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VIERNES 12- 6- 92 Ml 92 WMSÜ M M La naturaleza, sin cortar ni pegar AMra Yoshizawa, de 81 años, es el autor del paisaje que se expone en el Pabellón de Japón Cualquiera que con una simple cuartilla haya fabricado una pajarita o un barquito de papel puede decir con orgullo que ha hecho un pinito en el arte del origami o papiroflexia. Sin embargo, aquel que es capaz de hacer todo un paisaje por este procedimiento no puede ser otro que Akira Yoshizawa, presidente de la Sociedad A sus 81 años, Akira Yoshizawa ha viajado ya dos veces desde Japón a Sevilla para supervisar la exhibición de su obra en el Pabellón de su país en la Expo. Ahora ha venido con un nutrido grupo de discípulos que no sólo le admiran y le siguen, sino que también le ayudan en la materialización de sus diseños. El señor Yoshizawa nació en 1911 dentro de una familia de agricultores en un pueblecito de la prefectura de Tochigi, y no tardó demasiado en descubrir la que sería su gran p a s i ó n d e l resto de s u v i d a Cuando tenía cuatro años me c u e n t a- mi madre se puso enferma y tuvo que ingresar en un hospital. Me quedé sólo y muy triste. Fue entonces cuando una vecina, que era muy generosa, me regaló una obra de papiroflexia hecha con papel de periódico pero muy bonita. Aquel origami significó para mi el amor de la madre, algo que en ese momento me faltaba. A partir de ese momento, comencé a pensar que la papiroflexia era algo importante desde el punto de vista de la expresión artística, porque las figuras de papel contienen mucho amor. Esta paisaje del Pabellón, por ejemplo, recoge el amor de la madre Naturaleza La papiroflexia es un medio para expresar sentimientos y transmitir mensajes de amor Sevilla. Antonio de la Torre Internacional de Origami y el más importante experto mundial en este arte. El es el autor de paisaje que puede admirarse en el Pabellón del Japón de la Expo 92, toda una recreación de lo que constituye la filosofía básica del origami: el kinari o lo que es lo mismo, la reproducción de la naturaleza sin cortar ni pegar. madurar pero no sabemos nadie cómo Sentado en uno de los butacones de la sala vip del Pabellón, y rodeado por sus discípulos- q u e le fotografían y le filman en video continuamente- el señor Yoshizawa habla con voz melodiosa mientras toma con c a l m a una taza de te. Le brillan los ojos y e s b o z a una simpática sonrisa cuando le invito a recordar cómo le propusieron traer su obra a la E x p o Mientras se d i s p o n e a contestar, su e s p o s a que le acompaña en este viaje, le trae una caja de cartón con rótulos en c a r a c t e r e s j a p o n e s e s E l maestro del origami la abre y extrae de ella una preciosa flor de papel amarillo: Por casualidad, el productor de las exhibiciones que se iban a montar en el P a bellón visitó una exposición de mis obras que se estaba celebrando en Tokio. Y contempló esta flor que tengo entre mis manos y que, en su opinión, estaba llena de vigor, tenía toda la fuerza de la naturaleza. Le encantó y me encomendó que realizara este trabajo Un trabajo que se prolongó por espacio de dos años y que Akira Yoshizawa diseñó en su totalidad, aunque sus discípulos le ayudaron en la realización material de formas y figuras. Es curioso que muchas de las ¡deas que conforman el paisaje estaban en la mente de su autor desde hacía más de quince años y no se han hecho realidad hasta ahora. No obstante, pese a su espectacularidad, el artista afirma que no es la del Pabellón de la Expo la obra más difícil de su vida, sino que hubo otra tal vez menos brillante desde un punto de vista artístico pero extremadamente complicada: Fue un trabajo de alta tecnología. Me encargaron la realización de un semiconductor en papiroflexia y tuve que estudiar textos y videos especializados para elaborarlo La madre Naturaleza, a la que este japonés de arte, que se diría aquí, ha rendido culto y homenaje durante c a s i toda s u existencia, no pudo proporcionarle una descendencia. Pero eso, según Akira Yoshizawa, no quiere decir que no tenga hijos: Mis hijos son mis propios origamis. Y este de la Exposición Universal tal vez sea el mayor y el más querido Akira Yoshizawa, ante el origami del Pabellón japonés, en cuya realización ha invertido, junto con su equipo, dos años de trabajo. Es como si realizara una partitura en la que se van repitiendo una y otra vez las distintas notas hasta que se alcanza la melodía definitiva. Otras veces, mojo el papel para que s e h a g a más blando y solo, sin necesidad de tocarlo, va adquiriendo su forma. Este proceso lo suelo yo comparar con el cultivo de una fruta, un melocotón por ejemplo, al que la naturaleza o la divinidad hace Mensaje de Paz Dice Akira Yoshizawa que la papiroflexia ha sido tanto su afición como su profesión, pero insiste una y otra vez en que jamás ha pretendido ganar dinero con su arte: Lo que siempre he buscado es que las personas de todo el mundo reciban y entiendan un mensaje de paz y amor Papel plegado, papel extendido Después de Japón, los países europeos fueron los primeros en conocer y admirar la obra de Akira Yoshizawa. Exposiciones en el teatro de Pierre Cardin, en París, y en el Museo Municipal de Amsterdam tuvieron una repercusión tal que el viejo continente no pudo menos que descubrirse ante el arte del papel doblado. Posteriormente fueron los Estados Unidos, donde durante varios meses las figuras del maestro japonés de la papiroflexia recorrieron diversos estados causando la admiración de todos cuantos las contemplaron. En total, cincuenta y siete países del mundo han recibido ya en sus museos y salas de exposiciones el mensaje de amor que el señor Yoshizawa transmite en sus figuras de p a p e l Ahora- d i c e- veo algunos libros de papiroflexia en los que se recogen ideas muy parecidas a las que yo he ido madurando y plasmando a lo largo de todos estos años El señor Yoshizawa ha doblado muchos papeles en su vida con todo el arte que le han venido inspirando su imaginación, sus sentimientos y, por supuesto, sus manos. Pero cuando le pregunto qué es lo que le queda por hacer, qué le falta por doblar, me habla de todo lo contrario, de extender el papel: Mi gran ilusión es precisamente extender el papel de la papiroflexia como transmisora de mensajes de paz y de amor a la naturaleza por todo el mundo. Quiero hacer muchos museos de origami para que la afición aumente y creo que la Exposición Universal de Sevilla puede ser un gran punto de partida La más difícil Su modestia le impide autoproclamarse el máximo maestro mundial en el arte de la papiroflexia, pero su trayectoria a lo largo de tantos años de dedicación y su condición de presidente de la Sociedad Internacional de Origami lo proclaman a los cuatro vientos. P a r a el señor Yoshizawa, el papel es un medio, un vehículo para expresar sentimientos, ideas que a veces llegan tras muchos meses de meditación: Antes de elaborar mis obras- a ñ a d e- siempre hago ensayos para fijar la forma.