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ABC MIÉRCOLES 9- 1- 2002 PARANINFO 47 La Universidad publica un estudio sobre mil páginas de reportajes de Manuel Chaves Nogales Comienza con la Europa revolucionaria y se cierra con una lectura política de Juan Belmonte ¿Periodismo o literatura? Esta disyuntiva está presente en cada página del escritor sevillano Manuel Chaves Nogales. En 1993, la Diputación rescató su obra narrativa en dos gruesos tomos. Otro tanto ocurrió hace sólo unos meses con sus trabajos en Prensa. Ahora, la profesora María Isabel Cintas, aunténtica exegeta del autor, ha estudiado cuatro de sus grandes reportajes que fueron derivando hacia lo literario. SEVILLA. Angel Pérez Guerra n liberal ante la Revolución es el título que esta profesora del instituto Gustavo Adolfo Bécquer ha dado a su ensayo, editado por la Universidad de Sevilla. Ha elegido cuatro reportajes que, publicados a modo de serial folletinesco, fueron apareciendo en la Prensa de los años veinte y treinta. Lo que he querido demostrar- -indica a ABC la investigadora- -es que Chaves Nogales fue pasando con el tiempo de lo puramente periodístico a lo literario, proceso que culmina con Belmonte, que es ya un personaje simbólico. Cada uno de estos reportajes, que tienen trescientas páginas, es continuación de la novela por entregas. Se van haciendo más literarios a medida que se suceden. Mi trabajo consiste en un análisis para ver cómo se van recargando de elementos literarios para captar a los lectores de novelas folletinescas, algo que era muy apetitoso para un periodista. U Rocío Ruz María Isabel Cintas se ha convertido en la máxima especialista en Manuel Chaves Nogales la aventura, sino que utiliza el reclamo para aprovechar la corrientes de la novela social y el folletín. En aquel momento, poca gente hacía ese análisis de la realidad. La profesora Cintas asegura que el autor daba las fuentes de su información cuando casi nadie lo hacía, y que para sus reportajes se basaba en la entrevista: No se deja llevar sólo por la intuición. Se documenta, habla con la gente, va a los organismos, como la Sociedad de Naciones en Ginebra. En España no interesaba entonces una visión europeísta de los conflictos Cuando se publica este reportaje, Chaves Nogales es redactor en el Heraldo de Madrid que le enviaría de corresponsal a París. El segundo reportaje estudiado por María Isabel Cintas, Lo que ha quedado del imperio de los zares aparece en Ahora en veinticuatro crónicas, del 27 de enero al 22 de febrero de 1931. Ahora representaba la principal competencia de ABC en aquel tiempo. Chaves no escribía sentado en la redacción, sino que mandaba sus cosas. En París entra en contacto con los círculos de exiliados de la Revolución Rusa. Se da cuenta de que en París está el Gobierno en el exilio. Los que se salvaron de las matanzas y de los estudiantes que malviven están allí. Hay dos periódicos de exiliados rusos. Todo el libro está hecho a base de entrevistas. Él convierte muchas de las crónicas en pequeñas novelitas, como cuando se entera de la historia de Anastasia, y ve que es un folletín, al igual que los popes que andan por las calles de París, alcoholizados. Estampa acoge el tercero de los reportajes comentados en el libro que edita la Universidad Hispalense: El maestro Juan Martínez que estaba allí Vuelve a ser la Revolución Rusa el telón de fondo de este folletín que se desgrana entre el 17 de marzo y el 15 de septiembre de 1934. Poco después integraría un libro de 358 páginas. Es una crónica de la Revolución Rusa, incluido cómo se mataba en las checas a través de las vivencias de un bailarín de flamenco a quien sorprendió allí, y que Chaves Nogales conoció en un café de Montmartre. España vivía entonces sus propias revoluciones sociales, y el periodista, republicano liberal de izquierdas, pone en guardia ante la radicalización que traía la extrema izquierda, llevando al caos la