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SÁBADO 31- 10- 92 ESPECTÁCULOS A B C 67 Críticas de música Bienvenido, Leo Brouwer Presentación de la espléndida Orquesta de Córdoba Orquesta de Córdoba. Concierto de p r e s e n t a c i ó n P r o g r a m a Fanfarria para el h o m bre c o m ú n de Aaron Copland. Concierto n. 5 para piano y o r q u e s t a Emperador de B e e t h o v e n Zarabanda lejana, de J o a q u í n R o d r i g o Alegrías, de Roberto Gerhard, y Guía de orquesta para j ó v e n e s de Benjamín Britten. S o l i s t a Rafael Orozco (p i a n o) D i r e c t o r L e o B r o u w e r G r a n t e a t r o C ó r d o b a 29 de o c t u b r e d e 1992. No creo que exista para un director motivo de mayor satisfacción que la de forjar desde los cimientos una orquesta y darle vida aplicando coordenadas propias que naV cen de la convicción más profunda. El jue ves 29 a s i s t i m o s al nacimiento de una orquesta que cumple con todos los requisitos para hacer una caLeo Brouwer rrera brillante y distinta a la de las formaciones al uso. No ha podido ser más acertada la idea de encomendarle a Leo Brouwer la construcción y la dirección de la Orquesta de Córdoba. El prestigio que ha ido adquiriendo como compositor e intérprete, que le ha ido abriendo las puertas de la experiencia internacional junto a las principales orquestas del mundo; su espléndida y diversificada capacidad técnica; el torrente creativo de sus concepciones musicales, y su estrecha colaboración con músicos de cualquier generación y de los más diversos géneros, convierten a este inmenso músico cubano en una garantía absoluta para la germinación de una orquesta de entidad propia. En su primer concierto, celebrado en el Gran Teatro de Córdoba la noche del jueves, la orquesta ha demostrado una asombrosa calidad interpretativa y también una capacidad de reacción inusitada para una formación recién creada. Una feliz combinación de técnica e instinto le permite a estos músicos recrear lo consabido bajo nuevas perspectivas, en adaptación a los ideales de un músico integral y desprejuiciado como es Leo Brouwer, para el que la interpretación es, indudablemente, una prolongación de su actividad creadora. ven de estas dos grandes figuras de la interpretación, Brouwer y Orozco, que saben buscar el mejor punto de encuentro en el placer de la espontaneidad bien controlada. A esto se le llama hacer música viva y dar sentido a la materia sonora. La Zarabanda lejana una obra de belleza sencilla y de gusto arcaico de Joaquín Rodrigo, le sirve a la orquesta para presentar la excelente disposición, cálida y homogénea de su cuerda, tal como se había exhibido durante el lento del concierto de Beethoven. Como para explorar las posibilidades rítmicas y tímbricas de la orquesta, Leo Brouwer nos proponía la obra de otro español, Roberto Gerhard, Alegrías un asombroso rompecabezas de músicas populares, de citas eruditas y de referencias bienhumoradas, en una sabia apropiación de materiales tradicionales y callejeros que recuerda no poco al espíritu del mexicano Silvestre Revueltas que nos ofreció el mismo Brouwer hace unos meses con la Orquesta Nacional de Cuba. No se entiende cómo una obra como esta de Gerhard, entregada en este caso con un fascinante colorido orquestal y con un endiablado instinto rítmico, no frecuenta con más asiduidad los programas sinfónicos. No será, desde luego, la única sorpresa que nos depare una orquesta como la que dirige el cubano. Modern Jazz Quartet en Granada: Cumpleaños feliz de un grupo clásico Granada. Inmaculada Vilardebó Elegancia refinamiento exquisitez pulcritud Estas y otras palabras semejantes eran las que, con expresión admirativa, se oían al final del concierto del Modern Jazz Quartet que abrió la XIII edición del Festival de Jazz de Granada. Un grupo que cumple cuarenta años de vida artística y que nunca defrauda. John Léwis y Milt Jackson siguen liderando todo un concepto de su música, que tiene cabida en un auditorio clásico. Reconstituido- a u n q u e no por completo, ya que el batería clásico del grupo, Connie Kay, ha tenido que ser sustituido- para celebrar su XL aniversario, el cuarteto dirigido por John Lewis y, un poco