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84 ABC ABC LUNES 3- 4- 95 El déficit público estrangula la economía En lo que va de año el agujero del Estado se ha multiplicado por cinco respecto a 1994 El déficit público continúa siendo la principal amenaza para la recuperación de la economía española y para el sostenimiento de la peseta, han asegurado numerosos expertos e incluso el Gobernador del Banco de España, Luis Angei Rojo, tras conocerse la evolución de éste en los dos primeros meses del año. Hasta febrero La recuperación, en peligro por el desequilibrio de las cuentas públicas, según los expertos Madrid. D. E. el agujero del Estado superaba los 170.800 millones de pesetas, lo que supone multiplicar por cinco el registrado en el mismo periodo del año pasado. Es urgente tomar medidas para reducir el déficit aseguró Rojo ante estas cifras, mientras el Ministerio de Economía insistía en que se conseguirán los objetivos previstos. explican, según Economía, este fuerte incremento, por lo que el Gobierno se muestra confiado en cumplir sus previsiones. De hecho, tiene previsto volver a examinar el próximo mes de mayo el comportamiento del déficit del Estado para poner en marcha nuevos ajustes si fuera necesario. El Gobierno ha empezado también a elaborar las directrices de los Presupuestos Generales del Estado para el próximo año. El problema es que, según reconocen desde el propio Ejecutivo, es que al menos el 80 por ciento del gasto está comprometido, bien por razones políticas, como es el gasto correspondiente a pensiones, paro, Sanidad, funcionarios, etc, o por la necesidad de hacer frente a una 1994 deuda cada vez mayor; por lo que sólo se puede actuar sobre un 20 por ciento del total del gasto. Ante estas limitaciones, el Ministerio de Economía elabora una propuesta que presentará al Gobierno para que en 1996 se supriman organismos públicos ineficaces, subvenciones a empresas públicas, aumenten las privatizaciones y las tasas en algunos organismos. El gobernador del Banco de España fue más allá y aseguró que las reducciones del déficit previstas en el programa de Convergencia sólo podrán lograrse mediante modificaciones legislativas que requieren tiempo e implican una innegable dificultad política En este mismo sentido, el presidente del Banco Central Hispano, José María Amusátegui, en la Junta General de Accionistas de la entidad, reclamó a los responsables políticos la adopción de medidas presupuestrias, estructurales y de desregulación del mercado, destinadas a reducir el déficit público. Reducir el déficit público no sólo Evolución del déficit de! Estado es una exigencia de ia Unión Europea para poder acceder a la se (en miles d e millones) gunda fase de la Unión Económica 4.000 y Monetaria, sino un requisito indis 3 781 2 0 pensable para consolidar la recu 3.500 peración de la economía española y acabar c o n las presiones que 3.000 está soportando la peseta, según numerosos expertos, e incluso el feb. 94 2.500 gobernador del Banco de España, que coinciden en señalar que los 2.000 inversores castigan a la divisa española por el peligro que repre 1.368,8 1.500 ¡1.172: senta el fuerte desequilibrio de las í 773,4 cuentas públicas. 1.000 Un desequilibrio que, salvo en í éste último ejercicio, 1994, ha ve 500 nido creciendo año tras año desde 1989. Así, i n c l u s o teniendo en L 1989 cuenta la ligera reducción del déficit 19901991- 1992 1993 el pasado año, el agujero del E s con las que se tienen que producir en los tres tado se situaba a 31 de diciembre en 3,46 bipróximos ejercicios, ya que de aquí a 1997 el llones de pesetas, lo que supone multiplicar déficit se debería situar en el 3 por ciento del casi por cinco los 770.000 millones de 1989. PIB, según lo exigido en Maastricht y lo preReducir a la mitad visto en el programa de Convergencia. Para este año, el Gobierno tiene previsto reEso sí, 1994 fue uno de los pocos ejercicios ducir el déficit del conjunto de las Administraen que el Gobierno socialista cumplió sus preciones Públicas hasta el 5,9 por ciento del PIB. visiones de déficit en porcentaje del Producto Para conseguir este objetivo, se han producido Interior Bruto, ya que el agujero del conjunto ya en lo que va de año tres ajustes presupuesde las Administraciones Públicas, incluidas tarios. Sin embargo, el comportamiento de las Autonomías y Corporaciones Locales, se situó cuentas del Estado en los primeros meses del en el 6,7 por ciento del PIB, tal como establecía la revisión del Programa de Convergen- ejercicio son desalentadores. cia, lo que supone un descenso de seis qéciAsí, hasta febrero el déficit público supemas porcentuales respecto al 7,3 por ciento raba los 170.800 millones de pesetas, lo que registrado en 1993. Hay que tener en cuenta, supone multiplicar casi por cinco la cifra resin embargo, que el cumplimiento de este obgistrada en igual periodo de 1994. La reducjetivo fue posible gracias a que la economía ción de los ingresos derivados de los beneficreció más de ic previsto. cios del Banco de España, y el hecho de que el año pasado se llevara a cabo en este peAún así, esta reducción del déficit público riodo una privatización parcial de Argentaría conseguida en 1994 es nimia si se compara La deuda supera ya los cuarenta billones La consecuencia de la sucesiva acumulación de déficits públicos en los últimos años es una deuda pública que ha pasado de menos de seis billones de pesetas en 1982 a más de 40 billones a finales del pasado ejercicio. De esta cifra, ia mayor parte, 34,24 billones, correponden a! Estado, mientras el resto es de las Comunidades autónomas, Ayuntamientos y Segundad Social. Según estas cifras, el agujero del Estado representa ya el 62,6 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) c o n lo que la e c o nomía española ha dejado de cumplir el único requisito de Maastricht que hasta el pasado año hacía efectivo, situar la deuda por debajo del 60 por ciento del Producto. Partiendo de, estos datos, si el Gobierno dedalera saldar mañana s u deuda, cada español debería aportar alrededor de un millón de pesetas de su bolsillo. Uno de los principales efectos de la deuda pública sobre la economía de un país es la carga que representa para futuras generaciones el hecho de tener que hacer frente a la amortización y el pago de intereses de la deuda contraída. Así en los últimos ejercicios hemos asistido a un continuo Incremento de la partida que dentro de los Presupuestos G e nerales deí Estado se destina a deuda Pública y, de hecho, en los P r e s u p u e s t o s G e n e r a l e s para 1995 sólo una partida, la de gasto en p e n s i o n e s s u p e r a b a en cuantía a la destinada a hacer frente a la deuda pública. De este modo, de acuerdo con las previsiones presupuestarias, este año catorce de cada cien pesetas que gaste el Estado Irán destinadas a hacer frente al pago de intereses y amortización de deuda. Y según ha reconocido el propio ministro de Economía, Pedro Soibes, es muy probable que el Incremento de los tipos de interés provoque a final de ejercicio un incremento del gasto en esta partida. Otro de los efectos es que la necesidad de financiar esta deuda presiona sobre los distintos mercados elevando los tipos de interés, según expertos consultados. Además, añaden, la demanda de las distintas Administraciones Públicas en busca de un ahorro cada vez más escaso para cubrir su endeudamiento, drena recursos que podrían haber sido utilizad o s para la inversión privada. Para ello se pagan cada vez mayores intereses lo que aumenta los costes financieros de la carga de la deuda. En definitiva, aseguran los expertos, el déficit pasa su carga a la economía a través de mayores tipos de interés que dificultan la inversión privada y la recuperación
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