Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
mg PINIÓN hace dos décadas, 3 fue la primera incursión del Grupo Planeta en el proceloso mundo de las publicaciones periódicas. E l lanzamiento de aquel semanario fue deslumbrante. Nunca, en la historia del periodismo español, se habían puesto tantos medios y clarines en una nueva empresa. Poco después, cerró Opinión E l mes pasado, en el Club Tribuna de Barcelona, José Manuel Lara Bosch, consejero delegado del Grupo Planeta y mantenedor de la primera empresa librera española, pronunció una conferencia sobre Los medios de comunicación en la nueva economía Lamenté mucho no poder asistir porque, desde Opinión esa casa se sucede en intentonas poco brillantes en el territorio de la información, cosa rara en quienes han demostrado talento y capacidad en el parecido- -sólo parecido- -negocio editorial. Entiendo ahora el asesinato de Radio España como una síntesis de la conferencia. Radio España y Radio Barcelona se disputaron en 1924, cuando mandaba Miguel Primo de Rivera y boxeaba Paulino Uzcúdum, la gloria de ser la primera emisora de radio en España. Ya no ha lugar para la disputa. En virtud de una rara peripecia, merecedora de alguna explicación gubernamental puesto que la radio sigue funcionando en España por un AD LIBITUM El asesinato de Radio España Una maniobra que reduce las opciones para los ciudadanos en el dial de sus receptores sistema de concesiones del Estado para la explotación privada de las frecuencias, la emisora decana- -al menos entre las de Madrid- -pasa a diluirse en el magma conocido como Onda Cero, parte de Telefónica Media. La última propiedad diáfana de la emisora, y de su pequeña cadena anexa, fue la encarnada por el veterano Eugenio Fontán, que ahí encontró refugio tras ser desplazado por el Grupo Prisa de la Cadena SER. Entró después en la casa la tribu de Televisa con alguno de sus mariachis y se anticiparon aquí sus problemas mexicanos. Por alguna razón inescrutable, la entonces pública Tabacalera, acompañada por devotos monaguillos del PP, sustituyó a Televisa y en la actualidad comparten el accio- nariado de tan histórica empresa el Grupo Planeta (35 por ciento) llegado hace menos de un año, Tabacalera, ya Altadis (25 por ciento) unas ignotas constructoras del ámbito de Eduardo Zaplana (30 por ciento) y el omnipresente e inquietante zamorano recriado en Burgos, Méndez Pozo (10 por ciento) Tan selecto y potente equipo empresarial, sin tan siquiera haber intentado un relanzamiento profesional del medio, se rinde y se lo entrega en arriendo a un competidor. ¿Con qué intención entraron en esta aventura la pública Tabacalera o el privado Grupo Planeta? ¿Por qué ha autorizado el Gobierno tan poco deseable ejercicio de concentración? Si se tratara de un mercado libre, sujeto a la oferta y la demanda, poco habría que decir por encima de los lamentos que suscita la muerte de una pieza clásica de la radiodifusión española; pero, siendo limitada la disponibilidad de frecuencias, deben sonar las alarmas ante una maniobra de difícil entendimiento que reduce las opciones disponibles para los ciudadanos en el dial de sus receptores. E l liberticidio con que quedará para la Historia la política de comunicación del trecenario felipista está siendo clonado, con menos talento y más saña, por un Gobierno del PP. M. MARTÍN FERRAND EL REPASO Espanto da de su correligionario Luis López A Caldera, portavoz parlamentario socialista, no le hacía falta la ayu- Guerra, vicepresidente del Consejo General del Poder Judicial, para el dislate. Ambos han reaccionado con enojo por la resolución del Tribunal de Conflictos Jurisdiccionales. Ello es coherente porque ambos, el PSOE, y el grupo de medios que le apoya, se han llevado un revolcón en su interés por condenar a Gómez de Liaño a las tinieblas exteriores, cuantas más tinieblas y más exteriores, mejor que mejor. Pero, claro, una cosa es la irritación, incluso insultante, y otra muy distinta es el disparate, la falta de información o el olvido aprovechón. Los dos han querido presentar al citado Tribunal como un ente estrambótico al margen de la Constitución. Es de dudosa constitucionalidad, no es ni siquiera un tribunal dijo Caldera. La Carta Magna no cita en ningún sitio al Tribunal de Conflictos ha ratificado López Guerra. La cosa tiene enjundia porque este Tribunal ni es una institución extraconstitucional, ni es un arréglete al que ha acudido el Gobierno para llevarse el gato al agua en el indulto a Liaño. Verán: el Tribunal en cuestión fue creado nada menos que por una Ley Orgánica aprobada el 18 de mayo de 1987. El Tribunal fue defendido ardorosamente en el Congreso de los Diputados por el entonces ministro de Justicia Fernando Ledesma para evitar- -indicaba- -que el Rey tenga que decidir en los problemas, conflictos, entre poderes del Estado. Que se sepa, no hay Ley Orgánica que se ratifique sin ser conforme a la Constitución, al menos que alguien la recurra. Y eso no sucedió con ésta, ni siquiera la oposición, entonces un guirigay manchista, la llevó al Constitucional. He aquí, pues, un ejemplo palmario de aquel uso alternativo del Derecho que hizo gracia y enormes destrozos en el felipismo. Bien es cierto que en el caso el PSOE ha rizado el rizo al condenar sus propias leyes. Esto en un portavoz parlamentario y en el vicepresidente del Consejo del Poder Judicial (antes, fíjense, del Constitucional) que se dispone ahora a establecer las condiciones de regreso de Liaño a la Judicatura es sencillamente espantoso. De espanto. Carlos DÁVILA ¿Puedo adquirir ejemplares atrasados de ABC? Bastará con una llamada al teléfono 902 121 902 ABC RESPONDE Si desea números atrasados de ABC o Blanco y Negro, fascículos coleccionables, tapas o cualquier producto editorial de Prensa Española, llámenos. ABC
 // Cambio Nodo4-Sevilla