situación española Chaves Nogales estaba alineado con Azaña, con lo que ahora se está llamando la tercera España y el suyo era un mensaje pequeño burgués. Chaves ve que puede decir, a través del maestro Juan Martínez, lo que él, su periódico y el Gobierno piensan. Ambos personajes conectan perfectamente, pese a lo adulterado del lenguaje del bailarín, que había pasado mucho tiempo fuera. Él hacía algo nada habitual en la Prensa de entonces: una crítica a la Revolución bolchevique. Cuando acabó estos reportajes, lo querían matar por ambos lados. LAS HAZAÑAS DE BELMONTE LA RUSIA ROJA El primero de los reportajes estudiados es La vuelta a Europa en avión publicado en Heraldo de Madrid del 6 de agosto al 5 de noviembre de 1928 y en La Nación de Buenos Aires entre octubre de 1928 y febrero de 1929. Posteriormente vería la luz en forma de libro con el título La vuelta al mundo en avión. Un pequeño burgués en la Rusia roja Es un reportaje peligroso- -según María Isabel Cintas- porque en aquella época los aviones nunca se sabía dónde iban a aterrizar. De hecho, en el transcurso de este viaje tuvo varios accidentes. Poco antes se había publicado la vuelta a Senegal en avión, de Oteiza. Pero Chaves Nogales es el primero que lo enfoca analizando la realidad de los países por los que ha pasado. Es un reportaje contrastado, con multitud de datos, nada fantástico, y con gran apoyatura política. En realidad, iba buscando hacerle una entrevista a Trotsky. Sobre todo, quería ver cómo se vivía en la URSS, porque los que iban volvían transformados, iluminados (entre otras cosas, porque ya iban iluminados) y él quería contrastar. Es decir, que Chaves Nogales no va sólo a Del periodismo al símbolo literario María Isabel Cintas ha hecho un análisis académico de estos textos, en los que late el debate entre periodismo y literatura: Chaves Nogales es periodista incluso cuando hace literatura. Nunca publicó un libro que saliera como tal de la imprenta. Todo lo que hizo apareció en Prensa. Chaves es un periodista, no un novelista. No le interesaba la novela para nada. Con 18 años publicó unas narraciones cortas, pero incluso eso era lo que escuchaba en la calle. Hay que tener en cuenta que el periodismo de la época estaba muy imbuido de literatura. Él dice que no era literato sino periodista que intentaba escribir las crónicas con cierto estilo. Sabía que el periodismo era flor de un día. Sólo Belmonte es obra literaria, lo demás es coyuntural. En Belmonte, ha convertido su personaje en símbolo literario, y ha dado un salto en el escalafón. El último de estos cuatro libros- reportaje del periodista sevillano ha ido ganando con el tiempo entidad de obra literaria. Y es que Juan Belmonte, matador de toros: su vida y sus hazañas aparecido por entregas en Estampa del 29 de junio al 14 de diciembre de 1935, con dibujos de Martínez de León y Salvador Bartolozzi, es su único reportaje que también es obra literaria en palabras de María Isabel Cintas, quien explica así su génesis: Se debían conocer de las tertulias. En aquella época se hacían encuestas para ganar lectores, que salían en el periódico. Empezaba la Prensa industrial. Una de esas encuestas preguntaba cómo era la España de treinta años antes. Belmonte contestó y eso le sirvió a Chaves para dar su mensaje liberal pequeño burgués y republicano. Hacía falta algo que explicase a las izquierdas que la radicalización venía bien a las derechas. Belmonte era un torero de fama, alabado por todo el mundo, y que daba ese mensaje. Habla Chaves por boca de Belmonte, porque estaban totalmente de acuerdo. El mensaje es que la única revolución posible es la personal. Chaves venía a decir esto es un revolucionario el modelo de hombre que ha triunfado en la vida gracias a su esfuerzo personal. Al mismo tiempo, les decía a las izquierdas cuidado con esta radicalización, que las derechas se van a aprovechar Es exactamente lo que ocurrió un año después.