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ABC SÁBADO, 31 DE JULIO DE 2010 abcdesevilla. es tribuna TRIBUNA 65 tamos que se apueste claramente porque podamos desarrollar nuestro trabajo que, ahora más que nunca, es fundamental para el desarrollo social y económico de nuestra ciudad. Si ya es difícil llegar al centro como clientes, y así lo demuestran los últimos datos, el paso siguiente es fácil de entender. Cómo mantenernos en una zona de la ciudad donde se reduce el tiempo de estancia de las personas y cómo poder identificar si van a nuestros negocios. Y ahora me pregunto, qué cabida tiene el coche eléctrico en todo este despropósito, a la vista de las satisfechas fotos del alcalde en la presentación de un proyecto que necesita contar con numerosos puntos de recarga por toda la ciudad y, sobre todo, teniendo en cuenta que el tiempo estimado de carga se sitúa en torno a la hora y media. Está clara la voluntad que subyace con estas medidas, nos sentimos perseguidos y acosados por una autoridades que, amén de explicar sobre plano los cambios de tráfico, deberían asumir otro papel y es el de asesorarnos sobre cómo realizar desde este momento nuestro plan de empresa para que podamos seguir desarrollando nuestro trabajo, manteniendo nuestro empleo y el de nuestros trabajadores. Desde CEAT- Sevilla estamos absolutamente en contra de imponer un auténtico muro para la movilidad de nuestra ciudad. LOS AUTÓNOMOS DE SEVILLA CONTRA EL CIERRE DEL TRÁFICO AL CENTRO ENRIQUE ALCALÁ GUTIÉRREZ Presidente de la Asociación Intersectorial de Autónomos de Sevilla nosotros, los autónomos, que somos verdaderos sufridores de unas administraciones siempre ansiosas de ingresos que nos exigen licencia de apertura, tasa de basura, IBI, IVA, IRPF... en definitiva, todo lo que la imposición local, autonómica y estatal nos ha pedido y cuyo afán por recaudar se hace cada día más asfixiante, lo que realmente nos importa es que todo funcione eficazmente. Es lo que pedimos a cambio unos empresarios que, como el colectivo autónomo, necesita sentirse amparado por quienes le gobiernan y constatar que, la sufridora burocracia municipal, aligera las tramitaciones y los papeleos, que el servicio de limpieza actúa, que, a todos los sitios de Sevilla, se pueda llegar mediante transporte público, en definitiva que nos den buen servicio y ello con especial hincapié, en nuestro Ayuntamiento. Ahora, lejos de que nuestros políticos sepan y se preocupen realmente de nuestros negocios, lejos de que ofrezcan fórmulas para ser solidarios con nosotros mismos, lejos de facilitar el acceso de todos nosotros y nuestros clientes a las tiendas, al abogado, al médico, al bar... vienen poniendo en marcha una política de movilidad que va a acabar con muchos de los de nuestro gremio. Nuestras autoridades se están preocupando de cómo dejar una ciudad desierta, no en las afueras por falta de infraestructuras, sino en el centro de la ciudad. En vez de los cantos de sirena de las líneas 2, 3 y 4 del metro que conocerán, D. m. nuestros nietos, los estudios sobre el tranvía y sus nuevos recorridos o los aparcamientos del centro, nos quieren imponer, una limitación arbitraria que supone no poder estar más de 45 minutos en el centro de la ciudad. ¿Es este el modelo de la ciudad? ¿Es este el modelo de ciudad que se ha propuesto para el 2020, o es el de 2010? Pienso que nuestros políticos municipales cada vez están más lejos de la sociedad y más enfrascados en análisis teóricos. En los actuales momentos, el colectivo al que represento y en el que están representados profesionales de todas las ramas y pequeñísimos empresarios, echa en falta una defensa real, clara y precisa, sin palabras vagas y vanas, del alcalde de Sevilla en defensa de quienes tanto contribuimos al bienestar de la sociedad y que sólo necesi- A E Lejanía política Nuestros políticos municipales cada vez están más lejos de la sociedad En contra Estamos en contra de imponer un auténtico muro para la movilidad de nuestra ciudad EL VAPOR REAL FERNANDO MANUEL ZAMORA CARRANZA L día 30 de mayo de 1817 se botó en el Guadalquivir el primer buque de vapor español bajo el nombre de Real Fernando aunque su apelativo popular fue Betis La empresa armadora fue la Real Compañía de Navegación del Guadalquivir, creada por el catedrático Gregorio González Azaola, con capital preferentemente sevillano. La Compañía contó con el apoyo