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28 SEVILLA LUNES 4 s 5 s 2009 ABC En San Nicolás recibe culto la Virgen del Subterráneo, talla gótica del segundo tercio del siglo XV En el detalle superior, Cristo de la Sangre, talla gótica del siglo XIV, hoy en el Museo de Bellas Artes. Vista del interior del templo de San Nicolás P. F. San Nicolás de Bari, una parcela sagrada con mucha historia La iglesia de San Nicolás de Bari de Sevilla cumplió el 23 de noviembre de 2008 el CCL aniversario de su consagración, y por este motivo la Hermandad de la Candelaria, que allí radica, ha editado un libro sobre este templo, del que es autor Teodoro Falcón POR PABLO FERRAND El profesor Falcón es persona ligada desde sus primeros años al templo de San Nicolás y a su cofradía. Primero, por vecindad, y luego por el interés que como historiador le ha suscitado siempre este monumento del siglo XVIII, siendo para él un tema muy recurrente sobre el que ha escrito en diversas ocasiones, desde que dedicara su tesis de licenciatura a este edificio, en 1966. El nuevo trabajo, titulado La iglesia de San Nicolás de Bari, lleva por subtítulo Una iglesia del siglo XIII en un templo barroco. Pero es que después de la construcción mudéjar hubo otra del siglo XVI, que dio paso a la actual, sobre la que el profesor Falcón recoge interesantes datos. Y, posiblemente, mucho antes habría allí un templo visigótico, en esta zona ligeramente elevada donde parece ser que estuvo la Acrópolis romana. Así que el solar de San Nicolás no es un trozo de tierra cualquiera sino una parcela con mucha historia: el centro de una collación que llegó a tener más feligreses que la de San Bartolomé. Por eso, este libro es más que una monografía sobre un edificio concreto, es también la historia resumida de un barrio muy representativo de la ciudad, y de sus habitantes ilustres, pues su historia está ligada a Cervantes, que fue vecino de San Nicolás; al humanista Gutierre de Cetina, a Tomás Mañara Leca y Colona, cargador de Indias y padre de Miguel, el fundador del Hospital de la Caridad; a Murillo, que tuvo aquí su casa; al albacea de Murillo, Justino de Neve y al escritor Fernando de la Torre Farfán, a las familias de los Céspedes, Ponce de León, Hernán Cortes e Ybarra; y a otras figuras de la cultura sevillana como Francisco de Borja Palomo, catedrático de Derecho de la Universidad Literaria, el político Diego Martínez Barrios, que nació en el antiguo convento de las Vírgenes, cuando ya era corral de vecinos; el arquitecto Juan Talavera y la pintora Carmen Laffón. Esta obra de Falcón es también un catálogo- guía de los principales edificios de la collación de San Nicolás, de los que siguen en pie y de algunos que no, pues la piqueta hizo también su trabajo en esta zona histórica. Ya no existe la casa de los Céspedes, demolida en la década de 1960 y situada en la calle San José, donde está hoy el hotel Fernando III; ni el convento de las Vírgenes que compró la Junta para restaurarlo y derribarlo en los años noventa; ni tampoco la interesante casapatio donde nació Teodoro Falcón: el número 9 de la calle Mármoles. Los lectores tie- nen aquí una amplia descripción de edificios que han aportado singularidad a esta collación, caso de la Puerta de la Carne, la iglesia de Santa María la Blanca y la de San José, y casas notables como la de Altamira, la de Benito del Campo, o la de la calle Muñoz y Pabón, 9. Y dos conventos, el de las Vírgenes, ya citado, y el de Madre de Dios. La iglesia de San Nicolás de Bari es de cinco naves y se levanta sobre dieciséis columnas de mármol rojo con vetas blancas. Fue costeada por el comerciante y feligrés, Juan de Castañeda. No hay constancia documental sobre el autor de las trazas del templo, aunque el profesor Falcón cree que la planta pudo ser trazada por Ambrosio Figueroa y los alzados por Pedro de Silva, autor de la iglesia de San Roque. Lo interesante de este conjunto que conforman la arquitectura del templo y su contenido artístico es la homogeneidad barroca que presenta. Todo está en su época, en ese barroco Homogeneidad barroca tardío en el que ya asoma la rocalla. Retablos, pinturas, esculturas y hasta los dos órganos gemelos con su ropaje celestial pintado al fresco de ángeles y atributos de San Nicolás. Si acaso, faltan para completar el ambiente que el tiempo retuvo, los cristales de aguas que cerraban los retablos laterales a modo de fanales. Un elemento desaparecido algunos años que le daban al conjunto un toque especial. Con respecto a esta unidad estilística que prevalece en el templo, el autor del libro explica que todo su patrimonio artístico responde a un programa unitario que se llevó a cabo entre 1758 y 1762 y, por lo tanto, a un único equipo que pudo estar integrado por los maestros ensambladores Felipe Fernández del Castillo, José Fernando de Medinilla y Manuel García Santiago además de escultores como Benito Hita y Castillo y los pintores Pedro Tortolero y Vicente Alanís, al frente de un nutrido grupo de operarios Junto a las obras barrocas de Francisco Antonio Gijón (San José) Analís o Pedro Tortolero, convivieron otras figuras procedentes de los templos anteriores. Allí recibe culto todavía la Virgen del Subterráneo, talla gótica del segundo tercio del siglo XV, pero faltan otras, como el Cristo de la Sangre, de la primera mitad del siglo XIV, que hoy se encuentra en depósito en el Museo de Bellas Artes, igual que el lienzo de Andrés Pérez, pintado posiblemente para la capilla sacramental, o el cuadro de San Nicolás realizado por Francisco Meneses Osorio en 1692, que fue donado al mismo museo. San Nicolás de Bari es parroquia y es también sede de la Hermandad de la Virgen de la Candelaria y del Señor de la Salud, una talla del primer tercio del siglo XVII, atribuida a Francisco de Ocampo. Pero como pasa siempre en esta ciudad de mudanzas cofradieras, aquí hubo en principio dos cofradías, una dedicada a San Nicolás y otra a la Virgen Soterreña o del Subterráneo, que es la imagen que allí se venera. Y luego, a partir del siglo XVI, se establecieron otras.
 // Cambio Nodo4-Sevilla