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64 Cultura VIERNES 31 3 2006 ABC Libreros de toda España denuncian en Sevilla la crisis del sector NIEVES LIZANA SEVILLA. La editorial andaluza MAD ha decidido celebrar el 25 aniversario de su creación con una convención de libreros que desde ayer debaten en torno a la problemática editora y librera. Entre las librerías representadas en esta convención se encuentran algunas de las más importantes a nivel nacional, como pueden ser Casa del Libro, Quorum Libros, etc. Narciso Sánchez, director ejecutivo de la editorial MAD, adelantó algunos de los temas que se tratarán en este evento y declaró que cada vez publicamos más y restringimos menos. El libro está sufriendo estas consecuencias. Los editores cada vez almacenan más libros en sus almacenes o, en el mejor de los casos, tienen que devolverlos, lo que supone un tremendo desequilibrio. Debe haber una mayor selección a la hora de publicar Rafael Silva, de la editorial Follas Novas, dijo que en el año 1971 mi librería, al igual que el resto de librerías de Santiago de Compostela, gozaba de muy buena salud. Sin embargo, las pequeñas librerías han ido decreciendo por culpa de las grandes empresas. Necesitamos una ley que regule el libro. Además, lo español también ha decrecido. En lo que antes se vendían 100 libros de autores españoles, ahora se venden tres. Por estos y otros motivos nos vamos a reunir, si manifestamos el entusiasmo que tenemos seguro que el libro irá a mejor La novela Miserias de la guerra de Pío Baroja ve la luz libre de la censura La obra inédita recoge su visión crepuscular sobre la Guerra Civil b Pío detestaba a los republicanos, a los socialistas, a los comunistas y, sobre todo, a los falangistas Esa visión negativa de la realidad recibió censura, explica Sánchez Ostiz, al cuidado de la obra Nueva ley del libro Por su parte, Domingo Lemus, de librerías Lemus, habló sobre la nueva legislación: El librero está en una situación mala y seguimos a la espera de la nueva ley que regule el libro. De todas formas, en 2006 ninguna editorial ha sido convocada para ver cómo avanza la nueva reforma que se está creando. Lo que sí queremos de ella es que, como mínimo, el precio del libro sea fijo para todas las librerías independientemente del tamaño y que haya un mayor control en lo que se publica Por último, Pedro Rivera afirmó que el futuro de las pequeñas empresas libreras depende del precio fijo del libro. España es un país del que debemos sentirnos orgullosos por la cantidad de gente que escribe, sin embargo; no siempre se seleccionan los títulos como se debiera. El editor tiene que seleccionar mejor los libros. A pesar de que los índices de lectura han subido bastante en Andalucía- añadió- las librerías no gozan de ese aumento. Sólo con la propuesta del cheque- libro hace que las librerías pierdan mucho dinero. El hecho de que los libros pasen de un alumno a otro durante cuatro años es algo que se debería rechazar. TERESA FLAÑO SAN SEBASTIÁN. La publicación de la obra inédita de Pío Baroja Miserias de la guerra (Caro Raggio) es un acontecimiento literario de primera magnitud sostiene Miguel Sánchez Ostiz, porque se trata de una pieza imprescindible en el rompecabezas barojiano Considera que no nos podemos acercar a la obra de Baroja, sobre todo a la crepuscular, sin pasar por ese libro El tiraje ha sido de 10.000 ejemplares y- -según explica Pío Caro Baroja hijo, uno de sus herederos- por primera vez, antes de publicarla, ya teníamos vendidos 5.000. Pío Baroja sigue muy vivo y se demuestra con datos: de El árbol de la ciencia se venden al año alrededor de 40.000 volúmenes En 1951, Pío Baroja presentó su novela a la censura, que subrayó 533 líneas, en 48 páginas, y tachó, en todo o en parte, pero de manera inequívoca, 247. Los subrayados y tachaduras corresponden a apreciaciones de Baroja sobre fascistas, falangistas, el deficiente espíritu nacional español... explica