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64 A B C CAMPEÓN LUNES 10- 12- 90 Ganó el Burgos dándole una lección Sevilla, M! Fernández de Córdoba Un uno- dos que, después de lo visto en hora y media de juego, resulta corto para los merecimientos de un equipo, el único que hubo en el campo, el Burgos, ante un Sevilla que comenzó dubitativo y terminó sin encontrarse nunca, con la grada coreando gritos de fuera, fueUno podía esperarse un Burgos incómodo, pero no el que vimos. Se esperaba un equipo que había encajado poquísimos goles, menos que nadie en la División, que navegaba por la mitad alta de la tabla, que está haciendo una- campaña sobrada y que ahí anda con muchos hombres de envergadura en sus filas y el respeto que ya ha causado en más de un campo. Pero el Burgos que llegó fue otro bien distinto: Un equipo serio, puesto en el campo maravillosamente, jugando con enorme desahogo y redondeando un partido que uno no veía así en todo lo que va de temporada y me quedo corto. Ante é! un Sevilla entregado, roto de principio a fin y eso que tuvo la inmensa fortuna de encontrarse el marcador de cara, en zarpazo de Polster, en la única oportunidad que tuvieron y que tendría enorme fortuna en más de un lance ante ia puerta de Unzué, porque Peña se colaba por donde quería, Juric hacía encaje de bolillos, Alejandro, un lateral grandísimo, iba y venía como le daba la gana y hasta el inquieto Edu, de menor entidad técnica que sus compañeros, se las apañaba para parecer una figura. Un Burgos compacto y un Sevilla roto. Un Burgos tan inesperado como inesperado era este Sevilla de papeles perdidos, haciendo dejadez de la zona ancha por propia incompetencia, con nervios destemplados atrás y tan sólo el luchar de Iván Zamorano arriba para chocar una y otra vez con Gonzalo, aquel sestaotarra que a punto estuvo de fichar por el Betis hace un par de años. En el primer tiempo la bordó el Burgos de Novoa. Atrás, por delante de Elduayen, Ribera de libero- magnífico el balón que le quitó de la cabeza a Zamorano en el área c h i c a- dos laterales de los que uno de ellos, Alejandro, fue imparable y el otro Villena, parece pegarle bien desde lejos, un centro del campo con Juric de capitán general, Txelis para trabajar, Barbarie para ayudarle y Ayúcar para servir de enlace a medias con Peña y todo un entramado del equipo entero que, como escribo, fue borda que te borda el fútbol en el bastidor de un balompié recio, sin fisuras ni adornos, sin desmayo y sabiendo que podía olvidarse del Sevilla para superarle en todo y por todo. Enfrente, ante este cuadro, un Sevilla al borde de lo desconocido. Atrás, por las bandas, coladeros; por medió, las dudas de Pascual y un Diego que no terminó de estar a gusto nunca. Por medio, la debacle, porque Salguero veía que cuando él iba ya volvían, que cuando él daba la vuelta ya se las habían cogido; mientras Rafa Paz quería correr más sin aumentar el sentido de sus carreras, Carvajal buscaba sin encontrar y Pablo Bengoechea- ¿se fue hacia atrás por mandato de banquillo o empuje burgalés? -que quería templar sin que le dejaran respirar. El resultado de todo esto se sentía y se veía: Todos los balora con ovación cerrada al segundo gol burgalés y quedando el Sánchez- Pizjuán mudo cuando este equipo de Novoa daba una auténtica lección de fútbol. De principio a fin, sin importarle ir con el marcador en contra hasta que lo volvió a favor, asentado en el campo y volviendo loco a un Sevilla donde fallaron casi todos. Y hasta la suerte. quierdo de Polster. Llega la pelota a sus dominio y Toni se acuerda de aquella bota de oro. Control, finta y tiro junto al palo para ponérselo imposible a Elduayen. Explotó la grada en jolgorio olvidando que había gritado fuera, fuera desde los veinte minutos de mal juego blanco, los biris gritando el vamos palante como mejor fórmula de quitarse al Burgos de encima y se iba a la caseta un injusto vencedor y un injustísimo vencido. Todo parecía encarrilado por la la primera. A los cinco minutos volvía la bronca de la grada. Sí, estaba jugando fatal el Sevilla, pero ¿para una bronca de tal calibre? Vi en la grada una crispación inusual y hasta injusta. El equipo iba ganando, todavía quedaba tiempo para enmendar la tarde o, por lo menos, saldarla a favor. Si abajo se necesitaba calor, a falta de fútbol, de arriba llegó la acidez del vinagre. Parece como si la grada no ya soñara sino que exigiera seguir los segundos en la