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40 LA CUARESMA EN ABC SÁBADO 8- -3- -2008 ABC El cardenal portando la reliquia de la Santa Cruz bajo palio J. M. SERRANO El origen de la Semana Santa La Hermandad de la Pía Unión celebró ayer, como cada primer viernes de marzo, el histórico via crucis que está considerado como la fundación de la fiesta grande de Sevilla. Una historia que, desde 1521, en tiempos de don Fadrique, está cargada de leyendas POR JAVIER MACÍAS Corría el año 1521 cuando el I marqués de Tarifa, Fadrique Enríquez de Ribera, llega a Sevilla de Tierra Santa y se instala en el Palacio de San Andrés, que mandaron a construir sus padres, Pedro Enríquez y Catalina de Ribera, que se encontraba cercano a una de las salidas de la ciudad, la Puerta de Carmona. Cuenta la leyenda, que cuando el marqués regresó, terminó de erigir el palacio bajo la inspiración del pretorio de Poncio Pilatos y de ahí el nombre de Casa de Pilatos En realidad, la nomenclatura viene dada porque este ilustre personaje quedó tan impresionado del via crucis que se organizaba en Jerusalén, que comenzó a celebrarlo en Sevilla el primer viernes de marzo, partiendode la capilla de las flagelaciones de su palacio y concluyendo en un pilar de la Huerta de los Ángeles. Este recorrido piadoso simboliza los 997 metros (1321 pasos) que separaban el pretorio de Pilatos del Monte Calvario. A partir de 1630, se cambió el lugar de comienzo y de finalización del via crucis, partiendo de la cruz que está ubicada en la fachada del actual Palacio de los duques de Medinaceli y concluyendo en el humilladero de la Cruz del Campo, construido 1380 por una cofradía de negros y cercano al pilar donde anteriormente finalizaba. Un acto piadoso que está considerado por los historiadores como el origen de la Semana Santa. Desde ese momento, las cofradías realizaban estación de penitencia al Templete hasta 1873, siendo la Hermandad de los Negritos la última en hacerlo, de ahí que se presida la Cruz de las Toallas Pasa el tiempo y, en 1956, los descendientes del marqués de Tarifa vuelven a restablecerlo, patrocinando a una nueva corporación que se había creado en torno a este histórico culto, la Hermandad de la Pía Unión, compuesta por los distintos hermanos mayores de las cofradías de Sevilla y hermanos que, desde entonces, se dan de alta voluntariamente. Se promueve que catorce hermandades costeen los azulejos que están situados en los puntos donde se rezaban las catorce estaciones y que están representadas las imágenes cristíferas de esas hermandades. Los dos primeros años procesionaba el Cristo de Medinaceli de la Casa de Pilatos y, el otro, un nazareno que se encontraba en un convento cercano. Sin embargo sólo duró siete años, tras los cuales el cabildo general de la Pía Unión decidió rezarlo por el interior del palacio con el formato actual. En el acto que tuvo lugar ayer, juraron como nuevos consiliarios de la corporación los hermanos mayores que han sido elegidos a lo largo de este año. La misa, que estuvo presidida por el cardenal arzobispo, Carlos Amigo Vallejo, contó con una gran afluencia de público en el interior del palacio. El cortejo que formó el via crucis iba precedido como es tradicional por la Cruz de las Toallas de los Negritos, continuando un tramo de faroles portados por los distintos hermanos mayores, el banderín del Crucifijo de San Agustín y la reliquia de la Santa Cruz portada bajo palio por el cardenal. Cuando regresó el marqués instauró un via crucis inspirado en el que se realizaba en Tierra Santa En 1956 se funda la Pía Unión, cuyo fin principal era restablecer el histórico via crucis