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16 Sevilla MARTES 30 5 2006 ABC A la izquierda, retablo mayor del convento de San Francisco, obra en mármol que, según la profesora María José del Castillo, se encargó a los artistas genoveses Antonio M Aprile y a Pirandello della Scala en 1532. Se conserva en el monasterio de San Lorenzo de Tansouto, en Santiago de Compostela, donde fue trasladado en 1883 por iniciativa de los marqueses de Medina de las Torres. Sobre estas líneas, capilla de San Onofre, que junto con el Arquillo renacentista del Ayuntamiento, son los restos más importantes de la Casa Grande de San Francisco que permanecen in situ y a la vista. El retablo de San Onofre fue realizado por Bernardo Simón de Pineda entre 1678 y 1680 Los recientes hallazgos arqueológicos de la Plaza Nueva invitan a repasar el pasado de este solar, un yacimiento cargado de historia donde estuvo hasta su derribo, en 1840, el convento de San Francisco Cuando la Plaza Nueva era Casa Grande TEXTO: PABLO FERRAND FOTOS: J. M. SERRANO y ARCHIVO Los recientes hallazgos arqueológicos de la Plaza Nueva- -la fuente circular de azulejos y el muro- -invitan a repasar el pasado de este solar, un yacimiento cargado de historia al igual que el maltratado de la Encarnación. El primero lo ocupaba un convento, el de la Casa Grande de San Francisco, que tras su derribo dejó paso a una plaza mayor rectangular- -la Plaza Nueva- cuya unidad arquitectónica se ha destruido poco a poco a lo largo del siglo XX. El segundo solar, el de la Encarnación, es producto de la demolición del mercado del mismo nombre (el mejor de España en su momento) proyectado por Melchor Cano en 1832, y que la piqueta terminó de arrasar en 1973. Luego- -ya lo avisó Javier Verdugo- allí, bajo los restos del convento, aparecieron algunas de las mejores cosas de Híspalis (basílicas, numerosas casas, bellos mosaicos, esculturas de mármol... y como es lógico en estos casos, no se trajo de fuera a un arqueólogo romanista, sino a un cultivador de setas gigantes; son muy caras por su rareza botánica y sólo las han visto crecer a la sombra de alguna gasolinera centroeuropea. Se plantarán aquí (pero no en el Foro de Roma) pese a que uno de sus enormes troncos coincide con la casa romana de los Pájaros. Cualquier día vemos algo parecido en Itálica, terreno también muy fértil. De la Plaza Nueva nos queda el espacio central regionalista de 1924, dominado por la fachada decimonónica del Ayuntamiento, que trazó Balbino Ma- rrón, y algo de la arquitectura primitiva de la plaza: la manzana donde está la capilla de San Onofre y otra casa junto a la calle Méndez Núñez. El resto son alteraciones de un modelo uniforme que empieza a quebrarse cuando Vicente Traver diseña, en 1917, la casa Única imagen conocida del derribo del Convento de San Francisco, en el solar de la actual Plaza Nueva. Al fondo puede verse la iglesia del Salvador. Fotografía de mediados del siglo XIX. Laboratorio de Arte de la Universidad Hispalense regionalista del mirador de esquina, junto a la calle Badajoz. La plaza es eso pero con menos árboles, porque el reciente arboricidio, parcialmente detenido por la ciuadadanía, se ha llevado por delante 51 naranjos y un plátano bien grande. El convento de San Francisco estuvo en pie desde su fundación, en 1258, hasta su extinción, en 1840. La recta final que le llevó a su total desmantelamiento empezó en 1810 con la ocupación francesa. Ese mismo año sufrió un espectacular incendio que lo hizo arder por los cuatro costados y finalmente, en 1840, comienza su demolición. Con anterioridad se había avisado a las distintas hermandades- -y allí hubo muchas, como Vera Cruz- -para que retiraran sus enseres. En 1850 se aprueba el proyecto de la Plaza Nueva, para cuya construcción se reutiliza material del convento demolido. Los dos únicos restos arquitectónicos que se salvan son la capilla de San Onofre y el Arquillo renacentista de la Plaza de San Francisco. La capilla quedó dentro de la alineación de la plaza, enmascarada tras una fachada que sigue el mismo diseño de este conjunto urbano. El Arquillo era la entrada principal, la más suntuosa que te-
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