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106 Deportes JUEVES 11 5 2006 ABC FINAL DE LA UEFA MIDDLESBROUGH- SEVILLA Eindhoven fue una gran fiesta roja y blanca Los aficionados del Sevilla y del Middlesbrough dieron colorido a la ciudad sin que se produjeran incidentes F. PEREZ R. ARROCHA EINDHOVEN. Patricio se ríe, salta y le enseña a todo el mundo que quiera verlo su escudo en el pecho. Un escudo que es casi más grande que él porque nuestro amigo tiene cinco meses, cinco, y brinca en el capacho como lo hace El Arrebato en el escenario. Al bebé lo han traído desde Sevilla en coche sus padres, Patricio y María Angeles, y cuando el viaje se le hacía pesado, sus hermanos, Ángela y Andrés, le cantaban el himno de Javier Labandón y se acababa el problema. Cerca suya, con 79 años más, Pepe Martín, de Alcalá de Guadaira, acaba de entonar unos cánticos y se emociona cuando cuenta que yo estuve en las dos últimas finales que ha jugado el Sevilla, en el 54 y en el 62, las dos en Madrid y las dos las perdimos. Así que esta vez me toca, ¿no cree usted? se dice pronto, presentes ayer en el PSV Stadion. El centro de reunión de los sevillistas fue The Market, una céntrica plaza de Eindhoven a la que la piqueta hizo estragos muy parecidos a la del centro histórico de Sevilla. Allí, varios puestos de bebida, escenario con música servida por disk- jockey y una pantalla gigante que transmitía continuamente imágenes históricas del club, con los goles del hoy y del ayer del equipo blanco en sus compromisos más significativos. Se cantó mil veces el himno del centenario, se jalearon los goles y no faltaron las sevillanas. A un kilómetro de distancia, aproximadamente, los aficionados del Boro tenían otro lugar de reunión similar, tan concurrido como el sevillista, aunque algo menos animado porque bebían al doble de velocidad que los sevillanos. Hermandad con los ingleses De cualquier forma, dada la pequeñez del centro de Eindhoven, las dos aficiones confraternizaron, haciéndose fotos mutuamente e intercambiando bufandas. Tan buen humor hubo, que incluso un par de aficionados ingleses que, cerveza en mano, pasaban por un lugar atestados de sevillistas gritando musho Betis, musho Betis sólo recibieron por respuesta la sonrisa de sus rivales. Tampoco era cuestión de pelearse con un colega rojo, color también de los ingleses e incluso de los aficionados locales del PSV Eindhoven. En The Market, con los balcones de las casas engalanados con pancartas de aficionados de Pilas, Olivares, Salteras, Bollullos Par del Condado, La Algaba, Gibraleón, Sanlúcar la Mayor y otros muchos lugares, nadie hizo obviamente apostasía de sevillismo, ni siquiera el general holandés Jan van Hof, inmortalizado en bronce en la plaza, y a quien colocaron una bandera al cuello con tan poca mañana que acabó pareciéndose a Doña Rogelia, el fa- Una multitud acompañó al autobús del equipo a su llegada estadio moso muñeco de la ventriluoca Mari Carmen. Ganar guerras y liberar Eindhoven para eso. Una guerra, pero contra la adversidad, libraron un grupo de sevillistas que en silla de ruedas no se los quisieron perder y que presenciaron la final en un lugar especialmente escogido para las personas con discapacidad. Sobre las cinco de la tarde los aficionados sevillistas comenzaron a abandonar el centro de Eindhoven para dirigirse, en un paseo que sólo dura diez minutos, a las inmediaciones del PSV Stadion. Aunque se había divulgado que el autocar del equipo arribaría a las seis y media, los hinchas tomaron posiciones una hora y media antes. La llegada del autocar fue espectacular, con miles de bufandas al viento, cánticos, gestos de adoración y palmas por sevillanas. The Market fue sevillista Patricio y Pepe serían los dos extremos de un sevillismo que junto a los pacíficos, al menos a la hora que redactamos estas líneas, aficionados del Middlesbrough, convirtieron Eindhoven en una fiesta desde las primeras horas de la mañana. Treinta y cinco vuelos chárter partieron desde el aeropuerto de San Pablo, dejando en tierras holandesas a unos siete mil aficionados que junto a los que se desplazaron el lunes y los que hicieron el viaje por cuenta, suman los diez mil, Un par de aficionados ingleses, cerveza en mano, pasaron por un lugar atestado de sevillistas gritando musho Betis, musho Betis La llegada del autocar fue espectacular, con miles de bufandas al viento, cánticos, gestos de adoración y palmas por sevillanas. LES DIJERON QUE NO SE HABÍAN CONSEGUIDO LAS ENTRADAS Un centenar de aficionados de Camas denuncian al organizador de un viaje que resultó cancelado ABC SEVILLA. Un centenar de aficionados sevillistas de la localidad de Camas denunciaron al organizador de un viaje a Eindhoven para presenciar la final de ayer por el que habían pagado 600 euros, entrada incluida, tras comunicarles por la mañana que no había conseguido las entradas. Según explicó a Europa Press el portavoz de los afectados, a las seis de la mañana de ayer se presentaron en el lugar acordado para partir en autobús rumbo al aeropuerto de San Pablo ataviados con bufandas, banderas y hasta con los bocadillos pero la persona que había organizado el viaje les comunicó que no había conseguido las entradas y acto seguido se marchó Ante esta situación, los aficionados perjudicados se personaron en la comisaría de Policía del municipio aljarafeño, donde prestó declaración el organizador del viaje, al que hubo que ir a buscar a su casa, porque es conocido en el pueblo El individuo, al que hicieron entrega de 600 euros cada uno de los seguidores sevillistas, se ha comprometido a devolver mañana el dinero bajo notario aunque la intención de los afectados es formalizar, después de la entrega, una denuncia por daños y perjuicios porque la ilusión ya no la va a devolver nadie además de que la mayoría ha tenido que pedir permiso en el trabajo y algunos han venido desde Badajoz o Málaga El viaje había sido organizado por un particular hace una semana aproximadamente e incluía desplazamiento y entrada para el encuentro.