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38 Andalucía JUEVES 11 5 2006 ABC Francisco Javier Mañas era el niño que hacía la primera comunión a la que acudieron desde Santander las tres víctimas del Caso Almería: su hermano, Juan Mañas y sus dos amigos Luis Montero y Luis Cobo, asesinados por agentes de la Guardia Civil hace 25 años La familia Mañas sigue pidiendo Justicia por el Caso Almería TEXTO: A. F. C. SEVILLA. El Caso Almería cumplió ayer 25 años. En todo este tiempo ningún gobierno, ni de izquierdas ni de derechas, ha reconocido a los tres jóvenes asesinados, Juan Mañas, Luis Montero y Luis Cobo el estatus de víctimas del terrorismo en este caso del terrorismo de Estado, que su familia reivindica. Francisco Javier Mañas, hermano de una de las víctimas, así lo asegura: Sólo hay dos cosas que pueden consolar en algo a los familiares: que el Ministerio del Interior reconozca que fueron víctimas del terrorismo y que se sienten en el banquillo todos los implicados en estos asesinatos pues de los 11 guardias civiles que intervinieron sólo tres han sido juzgados y condenados Francisco Javier Mañas, hermano de Juan, ahora ya un hombre hecho y derecho, era hace 25 años el niño que hacía la primera comunión y por tanto, protagonista indirecto de esta macabra historia, pues Juan, y sus amigos, perdieron la vida, de alguna manera, por venir desde Santander para estar con él ese día. Sin embargo no llegaron a asistir a la celebración y de hecho no hubo tal celebración, pues la familia pasó todo el día buscando desesperadamente a los tres muchachos, que el día anterior habían llegado a la localidad natal de los Mañas, la localidad almeriense de Pechina y luego se habían marchado a hacer unas compras para no volver nunca más. Veinticinco años después, Francisco Javier tiene muy mal recuerdo del día de su primera comunión. No hubo fiesta- -dice- -pero eso es lo de menos. Lo importante es que mi hermano no llegó y todos estábamos muy Una día inolvidable. El día de su primera comuinión no fue el día más feliz de Francisco Javier Mañas (a la izquierda hace 25 años y a la derecha, actualmente) nerviosos De hecho, la jornada transcurrió sin que la familia supiera que ya estaban muertos. No nos enteramos hasta un día y medio después cuando las noticias informaron de que se habían encontrado los tres cuerpos según Francisco Javier, las palizas y torturas a que fueron sometidos los jóvenes a los que habían confundido con unos etarras que supuestamente eran los asesinos del general Valenzuela. El motivo de la confusión, según se supo luego, lo propició el hecho de que a mitad de camino entre Santander y Almería, se les estropeara el coche en el que viajaban y alquilaran otro y que allí en mitad de La Mancha alguien diera aviso a la Guardia Civil alertando del parecido de los jóvenes con los terroristas y de que se dirigían a Almería. Un anónimo revelador Lo que realmente ocurrió lo supo la familia aún más tarde. Los detalles los conocimos por una carta anónima que nos remitió un guardia civil que lo había presenciado pero que no quiso dar su nombre En esa carta, se detallan Los agentes los interceptaron en Roquetas y a partir de ahí sucedieron hechos no del todo aclarados que finalizaron con los tres jóvenes muertos y arrojados con su coche a un barranco donde les prendieron fuego para borrar las huellas de las torturas. Según la familia Mañas, en esta operación intervinieron 11 agentes de la Guardia Civil, pero sólo tres han sido juzgados y condenados, y estos último tampoco cumplieron la condena completa pues redimieron parte de su pena por los cauces de buen comportamiento y demás que se aplican a los reclusos. Pero no es esto lo que más les duele. Hay un detalle, que Francisco Javier Mañas asegura que se publicó en 1999 que sí les ha tocado todas las fibras. La noticia en cuestión decía que se habían destinado fondos reservados del Estado a ayudar a estos agentes condenados y que ya estaban en libertad para compensarles de haber perdido sus trabajos Este hecho, junto a que el Ministerio del Interior se haya negado reiteradamente a reconocer a los tres jóvenes como víctimas del terrorismo, es el que provoca mayor dolor en estas familias de Santander y Almería que, según relata Francisco Javier, siguen en contacto en un intento de lograr sus objetivos: que Interior acceda a reconocer que fueron víctimas del terrorismo de Estado y que todos los implicados en el terrible suceso sean ajusticiados. Francisco Javier reconoce que nada de lo que se haga aliviará la pena de sus padres, sobre todo mi madre Que nada les hará olvidar aquellos días. Pero sería el único consuelo
 // Cambio Nodo4-Sevilla