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20 Sevilla JUEVES 11 5 2006 ABC Fallece Jacinto Pellón, la mano que dirigió la Exposición Universal de 1992 El ex presidente de la sociedad estatal recibió la medalla de Andalucía falleció la tarde de ayer de un infarto, había visitado recientemente la isla de la Cartuja acompañando a una delegación turca a la que asesoraba ABC SEVILLA. Jacinto Pellón Díaz, ex presidente de la sociedad estatal Expo 92 y principal responsable de la gestión de la muestra universal de Sevilla, falleció ayer horas después de sufrir un infarto. Pellón, quien recientemente estuvo recorriendo la Isla de la Cartuja en compañía de una delegación turca a la que asesoraba, fue la persona clave de la Expo 92, cuyo proyecto y ejecución dirigió hasta ser sustituido por Emilio Casinello en vísperas de la inauguración de la muestra. Doctor ingeniero en Caminos, Canales y Puertos, recibió en 1992 la medalla de Andalucía por su experiencia, conocimientos profesionales, capacidad organizativa y absoluta entrega en el trabajo, para ser realidad un proyecto en Andalucía con repercusión universal Tras la Expo fue nombrado presidente de dos sociedades de Dragados, Intecsa y Geocisa, y actualmente estaba jubilado. En 1998, el juez Baltasar Garzón le procesó junto con otros directivos de la Expo por presuntos delitos de malversación, falsedad y apropiación indebida, siendo finalmente archivada la causa. En 2002 protagonizó su último acto oficial en Sevilla, al recibir un homenaje de la fundación Forja XXI en el décimo aniversario de la Expo 92. b Pellón, quien BENITO FERNÁNDEZ EL ARTÍFICE DEL MILAGRO LEGÓ, vio y venció, pero, sobre todo convenció. Cuando la Exposición Universal de Sevilla 1992 era todavía una entelequia, un proyecto a medio camino impulsado por el comisario Manuel Olivencia y torpedeado por altos cargos del Gobierno que pretendían que el éxito de la misma se apuntara en el haber del PSOE, cuando eran muchos los que pensaban- -pensábamos- -que no iba a dar tiempo a acabar las obras de la muestra, cuando la desilusión se hacía con buena parte del equipo encargado de ponerla en marcha, este ingeniero montañés desembarcó en la capital de Andalucía como presidente de la Sociedad Estatal y logró despertar el proyecto dormido. Utilizó todos los medios posibles- -algunos muy criticados- -para relanzar la muestra y lograr que las obras, tanto públicas como privadas, se dispararan como por encanto. Pese a las críticas, pese al caracter serio y reservado de Jacinto Pellón, nadie puede poner en duda que fue el artífice del milagro, la mano ejecutora- -una manu militari- -de una magna obra que relanzó la imagen de Sevilla en todo el mundo. Sevilla le tiene que estar siempre agradecida por su esfuerzo y por su efectividad, por lograr que en el día D y en la hora H todo estuviese a punto. Gracías, Jacinto. L Jacinto Pellón, ante la maqueta de la Expo 92 MANUEL ANGEL MARTÍN LA ESTELA DE JACINTO acinto Pellón hizo la EXPO- 92 de Sevilla. No la hizo toda, pero sí lo más importante, o al menos aportó un impulso imprescindible. Jacinto llegó en su barco y a su barco se volvió a ir, casi para no volver más por aquí. Entre él y la ciudad no hubo un fácil entendimiento. Más bien hubo un desencuentro. Quizá porque el proyecto era demasiado increíble para nuestro bien fundado escepticismo. Pero él siguió impetuoso contra el viento de la crítica y la marea de la duda hasta inaugurar un imposible. Alguien me dijo una vez que parecía un hotentote, un salvaje tozudo y escasamente pulido paradójicamente llamado jacinto Yo le veía como un defensade rugby encorsetado por un terno burocrático cuyas costuras amenazaban con estallar. Era un especialis- J ta en hacer cosas, en esa tarea de realizar lo que los demás sueñan, que a veces exige llevarse por delante los pretextos y no hacer nunca demasiados melindres. La ciudad le puso muchas pegas y él le entregó la mejor Exposición Universal que vieron los tiempos. Algo así es difícil de perdonar. Tenía un aspecto rudo e intransigente que no puedo ratificar. Conmigo siempre fue negociador y tolerante. El ingeniero Pellón, el ogro bueno Pellón, el hacedor Pellón, consiguió su objetivo y, de paso y a contrapelo, el nuestro. No le hace falta que le dediquemos una calle. Seríaridículo y desproporcionado con lo que él nos dedicó: una isla. Su orgullo fue quizá dejarnos un puñado de realidades en esta ciudad de ensueño y de somnolencias. Luego, darse la vuelta e irse. Ahí os quedáis, aquí nos quedamos. Ahora sí se ha ido de verdad. Ni calles, ni caminos al andar. Quizá lo suyo eran las estelas en la mar. Adiós, amigo. Manuel Ángel Martín fue director del Pabellón de la Energía El presidente de la Junta, Manuel Chaves, impuso a Jacinto Pellón en 1992 la Medalla de Andalucía ARCHIVO