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VIERNES 20- 9- 96 FLAMENCO IX Bienal de Sevilla A B C 85 Vicente Soto presenta Las horas muertas cantata sobre poemas de José Bergamín En los últimos años está interpretando en claveflamencaa sus poetas preferidos Sevilla. José Ignacio La Casa Las horas muertas. Cantata flamenca sobre poemas de José Bergamín A l cante, Vicente Soto Sordera A l toque, José María Molero y José Luis Ordóñez. Andrés Bedó, teclado. Sebastián Fuenzalida, bajo. Pedro Ontiveros, flauta. Y Ramón Porrina, percusión. Teatro Lope de Vega. Nueve de la noche. Entradas desde mil a tres mil pesetas. Con motivo de la presentación de su disco Sevilla con el que completaba su Tríptico Flamenco lamentábamos en nuestra crónica el largo tiempo que Vicente Soto lleva sin actuar en los grandes escenarios de la capital hispalense. Como casi no podía ser de otra manera, ha sido la Bienal quien nos va a ofrecer la oportunidad de poder contemplar por dónde discurre la carrera artística del cantaor jerezano. Para los que aún no le conozcan, deben saber que Vicente Soto Vicente Soto procede de una familia flamenquísima. Es hijo de Manuel Soto Monje El Sordera que a su vez es descendiente de Paco La Luz, sobrino de La Serrana, de La Sordita y de Tío José de Paula. Vicente tiene además otros dos hermanos dedicados al cante: Enrique, que lo hace sobre todo para el baile; y José, en un principio vinculado al grupo Ketama, también como guitarrista, y ahora, en solitario. tas que está concebido a modo de cantata flamenca sobre poemas de José Bergamín Vicente Soto, como otros cantaores habían hecho de manera ocasional anteriormente, echa mano de la obra de este conocido poeta para nutrir de contenido literario sus cantes. El espectáculo está dividido en dos partes de cuatro cantes cada una, que van enlazados por medio de piezas instrumentales. En la primera mitad Vicente Soto cantará por martinete, seguiriya, soleá y tientos- tangos. La segunda se abre por malagueña e incluye, además, romance, alegrías y bulerías. En todos los temas interviene un grupo que el cantaor lleva para su acompañamiento: las guitarras de José María Melero y José Luis Ordóñez; el teclado de Andrés Bedó; el bajo de Sebastián Fuenzalida; la flauta de Pedro Ontiveros y la percusión de Ramón Porrina. El espectáculo no utiliza apenas recursos escénicos. A la presencia del cantaor y los músicos, sólo se pretende añadir una imagen del poeta que sirve los versos a esta nueva inciativá del cantaor jerezano. El cantaor jerezano acaba de publicar Jondo espejo gitano Sevilla. J. I. La Casa Justamente ayer nos llegaba el nuevo trabajo discográfico de Vicente Soto, cuya salida al mercado ha querido Senador que coincida en la práctica con la participación del cantaor en la Bienal de Sevilla. Jondo espejo gitano es el título genérico de la obra, que está producida por su hermano José Soto para la colección Flamenco D Arte de la citada compañía sevillana. Vicente Soto ha grabado ocho temas, escritos en buena parte por él, si bien también ha tirado de coplas tradicionales y de versos de conocidos poetas como los hermanos Machado. E l disco compacto se abre con unos Tangos de la palagana y lo completan: Historia de la perdición (soleá por bulerías) La tierra que a mí me cubra (malagueñas) Espejo gitano (bulerías) Romance del olor marino Ancho dolor (seguiriyas) El compás del amor (bulerías) y Duquelas de hierro (martinete) E l cantaor jerezano está acompañado, a la guitarra, por dos de los tocaores más reconocidos del momento, como son Vicente Amigo y Moraíto Chico. Vicente Soto sabe sacar provecho de las virtudes de cada uno de ellos, fácilmente identificables en sus aportaciones musicales y rítmicas. Madurez artística A sus cuarenta y dos años y, con más de veinticinco ya como profesional, se puede decir que Vicente Soto ha alcanzado su madurez artística. Se inició a finales de los sesenta en Los Canasteros y la primera etapa de su carrera profesional estuvo vinculada a