menos, por Milt Jackson entusiasmó al público que acudió al Auditorio Manuel de Falla. El MJQ posee, como la poseyó, por ejemplo, Miles Davis, la fórmula mágica para gustar a públicos no específicamente jazzísticos sin defraudar por ello a los iniciados: cuatro intérpretes de color tocando música de raíces negras con un irreprochable swing y brillantes improvisaciones y solos, pero también cuatro smoking perfectos, partituras a la vista, la contención elegante de la música di camera que da ese aire respetable al sonido del cuarteto, y abundantes elementos procedentes de la música culta europea- u n a conocida debilidad de John Lewis- Bach y Rodrigo Esto, unido a la hábil ordenación del programa- e n la primera parte varios blues en la segunda Django una de las más famosas e indiscutibles composiciones de Lewis, pero en medio variaciones sobre Juan Sebastian Bach y, para despedirse, un tema del Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo (no hace falta decir c u á l) ya casi aseguraba de antemano el éxito del MJQ. Lo demás lo hicieron el talento y la veteranía de los músicos, sobre todo los de Milt Jackson- siempre el miembro más fogoso del grup o- cuyos espectaculares solos de vibráfono terminaron levantando de su asiento a muchos de los oyentes. Marsillach Estupenda idea la de presentar una nueva formación con la famosa Guía de orquesta para jóvenes de Benjamín Britten, que cerraba el programa con la intervención como narrador de Adolfo Marsillach. Concebida por su autor con fines didácticos a fin de ir desentrañando las diversas secciones de una orquesta a partir unos breves comentarios explicativos, la obra se convierte, en este caso, en una especie de presentación en sociedad personalizada y llena de humor y de sabiduría musical, de los intérpretes de la formación a su público cordobés. Una forma muy ilustrativa de ir descubriendo la calidad innegable de los intérpretes, uno a uno, y de manifestar la conjución admirable a que les somete el director cubano en la impresionante Fuga que cierra la obra. Una espléndida orquesta ya desde este emocionante concierto inaugural- a tres semanas apenas del primer ensayo- pequeña en sus dimensiones (son 46 profesores) e inmensa en sus posibilidades y en su entusiasmo. Formada mayoritariamente por músicos españoles y dispuesta a ampliar imaginativamente el repertorio al uso, esta orquesta cordobesa de Leo Brouwer es el mejor regalo que podía recibir el melómano andaluz. Manuel! FERRAND Sin propina Al final se le rompió el instrumento y le dijo a Lewis que terminase. Quizá por eso no hubo propina, a pesar de los insistentes aplausos que la reclamaban. O quizá fue que los abuelos estaban cansados. Cuarenta años de jazz son muchos años. Orozco Por eso, la versión que ofrecen de una obra tan archiconocida como es el Concierto Emperador de Beethoven, puede llegar a sonar como una sorpresa virginal y distinta. Brouwer le marca a la orquesta una rara intensidad rítmica, e invita al solista, el pianista cordobés Rafael Orozco, a regodearse como poc a s v e c e s en su m ú s i c a en su e s t i l o perfilado, robusto y elegante. El resultado es un Beethoven que, sin dejar de ser claro y específico, se presentaba como traspasado por la vitalidad del trópico, con sus acentuaciones incisivas y una desenvoltura desvergonzada, pero perfectamente seria y rigurosa. Un músico integral como Brouwer puede permitirse jugar con el ritmo y con los tempi, y Orozco, al piano, desde otra perspectiva de la interpretación pero atento al resto de la música, se hace cómplice en un perfecto y festivo entendimiento. Inolvidable el Beetho- Willy De Ville en Madrid Madrid. M. M. Cascante Tras abanderar la cara más lumpen de la nueva ola neoyorquina y después de seguir los pasos de la generación perdida por las calle de la ciudad luz, Willy de Ville ha encontrado en Nueva Orleans la inspiración definitiva para su música. La presentó en Madrid, en un repleto Aqualung. No anduvo fino con las cuerdas- nunca fue Pavarotti- pero demostró que aún tiene cuerda para rato. Arrogante como el Capitán Garfio, derrocha pasión, sentimientos exaltados y tramas de culebrón en sus temas.
 // Cambio Nodo4-Sevilla