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ABC DOMINGO 25 8 2002 Cultura 57 La biblioteca Infanta Elena también se llena el mes de agosto Buena acogida entre el público del nuevo horario vespertino De 9 de la mañana a 20: 30 de la tarde. Éste es el horario de la Biblioteca Provincial Infanta Elena de Sevilla, ubicada frente al parque de María Luisa. Un número creciente de socios y un incremento notable de visitantes son los impulsos que les mueven a seguir mejorando. EX LIBRIS J. ANTONIO MAESSO MITOMANÍAS LITERARIAS III A BEATRIZ LIGERO SEVILLA. La llegada del estío no parece haber afectado a la Biblioteca Pública Provincial Infanta Elena. Este año la dirección ha optado por mantene el horario habitual- que sólo se ha recortado media hora- con que la biblioteca abre también sus puertas por las tardes en agosto. Fuentes del centro afirman que esta medida no sólo ha sido bien acogida por el público, sobre todo por los estudiantes, sino que también ha incidido positivamente en la afluencia general de visitantes. En total, son ya 25.449 las personas que han visitado las instalaciones desde inicios de este mes. Además del mantenimiento del horario, el número de personas que componen la plantilla- -un total de 41- -tampoco ha experimentado importantes variaciones. Según explicó su directora, Juana Muñoz, los once auxiliares encargados de atender a los visitantes, del préstamo de libros, etc. han sido sustituidos en agosto. Además, los lectores cuentan con la ayuda de cuatro técnicos de información bibliográfica, cuya tarea consiste en asesorar sobre catálogo y búsqueda de fondos. Unos fondos que a finales del pasado año constaban de 120.737 documentos impresos, 1.712 CD- Roms, 1.808 CDs, 3.087 vídeos y 255 DVDs. Para la consulta de dichos fondos hay ordenadores instalados a lo largo de las instalaciones y para su disfrute la biblioteca cuenta con 144 puestos de lectura, 112 para adultos y 32 para jóvenes, y terminales de audio y vídeo. Además de los ordenadores destinados a consulta de catálogo, la biblioteca cuenta con otros diez para navegar por Internet, seis de ellos para adultos, dos juveniles y dos infantiles. Vista de la biblioteca desde la planta alta; Abajo, lectores hojean la prensa El Bola Calle 54 o La Comunidad -todas ellas galardonadas con el Goya- cine musical o conciertos fueron algunas de las opciones para el público joven. También se han venido realizando en los últimos meses actividades para los más pequeños. Ciclos de cine infantil, con los últimos estrenos Disney, cuentacuentos o animación a la lectura, han sido algunas de ellas. La asistencia a todas las actividades organizadas es gratuitas. No sólo se ha fomentado la lectura entre el público más joven, sino también entre el resto. Así, cada mes de abril, coinciendo con el aniversario del escritor Andersen, se celebra un salón infantil y juvenil. Por otra parte, la Biblioteca Pública Infanta Elena cuenta con un club de lectura, Asaber, compuesto por mujeres procedentes de la Educación Especial, a las que se presta material didáctico y de apoyo desde el centro para que los lean en casa y Rocío Ruz posteriormente los comenten y pongan en común en el club, guiadas por profesoras. Entre las figuras analizadas por las alumnas están Juana la Loca, auténtico fenómeno literario el pasado año, o Carmen la Cigarrera, comenta la directora. Recuerdo de la Expo 92 Aparte de dichas actividades culturales, la biblioteca celebra periódicamente exposiciones bibliográficas. Actualmente se muestran en el centro diversos fondos que posee la biblioteca sobre la Exposición Universal de 1992, de la que este año se cumple su décimo aniversario. En este sentido, Juana Muñoz anuncia que está en marcha una campaña de solicitud de información y documentación entre la ciudadanía acerca de la exposición universal. Entre los documentos recibidos hay algunos interesantes, como unas publicaciones, enviadas por la Diputación, que explican los preparativos de la Expo. Aumenta la demanda Cada vez son más los sevillanos que toman contacto con la Biblioteca Pública Infanta Elena. Esta afirmación viene avalada por el incremento en más de 4. 