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ABC JUEVES 11 5 2006 Deportes 105 FINAL DE LA UEFA MIDDLESBROUGH- SEVILLA Al discutido 10 le tocó abrir el camino de la gloria Luis Fabiano encarriló el inolvidable triunfo en Eindhoven con un golazo de cabeza JUAN MANUEL ÁVILA EINDHOVEN. Aunque los galones de triunfador absoluto de la noche se los llevó el italiano Maresca, autor de dos goles y canalizador del juego sevillista, al discutido Luis Fabiano le cupo el honor de abrir el camino de la victoria con su cabezazo inapelable que abrió la espita de un triunfo incontestable y difícil de calibrar en estos momentos de euforia desbordada en el Philips Stadion. En el otro fiel de la balanza hay que situar al ariete del Middlesbrough, que tuvo ocasiones para haber puesto más complicado el triunfo sevillista, pero no tuvo su noche. El duelo entre delanteros centros de la final de la Copa de la UEFA tuvo un protagonista destacado que entraba en pocas quinielas y no porque se le niegue calidad para erigirse en estrella, sino por la indolencia, a veces sólo aparente, que le ha acompañado en sus etapas europeas. Luis Fabiano salió de inicio y ganó la apuesta frente a los que agogaban por el retorno de Kanouté como pareja atacante de Saviola. En los primeros minutos ya apuntó el ex del Oporto que no había lugar a la desidia en un choque con tantísimo en juego. Se le veía enchufadísimo al partido, incluso por encima de lo que aparentaban de salida otros compañeros de ataque como Saviola y Jesús Navas, cohibidos y sin chispa para imponerse al fútbol de choque que proponían los ingleses. En el Middlesbrough era Viduka la referencia más ofensiva, con el también veterano Hasselbaink un escalón más atrás. El internacional autraliano bajó algunos balones ante Javi Navarro, pero la pelea la ganaba a los puntos el expeditivo central valenciano, quien tenía más problemas para darle la salida ade- cuada al balón que para frenar al ariete a la vieja usanza que había alineado el futuro seleccionador inglés. En la segunda parte la estrella de Luis Fabiano se fue apagando y cediendo el protagonismo a otros compañeros. Lo cierto es que inició este período con cambio de pareja. Esta vez Juande Ramos no apostó por relevarlo en primer lugar, ya que con buen criterio optó por retirar a un desdibujado Saviola y dar entrada a Kanouté. No funcionó mejor esta pareja, ya que al de Malí se le notó de entrada la lógica falta de ritmo después de estar tres semanas recuperándose de una rotura muscular. Luis Fabiano participó menos en el juego, aunque en alguna ocasión suelta volvió a poner a Viduka malogró dos ocasiones muy claras y fue objeto de un penalti no señalado prueba al lento Southgate. Más protagonismo fue adquiriendo por el contrario Viduka en la reanudación a medida que la defensa tenía más frentes que cubrir con la salida sucesiva de Maccarone y Yakubu. Tuvo en sus botas el empate en el 51, pero su disparo a bocajarro se estrelló en Palop. El duelo con Luis Fabiano se quedó huérfano del brasileño cuando a éste le suplió su compatriota Renato. La apuesta de corte conservador le salió de cine a Juande, aunque pare ello tuvieron que darse algunas circuns- tancias, como que Viduka no encontrara puerta en un trallazo que se marchó cerca del poste, y que un derribo claro de Javi Navarro al australiano no fuera considerado penalti por el alemán Meyer. Ya con todo perdido y un claro 0- 3 en el marcador el 36 del Boro dejó su puesto al espigado Cattermole. Con éste en el campo y el equipo inglés con los brazos bajados llegó el tanto que completaba el póker de goles para una inolvidable final, que le da lustre y su primer título en color al centenario club de Nervión. Viduka se lamenta después de una de las dos ocasiones que erró EPA Luis Fabiano celebra su gol, con Schwarzer al fondo AP JOSÉ MARÍA AGUILAR LA CRÓNICA DE JOSÉ A. BLÁZQUEZ NTONIO García Barbeito- -fina elegancia hecha verso con la luz y el aire del Aljarafe- -nos recordó- -humilde y sincero- -que él no habría estado aquella mañana de octubre en el atril del Lope de Vega para regalarnos su inigualable e inolvidable Pregón del Cente- A nario si tú, Jose, José Antonio Blázquez Cabrera, Niño Blázquez de resonancias toreras, hubieses estado entre nosotros. Porque tú, Blázquez, de compás profundo en el caracolerismo militante, ecos puros de la Alameda, habías sido- -decía Barbeito, sabiduría del campo andaluz en el alma- -quien mejor había escrito del Sevilla. Aquí, en las páginas del ABC de Sevilla. Te imagino, allá arriba, inamovible de tu orilla blanca de la Gloria junto a tu Juan- -Juan del Nido- tu complementaria orilla verde en el peñismo bodegonero terrenal, y por supuesto junto a Don Ramón, y Manolo Caracol, y Luis Cuervas, y Zafra, y Cisneros, y López Sánchez, y Ramón de Carranza, y Ramón Encinas... Por descon- tado tengo que habrás formado tertulia en la Redacción celeste con tu padre, Marco y con don Joaquín- -López Lozano- Salvador Recio, Antonio Gamito, Bonachera, García Ferreira, el Nene Serrano, Eulogio, Serafín... Por cierto, no sé si ya te habrá llegado por imperecedero teletipo la noticia de que el Sevilla se ha alzado campeón- -sí, indiscutible campeón- -de la Copa de la UEFA en el estadio Philips- -porque me- jores no hay- -de Eindhoven, donde la luz brilló para el equipo como, ahí arriba, la Luz brilla para ti... ¿Pero qué tonterías? No es que te haya llegado la noticia; es que tú, Blázquez, desde la tribuna de prensa del Cielo, has tenido que seguir el partido y, en finas holandesas, escribir con letras de oro para el ABC de la Eternidad la mejor crónica de todo un Sevilla- -tu Sevilla, nuestro Sevilla... -campeón europeo.
 // Cambio Nodo4-Sevilla