Liga. Parecía otra grada muy distinta a la de la noche del Torpedo. A los setenta y dos minutos pudo llegar la resolución del combate a favor del Sevilla: Penalty claro a Andrades. Polster a los once metros. La grada reconciliándose en los silencios previos al lanzamiento. Polster camina hacia el balón. El dos está a punto en el electrónico. Todo parece decidido. Elduayen ha caído en el guiño del austríaco y aparece iniciar la estirada para su palo izquierdo. Pero Polster ha mandado el balón lejos del derecho, a las tablas de la publicidad. Desencanto, desilusión. Otra vez Polster bajo mínimos en la bolsa de valores de las tribunas. Y otra vez el Burgos a seguir jugando, con las alas que tenía desde el comienzo y la que les dio el error de los once metros. Desde ahí al final podía pasar cualquier cosa. Y todas se temían. Cantatore, había sacado a Herrero para tapar atrás y a Andrades para refrescar la zona de mediapunta con el oxígeno de sus facultades. El Burgos seguía y seguía. Aunque parecía que estaba dispuesto a perder injustamente. Fue entonces cuando llegó el manotazo de Serrano a un centro sin mayor peligro. Manotazo tan claro como tonto; once metros para que Ayúcar la pusiera en la red, el Sevilla buscara irse arriba desesperadamente y la partida se pusiera, a sólo nueve minutos del fin, al rojo vivo. Cuando faltaban tan sólo cuatro minutos llegó lo temido: Barbarie se fue por medio y mandó a la derecha a Juric. Entró éste por el pasillo y cruzó a Unzué. Descalabro. Ya todo se perdía, aunque Zamorano cayera dentro del área al filo de la campana. Ganaba el Burgos. Venciendo, convenciendo y deleitando. Hubo palmas fuertes, ovación cerrada hacia el segundo tanto burgalés. Fueron palmas de un sevillismo dolido. Pero se las mereció quien ganó la partida. Los de Cantatore no encontraron su luego en todo el partido La grada se enfadó y, al final, se escucharon gritos de fuera, fuera nes eran para los granates de El Plantío. La zona estaba dominada desde la punta a la raíz. Las contras al ataque partían de esa base de lanzamiento que mostraba la impotencia sevillista y, arriba, mientras en granate se permitían el lujo de ponerse ante Unzué sin acertar, en blanco bastó una ocasión, cuando más asfixiado estaba el equipo, para que se aprovechara. Patadón adelante, con buen son, de Rafa Paz, cruzado al pasillo izsuerte de los campeones, que es la que salvó a los blancos más de una tarde negra. El Burgos había puesto el fútbol, pero el Sevilla había marcado el gol. Lo que cuenta y lo que vale para la estadística, las cuentas, los puestos en la tabla y la suma total. Empezaba el segundo tiempo y, en blanco, se pensaría que ya el granate bajaría un poquito el atosigamiento y le dejaría respirar. Pero ni hablar de eso... La segunda mitad fue un calco de Ficha técnica Sevilla F. C 1 (Polster) Burgos, 2 (Ayúcar, de penalty, y Juric) Alineaciones: Sevilla F. C Unzué; Serrano, Pascual, Diego, Jiménez; Rafa Paz (Andrades, minuto 66) Salguero, Carvajal (Herrero, minuto 60) Bengoechea; Zamorano y Polster. Burgos: Elduayen (1) Alejandro (3) Ribera (2) Gonzalo (3) Villena (2) Txelis (2) Barbarie (2) Juric (3) Edu (1) (Joseba Aguirre, minuto 60, (1) Peña (2) (Sarabia, minuto 75, sin calificar) y Ayúcar (2) Arbitro: Jiménez Moreno, Colegio Canario. Mal y peor auxiliado en las bandas. Jugadas clave: Agarrón de Pascual a Peña (minuto 25) que debió ser tarjeta roja para el sevillista con las nuevas normas en la mano y quedó en amonestación a ambos, al burgalés por protestar. Penalty de Serrano, que fue clarísimo y así lo cobró, aunque con el reglamento en la mano debió amonestar al sevillista al dar mano y expulsarle por doble amonestación. Penalty a Andrades, bien pitado, porque hubo empujón claro aunque no le hubiera llegado el balón todavía, y posible penalty a Zamorano que le cogió muy retirado y lo solventó amonestando al chileno. También vio la amarilla Juric. En las bandas estuvo el arbitro peor todavía, pues sus jueces de línea le confundieron siempre. (0) Goles: 1- 0. Minuto 40. Balón de Rafa Paz que Polster controla ypone junto al palo. f t. -Minuto 81. Mano de Serrano que Ayúcar pone en la red de penalty. 1- 2. -Minuto 86. Pase de Barbarie y Juric cruza ante Unzué. Incidencias: Partido de Liga en el Sánchez Pizjuán. Tarde fría. Bronca a los locales en el transcurso del juego y aplausos al Burgos al final. Buena entrada y decepción en el sevillismo.
 // Cambio Nodo4-Sevilla