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EDITADO PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 21 DE FEBRERO DE 1995 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA ABC DOMICILIO SOCIAL CARDENAL ILUNDAIN, 9 SEVILLA DL: SE. -3- 58. -104 PAGS. C O M O en u n a película d e colores contrastados, vemos ante nosotros la amplia extensión de los camp o s d e amapolas, y se puede contemplar a las mujeres seccionando verticalmente, tres veces consecutivas, las verdes cabezas vegetales una tras otra, y de arriba abajo. Después, cuando el sol ha preparado el residuo, alguien acumula s o b r e las latas oxidadas el s u d o r s e c o y oscuro del opio. Naturalmente, éste e s el mundo de las drogas, saliendo a través de las plantaciones de Cali y el Triángulo. He aquí uno de los múltiples escenarios de la novela de Pedro Casáis, Las amapolas alegato vivísimo de esta calamidad insomne de la sociedad contemporánea. Casáis nació en Barcelona en 1944 y ha vivido en Francia y los Estados Unidos, habiendo sido profesor de psicosociología e n la Universidad Politécnica de Barcelona y, antes, profesor de literatura en la Universidad de San Diego de California. Ha publicado diversas novelas Las hogueras del Rey El señor d e la coca El infante de la noche El primer poder El intermediario Hagan juego La jeringuilla ¿Quién venció a febrero? etcétera) Ha obtenido el Premio Asimov de cuentos (1986) el Premio Ateneo de Sevilla (1992) el Premio Mariano de Cavia de periodismo (1993) y ha sido jurado del Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1994) E s un repertorio notable y vasto. PEDRO CASALS AL OTRO LADO DE LA VISIÓN DE UN CAMPO DE AMAPOLAS Según se indica en la presentación editorial, en este libro los barones del narcotráfico intentan conseguir y a toda c o s t a llevar a buen término la inquietante irrupción de plantaciones de amapolas a Colombia. Las amapolas (1995) rastrea los mundos letales del fondo de la droga, los capitales y el poder que genera, y constituye la obra más impactante de este destacado escritor y una de las más importantes sobre este tema obsesivo sobre los efectos sociológicos en el mundo contemporáneo. El juego es convincente y terrible. Con un estilo directo y trepidante, que más que en la adjetivación se apoya e n el verbo, esta novela desvela el repertorio de maleficios, leyendas, trucos, opulencias, corrupción y disipaciones sensuales de esta vida fácil y peligrosa, que ha recorrido el tiempo y la distancia desde que los comerciantes árabes llevaron el opio de la India a la China en el siglo VII. Hay toda una historia por debajo, cruel y apasionada. Los británicos vieron en la droga que la British East India Company enviaba a Cantón una forma d e arreglar las cuentas c o n la China. Por otro lado, también para América ha, sido una forma fácil de amasar súbitamente la riqueza. A finales del siglo pasado había más de dieciseis millones de fumadores de opio en la China, y las amapolas crecían y se multiplicaban en las montañas de Sixuan y Yunnan; los competidores. L a novela se desenvuelve simultáneamente en paisajes exóticos, en Madrid y en Barcelona y sus aledaños. C o n un lenguaje duro, valle- inclanesco, Casáis introduce unas esta última está próxima a Panghsong, Tang vidas contrapuntadas por un personaje habiY u n K e n g h u n M a n g P u y tan c e r c a d e tual en sus novelas, el abogado Lie Salinas, Birmania como de Laos: personaje más allá del bien y del mal, miste Los botones de las flores se han rioso y desvaído en un claroscuro literario. abierto Lie Salinas ha de sufrir interferencias en las ¿cuánto queda de nuestro amor? líneas telefónicas y la colocación de explosiDejemos de murmurar y cantemos vos en las mesas de sus despachos. los días que florecen amapolas. -Cuidado, Lic. Cuidado, te lo digo yo. ¿Dónde nos encontraremos el año que- Estoy llevando un caso difícil, y necesito viene? localizar a un individuo que tiene que ver con eso. Después el opio resbaló por la rampa del A contrapelo: progreso, naciendo la heroína c o n la idea- ¿Nombre? insensata de curar los dolores de los niños- P a c o Aguado. alemanes. Más tarde, se encuentra el polvo Sale también una excitante alemana, María moreno de la heroína número 3; y, por fin, Kummer, propietaria de una sauna de citas estallará la polvareda blanca de la número 4. La heroína mata, ciertamente; pero en las con prostitutas, y un comisario de Policía, Rebollo, que organiza operaciones, c o m o la cabezas de b s mafiosos también lo hacen llamada mejillón en la que colaboran agen (según sus justificaciones) las armas automáticas, el trabajo en las minas y los gases de tes de la policía de Barcelona e inspectores d e l G r u p o V d e la B r i g a d a C e n t r a l d e las fundiciones Mis pecados resbalan con Estupefacientes. S e asiste a fiestas mundalos de los ingenieros, directores de fundicionas, tiroteos, escenas galantes, la vida del nes, incluso los militares. Gente de nuestra espectáculo entre bastidores: Jesús M o r a organización llevaba la heroína hacia el norte veía el sacramento no sólo como un consueen aviones, es verdad. Pero ¿acaso podía lo del espíritu sino como una terapia contra evitarlo? Por lo menos tenía el consuelo de tantas enfermedades. A veces, s e creía un pensar que nuestro opio era de mucha calipsiquiatra con pacientes confesándose tendad, el trabajo bien hecho suele tener alguna didos en un sofá. S o n más o menos las recompensa. M e e c h a en cara el haberme mismas palabras que utiliza la ciencia psimovido en los ambientes de las plantacioquiátrica moderna. Hay un trasfondo del unines, el estar arruinando la salud c o n tanta verso estrenado, hace y a tantos años, por pipa de opio Sigmund Freud. Jesús Mora, el sacerdote, Casáis nos cuenta este mundo dramáticaconvicto de pecado y de delito, raras veces mente, c o n una belleza épica y maléfica, a abre su corazón, es un enigma viviente de través de la vida disoluta de un sacerdote nuestra sociedad corrupta. L a droga e s el traficante que muere finalmente a manos de dinero fácil, la tentación del siglo, uno de los problemas más atractivos de la novelística moderna. En ningún momento, sin embargo, hay lirismo, una simple referencia al mundo d e la pureza infantil, la inocencia de los niños madrileños cantada en una hipotética Plaza de la Cebada, desde el cancionero, oyéndose Vb soy la viudita del conde Laurel O la que EL LIBRO DEL ANQ cantan por Pascua Fbrida ante la masía de Jesús Mora, previsiblemente en Uicá de Valí: A la porta hi teniu roses, a la fínestra, clavells; al cor, una clavellina voltada de pensaments Es un mundo demasiado violento para dar cabida a estas mansas expresiones. Pedro Casáis lo sabe, y hace estallar la flor roja de la tragedia por encima de las cabezas. He aquí, pues, las amapolas trágicas. Espasa Calpe Juan PERUCHO
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