Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 19 6 2005 Los Domingos 71 La catástrofe del Machichaco El incidente sucedido en 1893 estuvo a punto de hundir la compañía. El buque Cabo Machichaco estaba atracado en el muelle de Santander cargado con 42.000 kilos de dinamita y 12.500 kilos de ácido sulfúrico cuando se declaró un incendio en su interior. Además de las autoridades de la ciudad y de todos los responsables de la naviera, acudió al puerto numeroso público atraído por el espectáculo del incendio. Trataron de hundirlo para acabar con el fuego, pero el buque explotó antes, fue como si el sol cayese sobre la ciudad de Santander causando centenares de muertos, nunca llegó a darse una cifra exacta, e incendios por toda la ciudad. La desgracia tardó mucho en ser superada. Hemos pasado días muy amargos con tanta ruina escribió el II Conde de Ybarra en los días posteriores a la gran tragedia. Pese a las innumerables reclamaciones, la Compañía logró sobrevivir porque los tribunales la eximieron de responsabilidad ya que cumplía con la reglamentación vigente entonces. Los barcos de la Compañía Ybarra atracaban en el Muelle de la Sal, como se aprecia en la ilustración del libro sobre la Naviera que reproducimos arriba con el Cabo Espartel ña. Así, con la bandera de Ybarra en junio de 1916 el Cabo Tres Forcas fue a Buenos Aires y el Cabo Cervera realizó la singladura Sevilla- Nueva York adonde llegó cargado de aceite, aceitunas y corcho. De hecho, Ybarra consiguió ser adjudicataria de todas las importaciones de aceituna que llegaran a Nueva York La Gran Guerra supuso un extraordinario negocio para la empresa, que en 1915 pudo repartir unos beneficios de hasta el 25 del capital social. Había en Sevilla muchas familias que vivían de los beneficios de las acciones de En los años 80 Ybarra empezó con el negocio de los containers tras asociarse con la firma alemana Hamburg- Süd Ybarra, que llegaron a dar unos dividendos de hasta el 75 La bonanza permitió la construcción de grandes transatlánticos- Cabo Santo Tomé Cabo San Agustín y Cabo San Antonio -y la empresa naviera creó un un fondo de pensiones (caja de previsión) en beneficio de sus trabajadores. Pero los buenos tiempos acabaron al estallar la Guerra Civil. La flota fue dividida al quedar unos barcos en zona nacional y otros en zona roja y, a su vez, dentro de cada uno de ellos se vivió el enfrentamiento con marineros arrestados en unos casos y sublevaciones contra el mando en otros. Los grandes transatlánticos se perdieron al hundirse el Santo Tomé y el San Agustín y quedar el San Antonio confiscado en Buenos Aires. Fueron momentos duros porque no había barcos y la compañía no podía cumplir la concesión del Estado para los viajes a América. Impulsado por la necesidad, el IV Conde de Ybarra compró dos trasatlánticos que en la I Guerra habían servido para el traslado de tropas: el Cabo Buena Esperan- La inauguración del Puente de Alfonso XIII se festejó en Sevilla con el paso de un buque de Ybarra bajo sus brazos móviles za y el Cabo de Hornos En ellos, Ybarra llevó a América a todos los emigrantes de los años 40 y 50. Al estallar la II Guerra Mundial la empresa se recuperó un poco, pero no sacó tanto rendimiento como en la I Guerra. La compañía empezó entonces a ver la forma de diversificarse. Intentó dedicarse a la aviación y a los ferrys sin éxito. Le fue mejor con los cruceros turísticos que soportaron el peso de la compañía hasta la muerte de Franco. Entonces en España la situación económica era crítica: creció el paro por el continuo cierre de empresas y la subida de los carburantes. Todo esto obligó a la naviera a redimensionar la empresa para amortizar las pérdidas y ajustar el personal. Se vió obligada a vender los transatlánticos y acabar con los cruceros, limitándose a los viajes a América, hasta que en los años 80 dió un nuevo giro con el transporte de containers, para lo que se asoció con la empresa alemana Hamburg- Süd y se creó la naviera Hansamérica. En 1983 la compañía parecía salvada, pero el Gobierno la urgió en 1987 a presentar un plan de viabilidad y se integró en el Consorcio internacional Medsacs. Aunque con cambios traumáticos Ybarra y Cía S. A. permaneció a flote y en 1993 llegó a un acuerdo con CGM para crear una nueva sociedad: Ybarra CGM Sud AEIE Actualmente, la compañía, presidida por Juan Ybarra Mendaro, encara el futuro con firmeza, compaginando el comercio marítimo con los negocios inmobiliarios.
 // Cambio Nodo4-Sevilla