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98 Deportes JUEVES 11 5 2006 ABC FINAL DE LA UEFA MIDDLESBROUGH- SEVILLA Europa ya sabe que en Sevilla hay un equipo campeón Espectacular goleada del equipo de Juande Ramos al Middlesbrough, con tantos marcados por Luis Fabiano, Maresca (dos) y Kanouté EINDHOVEN FRANCISCO PÉREZ Enviado especial MIDDLESBROUGH SEVILLA F. C. 0 4 Campeón. En Europa. Un continente entero a sus pies que ya tiene otro símbolo aparte de la Giralda para situar Sevilla en el mapa. La ciudad del campeón de la Copa de la UEFA 2006. Y no lo dicen las lenguas antiguas sino las más nuevas, hasta las de los niños que comienzan a balbucear y cuyos padres y abuelos han enseñado esta noche como se dice campeón. C- a- m- p- e- ó- n. Con todas sus letras bailando al ritmo de unas palmas por sevillanas que ahora resuenan en el PSV Stadion con la cadencia que sólo da la felicidad, con el sentimiento de quienes, y son diez mil, Sevilla, baten sus manos y en cada palmada ponen voz a la emoción de los ausentes. ¡Qué grande! ¡Qué hermoso lo que has hecho esta noche! ¡Cuánto bien has regalado a una afición acostumbrada durante tantos y tantos años a vagar por el desierto! ¡Cómo has conseguido que se fundan el hoy y el ayer en un interminable abrazo de grandeza! ¡Cuántos recuerdos, homenajes a los que desaparecieron, en cada lágrima de las muchas que bañan las caras, aquí y en Sevilla, de quienes te quieren! Hace unos minutos que el alemán Herbert Fandel ha pi- Middlesbrough: Schwarzer; Riggott, Southgate, Queudrue (Yakubu, m. 70) Parnaby; Rochemback, Boateng, Downing, Morrison (Maccarone, m. 46) Hasselbaink y Viduka (Cattermole, m. 86) Sevilla F. C. Palop; Daniel Alves, Javi Navarro, Escudé, David; Jesús Navas, Martí, Maresca, Adriano (Puerta, m. 86) Saviola (Kanouté, m. 46) y Luis Fabiano (Renato, m. 72) Árbitro: Herbert Fandel, alemán. Mostró tarjeta amarilla a los jugadores sevillistas Daniel Alves, Escudé y Maresca, así como al jugador del Middlesbrough Rochemback. Goles: 0- 1, m. 26: Luis Fabiano. 0- 2, m. 78: Maresca. 0- 3, m. 84: Maresca. 0- 4, m. 89: Kanouté. tado el final del partido y el sevillismo, que empapa de blanco y rojo medio PSV Stadion, derrama su orgullo hasta el césped y traslada a los jugadores, embriagados por el éxito, ese grito que es proclama y testamento, jirón centenario, de los sevillistas hasta la muerte. Cada cual pone su nombre y su recuerdo a los suyos, a los Luis Fabiano marcó el primero que hicieron germinar un día el amor a unos colores y a unos símbolos que son señas de identidad de un pueblo como el sevillano que, en su feliz dualismo, se ve engrandecido hoy por uno de sus hijos más queridos: aquel que tiene casa en Nervión y que lo ha engalanado ya para la historia. Y ha sucedido todo ello en una temporada en la que los blancos se exorcizaron de demonios, en que convirtieron las bestias negras en mascotas y ganaron casi todos los partidos que tenían que ganar, venciéndole el pulso a un gafe que había hecho callo en Diez mil sevillistas se bañaron de gloria en el PSV Stadion junto a su equipo el seno del club. En una campaña así, tan cauterizadora de heridas, faltaba el lazo de un título continental y los jugadores se lo entregaron a su gente bien atado en los cordoncillos de su camiseta centenaria, hilados en el campo del Mercantil, en el Viejo Nervión, en ese Sánchez- Pizjuán que es el hogar del campeón. Ha ganado el Sevilla y lo ha hecho de calle, dando una lección de inteligencia de principio a fin, jugando con el Boro como y cuando quiso, hasta convertirlo en un pelele histórico, pues ningún equipo había encajado cuatro goles en una final a un partido. Si en el primer tiempo el Sevilla subió varios peldaños en la escalera de la gloria, en el segundo lo hizo saltándolos de tres en tres, empujado por una afición que marcó el primer gol antes de que Luis Fabiano hiciera el suyo. No se oía más que a ella en el PSV Stadion desde que el árbitro mandó tocar el balón. Hizo Luis Fabiano el primero pero lo mismo pudieron marcarlo Adriano, Saviola o el mismo Luis Fabiano. Lo fabricó Dani Alves con un pase magistral que el ariete brasileño, en el punto de penalti, cabeceó cruzado y abajo lejos de Schwazer. Imponía en el marcador el Sevilla el toque, la técnica, incluso el corazón, porque en la recuperación del balón nadie se ausentó. Pero si en el primer tiempo se hicieron las cosas bien el Boro sólo disparó a puerta una vez, en falta de Rochem- back que repelió Palop- en el segundo el Sevilla- -vaya control de partido, maestro Juande- -bordó su escudo en el terreno de juego. Sacó del campo el técnico manchego a un inadvertido Saviola y con Kanouté en el campo esperó a ver hasta dónde arriesgaba su rival. Lo hizo, pero es cortito con sifón- -sólo Downing merece tres letras- -y aunque llevó peligro
 // Cambio Nodo4-Sevilla