500 socios respecto al año pasado, con lo que la cifra supera ya los 45.000 lectores. En cuanto al número de visitas, casi 350.000 personas- 344.137- han visitado el centro en lo que va de año, frente a los 545.950 visitantes en 2001. Con este ritmo de crecimiento, la directora confiesa que en cierto modo se están viendo desbordados. Según la normativa europea, debe haber una biblioteca de distrito por cada 100.000 habitantes, y una de barrio por cada 15.000. Sin embargo, la realidad es bien distinta y, lejos de existir siete bibliotecas de distrito, actualmente Sevilla no cuenta con ninguna. La Biblioteca Infanta Elena, de titularidad estatal y de gestión autónomica, está integrada en la Red Estatal de Bibliotecas Provinciales, Rebeca, que cuenta con una bese de datos única. Además, pertenece a la red de lectura pública de Andalucía. Diversidad de actividades Paralelamente a su uso como sala de lectura y estudio, la biblioteca alberga diferentes actividades culturales a lo largo del año, a excepción de este mes, que se han visto interrumpidas. Entre ellas cabe citar los ciclos de cine, dirigidos al público juvenil. H, vale, que por fin lo decidieran y se van a París... Excelente decisión y suerte. A París pueden llevarse a Marcel Proust, o los Diarios de André Gide, o a Camus, o a Mallarmé, o a ninguno de ellos, París es pura literatura por sí mismo. Eso sí, lleven un libro en el bolsillo, eso queda francamente bien, y paseen la Rive gauche aunque sean ustedes de derechas. Para los de izquierda es parte de su nostálgico imaginario, y a los de derechas- -que muchos fueron antes de izquierdas- -le podrán explicar a su segunda mujer que él estuvo ya por aquí en el 68. A los de centro, no sé qué decirles, es esa ideología tan volátil... Les aseguro que si nadie excepto ustedes ha decidido por fin ir a París en estas fechas, si a ninguno de los dos poderosos sindicatos les da por cerrar la mitad de las líneas del metro o el Louvre, cojan a sus hijos y a su señora, no me sean tacaños, siéntense en Braserie Flo, o en le Boeuf sur le Toit, o en la Coupole, o en cualquier Bistrot, donde los rusos blancos golpeaban con sus vasos borrachos la madera de las mesas para olvidar a Lenin, o en Boffinger, cercano a la Bastille, donde podrán rememorar a Rimbaud y al Marqués de Sade- -Ah, pervertidos, con que pensando en lujuriosas noches, ¿no es así? -créanme, si sólo se encuentran con franceses, y les parecen demasiado franceses ni les hablen, ustedes a lo suyo, lo pasarán bien, insisto si están ustedes solos... y ¿Por qué no nos pasamos por Irlanda, la conocemos y de paso le hacemos una visita a la niña? diría él- -padre amantísimo, protector insaciable- ¿Tú crees que no se enfadaría? contestaría ella con un delicioso mohín de tristeza en los labios... No lo sé, quién puede saberlo. Bueno- -ella de nuevo- -si no nos vamos y visitamos Blarney, dicen que si besas una piedra consigues el don de la elocuencia. Y para qué quiero yo el don de la elocuencia, preguntaría él, levantado la vista del periódico. Pues no sé, para tus mítines y esas cosas... además podríamos visitar las Torres Martelo. ¿Las Torres, qué? Las Torres Martelo, donde comienza el Ulises, y luego podemos hacer el mismo camino que hacen ellos, y mirar cómo se desliza el Leffey, y también ir al Trinity, allí estudiaron Beckett y Wilde... ¿Y esos quiénes son? -demandaría él, algo aburrido de tanto literato- -ya sabes que a mí eso de la lectura, la verdad... Bueno, también están los pubs... y la estatua de esa pescadera, Además, qué hubiera sido de la literatura inglesa de la irlandesa... Si al final ocurre que se quedan en Chipiona, llévense a Sheridan le Fanu y a su Carmilla, es como mínimo inquietante, y era irlandés...