los tablaos. A mediados de los setenta, formó parte de dos grandes compañías de baile, como la de Antonio Ruiz Soler y la de Antonio Gades. En los años ochenta, emprendería sus primeras grabaciones discográficas. Y es aquí donde encontramos el primer precedente del espectáculo que presentará esta noche en el Teatro Lope de Vega: su inquietud por utilizar el cante como cauce de expresión de la obra de sus poetas preferidos; su deseo de erigirse en portavoz del mensaje poético de sus admirados escritores. En 1985, publica un disco de larga duración, patrocinado por Radio Nacional, en el que interpreta poemas de Pessoa. Este trabajo lo presentaría en el Teatro Español de Madrid y en Lisboa. Desde entonces, ha formado parte de otros espectáculos, tanto con su familia, como con otros artistas, y, desde hace varios años atrás, actúa con asiduidad en festivales y peñas. Su última gran obra es el referido Tríptico Flamenco también patrocinado por RTVE. Se trata de tres discos, Cádiz Jerez y Sevilla en los que muestra sus amplísimos conocimientos cantaores, interpretando innumerables estilos locales y personales. Esta noche nos trae algo más novedoso, un espectáculo denominado Las horas muer- Sevilla. J. I. L. C. Herencia A l cante, Gaspar de Utrera, Cuchara de Utrera, Pepa de Benito, José de la Buena, Joselito de Lebrija, Rafael de Utrera, Benito de la Inés, Amalia Vargas y Delia Peña. Al baile, Rafael de Carmen, Pili La Pilonga y Manolito Pelusa. Al toque, Antonio Moya y Rafael Rodríguez. Idea, guión y dirección: Javier Puga y Manuel García. Iluminación y realización: Andrés Puga. Hotel Triana. Medianoche. Entrada: 2.000 pesetas El ciclo que se viene desarrollando desde el miércoles en el Hotel Triana lleva por subtítulo Fuentes manantiales ya que estas actuaciones de madrugada se han querido dedicar a núcleos cantaores, que siguen manando flamenco á través de distintas generaciones. Primero fue la bahía gaditana y la familia Rancapino. Luego vinieron los Parrilla y la gente de Jerez. Y hoy le corresponde el turno a los cantes originarios de Utrera. El elenco lo encabeza Gaspar de Utrera, Gaspar de Utrera veterano e imprevisible cantaor, que es capaz de todo cuando le pilla a gusto. La nómina de cantaores combina la madurez de algunos artistas con la juventud de otros como Joselito de Lebrija o Rafael de Utrera, que intentan abrirse paso en el mundo profesional El acompañamiento correrá a cargo de dos guitarristas: Antonio Moya y Rafael Rodríguez. Y, en el baile, hay que resaltar la presencia de un joven valor, Rafael de Carmen, que derrocha fuerza sobre las tablas, con estilo muy masculino y temperamental. Uno de los padres de la idea, Javier Puga, afirma que ha sido una elección difícil la de estos artistas, porque es algo ajeno al fenómeno de la moda Añade que hay un guión escénico mínimo, pues el espectáculo es de una sencillez natural. Se trata de mostrar de una manera figurativa y real la transmisión del flamenco entre generaciones. Los artistas no interpretan roles, son ellos mismos Lo que se cuenta es una escena de la vida cotidiana de estos gitanos de Utrera. Tres de los mayores se encuentran jugando a las cartas en su café habitual, cuando son interrumpidos por unos jóvenes que vienen de fiesta. Estos les piden a aquéllos que se integren y que les enseñen algunos cantes. Pero los mayores prefieren que los dejen tranquilos Cuando se marchan los jóvenes -continúa Puga- a los viejos les queda ese regusto de la fiesta que los hace arrancarse. Dos guitarristas se les unen. Y, en eso, que regresan los jóvenes. Los viejos acaban acogiéndolos en la reunión y, en un momento dado, se incorporan también las mujeres, acabando de fiesta todos juntos En cuanto a los cantes, señala que serán los propios de Utrera, por soleá por bulerías, cantiñas, soleá, seguiriya, fandangos por soleá y fiesta por bulerías El espectáculo Herencia basado en los cantes de Utrera, ocupa la madrugada en Triana
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