real, pues estuvo presidida por el infante Carlos María Isidro y tuvo como Comisario Real al prócer sevillano Francisco de Saavedra y Sangroni, que había sido miembro de la Junta Central, del Consejo de Regencia y ministro de Hacienda. El casco del barco se construyó en los astilleros de Triana, sito en el campo de Los Remedios. El buque estaba propulsado por dos ruedas de paletas situadas en sus laterales que eran movidas por una máquina de vapor de 20 caballos de potencia, construida por la firma británica Watt Boulton. La botadura constituyó un verdadero acontecimiento local que la escasa prensa de la época describió así: La expectación pública, el interés y júbilo eran tan generales, que a pesar de haber estado todo el día lloviendo, ambas márgenes del río se veían cubiertas de un inmenso concurso. La junta conservadora, el señor asistente, varios generales y otras personas distinguidas presenciaron el acto desde los balcones del Real colegio de S. Telmo Las dimensiones del Real Fernando fueron las siguientes: 21,37 metros de eslora, 6,76 metros de manga, incluyendo los tambores laterales de propulsión, 2,76 metros de puntal y 0,84 metros de calado, pues la nave estuvo pensada para superar los bajos estacionales del río. El barco poseía una esbelta chimenea que se levantaba 6,5 metros sobre su obra muerta y que podía actuar como mástil para velamen. Pero la imagen más característica del Betis la que deslumbró inicialmente a los ribereños, fue el penacho de humo que culminaba su chimenea, por donde salían los gases de la combustión del carbón procedente de la actual Villanueva del Río y Minas. El viaje inaugural del Real Fernando se realizó el día 8 de julio de 1817, onomástica de la Reina, Doña María Isabel de Braganza. El viaje se programó entre Sevilla, Sanlúcar de Barrameda y Cádiz, lo que demuestra el optimismo y la valentía de la Compañía que se atrevió a hacer navegar a su nuevo barco por las aguas del Atlántico. Posteriormente, la propia Compañía botó otros dos barcos de vapor, el pontón- draga Reina Isabel el mismo 1817, y el vapor Infante D. Carlos conocido popularmente como Neptuno en 1819. Las circunstancias que concurrieron en Sevilla los años anteriores a la construcción del barco fueron especialmente difíciles. Desde el traslado de la Casa de la Contratación a Cádiz, en 1717, la población activa de Sevilla, así como su industria y su comercio, decayeron constantemente. Tal declive se vio potenciado por las importantes riadas de 1758, 1784 y 1796, así como por la epidemia de fiebre amarilla de 1800. Finalmente, la Guerra de la Independencia terminó por destrozar las comunicaciones y descoyuntar la convivencia ciudadana. Con la perspectiva que proporciona el tiempo, se puede asegurar hoy que la botadura del Betis no solo fue un hito técnico, sino también una llamarada Primer buque de vapor El viaje inaugural del Real Fernando se realizó el día 8 de julio de 1817, onomástica de la Reina, Doña María Isabel de Braganza de esperanza para una ciudad aislada y deprimida. La importancia técnica, comercial y social del Real Fernando fue extraordinaria. La botadura se produjo sólo 10 años después del inicio comercial de la navegación a vapor en Norteamérica, y 5 años después del primer barco de vapor europeo, el británico Comer Esta actividad dio origen a nuevas compañías sevillanas, algunas de las cuales han llegado hasta la actualidad, como Ybarra y Cía S. A. convertida en una empresa multinacional. En cuanto a la influencia social, queda perfectamente reflejada en la obra Idea de los barcos de vapor escrita en 1817 por el eminente catedrático D. Manuel María del Mármol. En lo que sabemos, esta conmemoración ha pasado desapercibida para el público sevillano durante casi dos siglos. Resulta, pues, un acto de justicia sacarla a la luz pública para dignificarla y para que sirva de acicate al espíritu emprendedor de nuestras gentes. Afortunadamente, parece que la Fundación Nao Victoria trata de conseguir los medios para realizar la reconstrucción del Real Fernando que no sólo sería un centro pedagógico de la propulsión a vapor, sino también un mensajero de nuestras aspiraciones. Sólo cabe desear que el nuevo Real Fernando como hizo el primitivo, vaya dejando atrás la pesada humareda de nuestras pesadillas y abra con su quilla la digna prosperidad que se consigue con el esfuerzo coordinado de todos.
 // Cambio Nodo4-Sevilla