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8 DSA 86 A B C -BODA REAL Banquete en Pedralbes 9- 0 r- d O O M I M O a DOMINGO 5- 10- 97 El aurresku dio paso a la comida nupcial Al concluir el almuerzo, Doña Cristina se dirigió a los invitados: Gracias por acompañarnos en el día más importante de nuestra vida Gracias por acompañarnos en el día más importante de nuestra vida Con estas palabras de la Infanta Doña Cristina se dio por concluido el banquete nupcial en el Palacio de Pedralbes. Los jardines fueron un fresco vergel ornado de blanco y los salones, un paisaje de delicadas rosas amarillas y rosadas. Los primeros en disfrutar de La Diagonal era el final del largo recorrido que los novios realizaron hasta el Palacio de Pedralbes en elRolls- Royce descapotable. A ambos lados de la avenida barcelonesa se daban cita miles de ciudadanos que no querían perderse la llegada de los recién casados. Los invitados iban llegando en autocares bien organizados y eran recibidos con aplausos por los allí congregados. Resultaba difícil adivinar los rostros de las señoras bajo las amplias alas de sus pamelas. La plana mayor del Ayuntamiento de Barcelona, encabezada por su alcalde Joan Clos y esposa, cerró el cortejo de invitados: Todo estaba preparado para la llegada de los novios. Los tres miem- b r o s d e l grupo que habrían de interpretar el aurresku eran en- trevistadós por radios para explicar en qué consistiría su saludo. Mientras, en la calle, la gente esperaba ansiosa la llegada de los novios. Los recién casados accedieron a la explanada en el coche descapotado y descendieron a pocos- metros de la verja. En el exterior se vitoreaba Cristina estamos fuera poco después de que la pareja saludara afectuosamente a la gente que se concentraba en la Diagonal. Las dos damas de honor, Teodora de Grecia y Lucía Gui Urdangarin, vigilaban en todo momento la cola de seda brocada del vestido. Ahí les esperaba el aurresku saludo de tradición vasca que complementaba las sardanas de la basílica de la Mercé. El joven de Vitoria, Asier Elósegui fue el dantzari que dio vida a esta antiquísima danza, cuyo origen es el saludo a las noBarcelona. M. Güell J. C. Olivares M. Delfín este entorno fueron los casi 1.500 invitados a la comida, que esperaron en una carpa preparada en el exterior la llegada de los novios hacia las dos de la tarde. Les aguardaba el aurresku saludo vasco tradicional de homenaje, y el presente de una chapela, regalo que Doña Cristina guardó en su mano en un gesto más de felicidad. numerosa familia Urdangarin. E l silencio del paseo se rompió repentinamente con la popular marcha nupcial de Mendelssohn. No había ni orquesta, ni altavoces ocultos, sólo las voces a cape 11 a de la familia, en un gesto feliz y espontáneo que provocó una generosa sonrisa en Doña Cristina y don Iñaki. La pareja, después de recibir las felicitaciones de los familiares, se dispuso a posar para las fotos oficiales. Primero Doña Cristina y don Iñaki, como en todo momento a lo largo del día, atento y solícito con su esposa, tuvo el detalle de retocar el velo de encaje para que estuviera siempre perfecta. Se sumaron a los novios los Reyes y Juan María Urdangarin Berriotxoa y Claire Liebaert Cortuin de Urdangarin, que como madre y madrina del novio no pu- do contenerse en mostrar su felicidad con un beso a su hijo. Posó posteriormente, la Familia Real, ahora con Doña María de las Mercedes, momento en el que Don Juan Carlos tuvo un gesto afectuoso con Su Alteza Real el Principe de Asturias. E l orden las fotos oficiales continuó con los Reyes y la pareja real, que seguidamente posaron con los padres del no vio, a los que se sumaron Clara Urdangarin y su esposo Joseba Etxebeste, Cristina Urdangarin y su esposo Sean Flood, Laura Urdangarin y su esposo Alfredo Aja, Lucía Urdangarin y Miguel Urdangarin. Cuando parecían concluidas las fotos oficiales, la pareja tuvo el detalle de hacerse una última instantánea con sus dos damas de honor. En la capilla del Palacio de Pedralbes les esperaba aún la gran Iñaki Urdangarin retocó el velo de su esposa en varias ocasiones vias. El espectáculo, que duró diez minutos, tuvo dos altos para saludar a los homenajeados. Después, los novios, tras enviar su último saludo al público que se aglomeraba en la Diagonal, ascendieron por la avenida central que conduce al Palacio de Pedralbes, un paseo sombreado, adornado para la ocasión con geranios blancos. La Infanta portaba en la mano la chapela y unos claveles blancos mientras iba cogida del brazo de su esposo. En la escalinata que conduce a la plaza de recepción de palacio ya les esperaba Su Majestad el Rey Don Juan Carlos, la Reina Doña Sofía, Doña María de las Mercedes, los duques de Lugo, Su Alteza Real la Infanta Doña Elena y Don Jaime Marichalar y Sáenz de Tejada, y la
 // Cambio Nodo4-Sevilla