Sánchez- Ostiz. Pero don Pío no incorporó ninguna de las tachaduras de la censura a la copia en la que trabajó en 1951 y que sirve de base a esta edición. Pío Baroja no incorporó ninguna de las tachaduras de la censura a la copia de su obra en la que trabajó en 1951 literatura no era la del momento, algo de lo que ya se había percatado en 1935 en conversaciones con Ramón J. Sender Cuando volvió del exilio se encontró con un Madrid totalmente distinto, donde primaba la literatura de falangistas como Rafael García Serrano, la más preciosista de Sánchez Mazas y, del otro lado, empezaban a aflorar nombres como Carmen Laforet, Sánchez Ferlosio o Goytisolo. El hecho de estar pasado de moda no lo amedrentó y permaneció fiel a su estilo y también prisionero de él, pero es lo que le da profundidad En Miserias de la guerra aparecen múltiples datos de la biografía de Pío Baroja, de antes de marcharse de Madrid y de su vuelta. El personaje de Juan Elorrio ABC Prisionero del estilo En esa época Pío Baroja, a pesar de tener alrededor de 80 años, seguía siendo un escritor compulsivo y no tira la toalla cuando se da cuenta de que su Nos gusta tanto que nos hemos apropiado de él En la presentación de la obra, el concejal de Cultura del Ayuntamiento de San Sebastián se refirió a la polémica suscitada en la Diputación Foral de Gipuzcoa, entre representantes de PSE- EE y del PNV, sobre la conmemoración del cincuentenario del fallecimiento de Pío Baroja. El edil señaló que parece que los políticos siempre tenemos la tarea de celebrar todas las conmemoraciones y no es obligatorio, porque lo importante de la literatura es la vivencia de los textos leídos Para Etxezarreta, la discusión suscitada ha mostrado, en el fondo el poco amor que se tiene a Pío Baroja, seguramente producto de la ignorancia y suena a mezquindad la oposición de algunos sectores a la conmemoración Recordó que el euskera no está para tapar la obra de Baroja y Baroja no está para tapar el euskera Etxezarreta considera que a aquellos que nos gusta, consideramos que Baroja es un poco de nuestra propiedad. Es lo bueno que tiene, y también lo malo. Los que nos hemos acercado a él nos corresponde rescatarlo y con la presentación de hoy comienza la conmemoración Entre los eventos destaca la posibilidad de publicar, traducidos al euskera, los textos en los que el escritor hablaba de San Sebastián. La conexión con los herederos es excelente está tomado de su entorno inmediato, como los miembros de la tertulia de la librería Tormos, la de la calle Jacometrezo, que era llamada El club del Papel y los de la tertulia de su casa de la calle Ruiz de Alarcón. Para la narración, Baroja recurre a su estilo habitual, con una obra que se divide en ocho partes más un epílogo. De la novela no existe un manuscrito definitivo. El responsable de la edición cree que son dos, fechados en 1950 y 1951, más una tercera versión que fue la presentada a la censura y la que ha llegado a la actualidad. El fondo de Miserias de la guerra es un poco tremendo en lo que respecta al propio Baroja porque tenía una visión muy pesimista de España. Daba igual de quién hablara, rojos o blancos, él se refería a la barbarie en sí; pedía un mayor espíritu nacional porque consideraba que por su carencia, la gente no intentaba solventar los problemas. Detestaba a los republicanos, a los socialistas, a los comunistas y, sobre todo, a los falangistas Precisión Una percepción del mundo que le rodeaba que fue transcrita con gran precisión: Era algo que le obsesionaba, ser fiel a los más mínimos detalles. Su novela es todo un anecdotario de los primeros momentos de la Guerra Civil española. El comienzo es como un documental periodístico que hablaba de la dificultad de conseguir leña o comida, el precio de los alquileres y aspectos similares. No quería dar gato por liebre Para Sánchez- Ostiz, por encima de unos y al margen de otros. Creo que ésa es la razón por la que la historia le atropelló