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EDITADO PRENSA POR DOMICILIO SOCIAL ESPAÑOLA CARDENAL ILUNDAIN, 9 41013 SEVILLA SOCIEDAD ANÓNIMA 2 DE JUMO DE 19 96 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA DL: SE. -3- 58. -184 PAGS. A CTUALMENTE lo consigna una A. JL lápida en la calle de Las Huertas, de Madrid: Nació el 5 de marzo de 1851. Este magnífico dibujante español relevó a Doré en la estimación de los más entendidos de su tiempo y es, a mi entender, el mejor ilustrador de todos ellos en España. Pero es aún mucho más desconocido que Juan Gris, otro genio madrileño de alcance universal. De Daniel Urrabieta Vierge no saben ni los más aventajados discípulos de Bellas Artes, a pesar de haber sido nombrado por Víctor Hugo el padre de la ilustración moderna Hizo la Escuela de Bellas Artes con Madrazo y con Haes, fue compañero de Pradilla y de Villegas y diploma de honor de la Academia de San Fernando. En 1869 hizo el primer viaje a París, bajo la protección de Charles Yriarte, y desde 1870 hasta 1882 fue correspondiente español de Le Monde Ilustré En el 71 hizo unos impresionantes dibujos sobre la Comuna. Viaja por Inglaterra y por España y, a partir de entonces, sus relaciones con la prensa francesa lo sitúan realmente en el pináculo de la ilustración. Ilustró las novelas de Hugo y la Historia de Francia así como la Historia de la Revolución Francesa de Michelet. Hizo los dibujos de una gran edición del Gil Blas de Santillana de Lesage. Pero también realizó una buena tanda de dibujos maestros para Don Quijote y para El buscón de Quevedo. Al día siguiente del regreso de Víctor Hugo a París, tras su exilio- 1881- Daniel Vierge- como se le conocía en Francia- sufrió el 28 de febrero, por causa de su trabajo incesante, una hemiplejía que lo dejó paralítico de la mano derecha. En 1889 recibe la Legión de Honor. Es un maestro avasallador y es un auténtico prodigio. Los más bellos dibujos de su madurez los hizo con la mano izquierda. Estos dibujos, entre los que se cuentan los preparatorios para el Don Quijote durante un viaje por La Mancha, en compañía del pintor Carlos Vázquez y que luego formaron un libro en inglés, titulado On the trail of Don Quixote fueron los que yo descubrí cuando era casi un niño, precisamente en Blanco y Negro. Un reportaje recordando a este artista, hoy tan olvidado por sus compatriotas. Murió el 10 de mayo de 1904, en su ville de Boulogne- Sur- Seine, de un nuevo ataque de apoplejía. Ha continuado en el olvido. No hay en España publicaciones de arte que potencien a nuestros artistas más raros. Y menos a los dibujantes ilustradores. Pero es imperdonable que a éste no se le dedique una monografía importante, un estudio que nos lo revele en toda su inabarcable producción. Dice de él José María de Heredia que posee en el más alto grado de las cualidades de su raza: el vigor trágico así como el cómico, y un gusto de la observación llevado hasta el exceso y el verdadero sentido del color y la vida. Diríase que, fuera de España, en el retiro y el alejamiento, se han desarrollado con más riqueza esos dones naturales, que se revelan con NADIE diano y natural, en las actitudes de las mujerucas y los gañanes de mi pueblo. Soñar la realitoda su brillantez en los dibujos con que el dad, hacerla más grande, monumentaliartista ilustró El buscón o gran tacaño zarla por medio de la observación en los de Quevedo, obra que los franceses titulan detalles, detalles impensados, con la misma sorpresa que nos causan las reali Don Pablo de Segovie Apeles Mestres- otra autoridad en el dibu- dades que no nos esperamos. Me resultaba un poco extrañante no poder jo de su tiempo- llega a decir: Es el dibujante más genial que jamás ha existido. compartir mi entusiasmo juvenil por Daniel Hasta Vierge esas palabras podían aplicarse Vierge, porque nadie lo conocía. Sólo yo era a Alberto Durero; porque este artista estu- el afortunado, sólo yo podía inventar un teapendo lo dibujó todo y lo dibujó bien tro de escenas vibrantes, estudiando sus be Todo en él era espontáneo; sus figuras se llos dibujos. Luego, en Francia, leí algunas mueven, gesticulan, viven, en una palabra referencias a él en el diario de