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16 Sevilla CORONACIÓN CANÓNICA DE LA VIRGEN DE LA PALMA DOMINGO 9 10 2005 ABC Pontifical franciscano. El cardenal arzobispo de Sevilla, monseñor Carlos Amigo Vallejo, concelebró el Pontifical con varios sacerdotes, entre ellos, varios frailes franciscanos, orden a la que pertenece el prelado y estrechamente unida a la Hermandad del Buen Fin Padrinos. La orden franciscana y los niños del Centro de Estimulación Precoz fueron los padrinos de la coronación de la Virgen de la Palma. Dos frailes y dos de los niños que han pasado por el Centro portaron la corona en la procesión de entrada del Pontifical Palma, sí que te han coronado los niños Sencillo y emotivo Pontifical de Coronación de la Virgen de la Palma, donde los niños del Centro de Estimulación Precoz Cristo del Buen Fin engrandecieron la humildad de la corporación franciscana b El cardenal arzobispo de Sevilla, monseñor Carlos Amigo Vallejo, destacó en su homilía la importante labor de la hermandad del Buen Fin hacia los niños del Centro FERNANDO CARRASCO SEVILLA. Fueron ellos, los niños del Centro de Estimulación Precoz Cristo del Buen Fin los que coronaron ayer a Nuestra Señora de la Palma. Fueron ellos los que, con su tesón y sus ganas de salir delante, de integrarse en una sociedad en la que se suele rechazar y dar de lado a aquel que presenta alguna discapacidad, pusieron en las sienes de la Madre del Cristo del Buen Fin la corona labrada a base de amor y entrega por parte de la hermandad, como reza la marcha Palma, los niños te coronan compuesta por Abel Moreno para esta efemérides. Monseñor Carlos Amigo Vallejo, cardenal arzobispo de Sevilla, franciscano al igual que la corporación del Miércoles Santo, fue el que impuso a la una menos cuarto- -a los sones de la Marcha Real interpretada a órgano y con las campanas de la Giralda volteando- -la corona de oro. Pero ellos, los niños, los que pasaron ya por el Centro y los que siguen allí, tuvieron mucho que ver y estuvieron presentes en todo momento. Emotividad y sencillez Pontifical emotivo como ninguno. Con la grandeza de la humildad y sencillez por encima de todo. Porque no se puede concentrar mayor amor que el que ayer se respiraba por cada rincón del Templo Metropolitano, lleno a rebosar- -más de 3.000 personas acudieron al Pontifical de Coronación- Con el espíritu franciscano por bandera. Y es que desde que dio comienzo la procesión de entrada, con la corona portada por dos frailes franciscanos y dos ni- El cardenal, en el momento de coronar a Nuestra Señora de la Palma FOTOS: J. M. SERRANO El cardenal impuso la corona a la Virgen a la una menos cuarto, momento en que repicaron las campana de la Giralda ños del Centro, Belén Ayala y Juan de Dios Gutiérrez, todo fueron emociones. Emoción cuando Pablo Olabarría y Pablo Velázquez leyeron la oración de los fieles; cuando Laureano Moreno y Juan Ferrayoli llevaron las ofrendas. Todo ante un altar, el de Laureano de Pina, magníficamente exornado, de una sencillez apabullante que sirvió para comprobar de manera más clara, por si hacía falta, la dulzura y belleza que encierra el rostro de la dolorosa del Buen Fin. La emoción contagió a todos. Incluso al ministro provincial de los Franciscanos, Francisco García Rodríguez, que entregó desde la escalinata a fray Carlos la corona y acto seguido, cuando toda la Catedral rompió en una ovación, él también se sumó. De nuevo aplausos cuando, tras la interpretación del Ave María de Gounod por la soprano Rocío Ignacio- -magnífico momento- el hermano mayor del Buen Fin, Carlos Bourrellier, con la imagen de Nuestra Señora de la Palma ya coronada, subió al altar para recibir la felicitación y el abrazo de monseñor Amigo. Luego, en un Pontifical que a pesar de las casi dos horas que duró no se hizo pesado ni largo, el propio cardenal arzobispo rompió el orden establecido de la ceremonia para dirigirse a los fieles tras la oración de los fieles. Pocas veces en esta Catedral se han escuchados súplicas tan bien dichas y con mayor claridad. Todas y cada una de las palabras llegaban hasta el mismo corazón de Cristo. Creo que es la primera y mejor súplica que podía hacerse a Nuestra Señora de la Palma Coronada La emoción también se instaló en los presentes en las palabras que, al final del Pontifical, dedicó Carlos Bourrellier a todos los presentes, donde agradeció a todos los que de, una manera u otra, han contribuido a que esta coronación sea una realidad. Y es que la presencia fue masiva, como hemos dicho antes. Incluso desde la Corporación Municipal. Gonzalo Crespo, delegado de Fiestas Mayores del Ayuntamiento, suplió al alcalde, ausente de la ciudad. Junto a él acudieron Jaime Raynaud, Agustín Villar, Ig-
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