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ABC JUEVES 11 5 2006 Deportes 109 calles de la ciudad y a esparcir una feclidad que se hizo contagiosa hasta la madrugada PEPE ORTEGA Bufandas al viento, los aficionados gritaron los goles en el Auditorio (arriba) un ratito después, la fiesta ya estaba en el Sánchez- Pizjuán (abajo) PEPE ORTEGA Muchos fueron los sevillistas que se unieron en bares y locales para seguir la final con la máxima intensidad POR LA BANDA M. FERNÁNDEZ DE CÓRDOBA DÍAZ JAPÓN HA MERECIDO LA PENA ESPERAR TANTOS AÑOS L ÁGRIMAS de emoción a raudales de un sevillismo que llevaba mucho tiempo, muchas generaciones, esperando un día, un momento, un hito como el de ayer para que haya merecido la alegría después de tantas cosas, tanto tiempo y tantas ganas en una noche inolvidable en la que los goles iban cayendo, uno, dos, tres y cuatro para que no hubiese duda y que las gradas (curiosamente, eran blancos contra rojos) se tiñeran del rojo y blanco sevillista para que su gente, sus nuevas generaciones, salieran roncos del campo y con el corazón en todo el cuerpo para un equipo, ahí es nada, que ha conseguido lo que nadie había hecho hasta ahora por aquí abajo: un título europeo. Se veía venir, pero nadie lo podía tener claro. El rival comenzó mal y terminó peor, pero porque el Sevilla empezó bien y terminó mejor. En un mejor imposible. Ni soñado. Pero sí vividos. Y la marea roja iba y venía desde las gradas a la yerba y desde la yerba para la grada, todos a una, uno para todos y un título, Dios, un título, para que este sevillismo, que todavía puede tocar la Champions, sienta el orgullo se serlo, lo grite por todos los rincones y todavía quede el remate de los tomates: la vuelta a Sevilla, la vuelta al Ramón Sánchez- Pizjuán, la vuelta a una historia que tenía que escribir y que ha escrito en oro puro para la memoria colectiva el grupo que dirige Juande Ramos para que, desde el presidente, que ya era sevillista mucho antes de nacer, hasta el más joven de sus socios, hayan conseguido lo que tanto acariciaban. De los subcampeones no se acuerda nadie. De los campeones, se recordará todo y por todo. No hay vuelta de hoja. Ganó el mejor. Su gente lloraba y reía, se santiguaba y rezaba, miraba el cronómetro y temía. Pero llegaron los goles. Uno, dos, tres y cuatro. Ni soñado, pero sí vivido para siempre. El Sevilla despertó en el momento justo. Y cien años de solera para celebrar lo que tantos años se estaba deseando. La Copa ya está aquí. La historia ya está escrita con tinta rojiblanca... marafedeco hotmail. com
 // Cambio Nodo4-Sevilla