelado los arcos mudejares, las pinturas debidamente restauradas y la noria. En definitiva se trata de incorporar la noble estancia conservada casi intacta hasta hoy bajo las duchas del colegio. Queda ahora por saber si el subsuelo de este privilegiado lugar guarda nuevos secretos de alta categoría. Lo que ya está fuera de dudas es que la Casa de Manara es un museo arquitectónico en el que se condensan fases doradas de la historia de la ciudad.
 // Cambio Nodo4-Sevilla