los Goncourt se salen del papel; en sus dibujos, la luz es y en manifiestos de otros contemporáneos; una maravilla, Vierge parece un dios, que poco más tarde, encontré en el marché a la dispone de ella a su antojo: unas pocas plu- ferraille una edición inglesa y monumental madas, lanzadas vigorosamente sobre el de su Don Pablo de Segovia que ahora papel, llenan de luz sus paisajes, sus plazas, guardo como oro en paño y cuyo precio de el sol entra a borbotones por las ventanas y anticuario debe ser mucho. Vierge y las puertas, parece que nos obliga a entornar Quevedo, dos puntales de mi propia estética, digamos mejor que de mi alma. El maravilos ojos Cierto y muy cierto. Nunca sentí yo más lloso dibujante sigue todavía remitiéndome emoción frente a un dibujo, como me ocurrió a las mañanas claras de mi adolescencia de- y me sigue ocurriendo- ante los de Urra- chico pueblerino y ensimismado, con tías bieta Vierge. Es verdad que me fascinaba. devotas y tíos que tronaban en el casino, Traté muchas veces de imitarlo y ese esfuer- casas profundas e inexploradas, camaranzo quizás me hiciera un buen figurinista de chones de retiro, en donde soñaba la vida, teatro, aunque sin igualar su maestría, pero soñaba el mundo o lo rumiaba con estupeen donde el personaje aparece implantado facción y sorpresa. con un gesto y una actitud que le deben ser Iba con mi padre a la Torre de Juan Abad, propios dramatúrgicamente. Era la influen- el señorío de Quevedo y, con aquella prepacia de ese dichoso dibujante español, que ración, todo lo veía transfigurado, mediante casi nadie conocía en España. Me aplicaba la sugestión que sobre mí ejercían los dibuconcienzudamente en imitar su rayado cur- jos de Daniel Vierge. También la música me sivo, su gracia soleada y vitalizante, la eufo- exaltaba bastante y, juntando las dos sensaria de sus personajes, que actúan. ciones, invocaba La alborada del gracioso El gran impacto lo recibí con sus dibujos de Ravel, el luminoso fasto de la Balada de La Mancha. Ese sol que Apeles Mestres para una infanta difunta que le vienen invoca, con relación a Vierge, lo recibía yo como anillo al dedo a esos dibujos delicados, sobre mi cabeza. Era yo mismo quien res- tremolantes de luz y de acción, como un piraba ese aire luminoso y diáfano todas espejismo de lo antiguo en vida. Y así veía las mañanas, aquel que me deslumhraba aquel paisaje noblemente árido y sequizo, de chico y me causaba como una alegría pero a la vez estimulante, aquellas casas desaforada, al par que una fina melan- chatas y blancas, aquellos muros de modescolía. Veía a mi propia tierra exaltada to adobe, donde Quevedo perdía sus ojos en artísticamente en aquellos trazos casi las vibraciones de la luz, haciendo de la cenimágicos. Y veía más, mucho más: E l deta- za un polvo enamorado de la vida. Mucho lle pintoresco y, al tiempo, de lo más coti- tengo que agradecerle a Daniel Vierge y, ya se ve, casi nadie lo conoce en España, aunque alcanzara tan merecida fama y hubiera nacido en la calle de Las Huertas, un 5 de marzo de 1851. INTERNADOS Nunca me he podido explicar un olvido más ominoso, nunca una desatención más COLEGIO UNAMUNO grande hacia un artista tan singular, en el ya HABITACIONES CON BAÑO COMPLETO Y AIRE ACONDICIONADO vastísimo mundo de la ilustración gráfica. C U R S O 96- 97. E G B -B U R- C O U Siento un lacerante despecho ante mis conRECUPERACIONES Julio y Agosto temporáneos que no lo han descubierto ni OBJETIVOS: han podido honrarlo en consecuencia. A G Enseñar a estudiar al alumno. J veces, también tengo un sentimiento de tB Enseñarle a planificar su trabajo. superioridad- muy bien fundado- por conoAtención individual del alumno que tiene falta de base. cerlo y honrarlo yo. He tenido ese privilegio, ¡f Crear en él hábitos de estudio. y quisiera dar parte a los lectores de la aven (2 Darle seguridad. tura estética inigualable, que es descubrir y O Entusiasmarle con los libros y la práctica gozar de su obra inacabable y magistral. de los deportes. LO CONOCE Urb. Miraflores del Palo MALAGA Tels. (95) 229.06.85- 220.12.38 Fax: 229.93.98 de la Real Academia Española Francisco NIEVA
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