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28 SEVILLA DOMINGO, 27 DE ENERO DE 2013 abcdesevilla. es sevilla ABC LA CIUDAD INEVITABLE POR JAVIER RUBIO Un detalle Utrera y el patrimonio de la Unesco En Utrera quieren el reconocimiento de la Unesco a su endiablada forma de voltear las campanas. Andan buscando adhesiones para considerarlo Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. No saben dónde se meten. Verás cuando tenga que ir el alcalde a defenderlo a París contra el ensordecedor pitido de los cláxones... un personaje Escañuela, reelegido presidente de la RFET Vaya arranque de año 2013. Pocos pueden igualar el sprint de José Luis Escañuela, quien encarnó a Gaspar en la cabalgata de Reyes Magos de este año y a los pocos días ha resultado reelegido como presidente de la Federación Española de Tenis pese a todos los turbios manejos de grupos de presión nororientales en su contra. Enhorabuena. y el comentario ¿Por qué no se ocupan de sus competencias? No es privativo del pleno del Ayuntamiento de Sevilla, porque en todas partes se da esta memez de pedirle a los concejales que debatan sobre la educación concertada o las tasas judiciales y voten. Pero esto, más que otra cosa, es una aunténtica tomadura de pelo al elector. Ataque de agorafobia El inacabable rigodón en torno al vía crucis del primer domingo de Cuaresma revela más de la ciudad de lo que sus impulsores imaginan N el principio, como en el Evangelio de Juan, fue el verbo, la oración. En su origen, la convocatoria del arzobispo Asenjo para subrayar el Año de la Fe el primer domingo de Cuaresma era un acto piadoso para rezar las catorce estaciones del vía crucis cada una de ellas ilustrada con la talla correspondiente de entre las cofradías de Semana Santa. Las imágenes llegarían en andas sin mayor solemnidad, se colocarían alrededor de la Catedral y la muchedumbre el músculo religioso de Sevilla que quería exhibir monseñor le acompañaría en los rezos sin mayor alarde que el de las soberbias esculturas de madera policromada que han acompañado la fe de la ciudad desde hace siglos. Más o menos era eso lo que estaba pensado en un inicio. Hasta que Sevilla se cruzó por medio. Probablemente, el ordinario de la diócesis no ha conocido del todo a su grey hasta que Sevilla admítase en este, como en todos los casos, la sinécdoque tomó el asunto del vía crucis en sus manos y se dispuso a organizarlo todo. Ahí ardió Troya y se consumió Sevilla. Probablemente, el interminable rigodón en torno a los preparativos de un acto tan simple como el rezo de unas preces ante unas imágenes de culto esté revelando de nosotros mismos como sociedad mucho más de lo que imaginamos. Basta dar dos pasos hacia atrás para contemplar la asombrosa capacidad de la sociedad civil y sus representantes para encontrar una complicación nueva a cada solución. Los cristos no pueden ir en andas, pues van en sus pasos; los pasos no pueden ir solos, pues van ¡cincuenta! parejas de cirios alumbrando el camino; el pueblo tiene que estar separado de los pasos para evitar aglomeraciones, pues se valla el recinto; los acompañantes de cada hermandad no pueden quedarse de pie, pues se les busca asiento alrededor de cada paso; las hermandades no pueden llegar desperdigadas al centro, pues se agrupan en manojitos según procedencia como los boquerones fritos; los pasos no pueden colocarse cada uno por su cuenta donde les corresponda, pues se instaura una minicarrera oficial desde la esquina del Banco de España hasta la Catedral; ¿qué será lo siguiente? Cuentan quienes están en el ajo de las negociaciones (interminables, tediosas y constantemente en revisión como el manto de Penélope, esa costumbre tan sevillana de volver sobre la cuestión ya debatida una y otra vez) que la sola mención de la tragedia del Madrid Arena causa sudores fríos a los responsables de la seguridad, que tienen en el carácter insólito de la celebración la excusa perfecta para acotar, cerrar, obstaculizar, limitar el aforo y robarle espontaneidad a la bulla en aras del control de riesgos como si, de repente, nos hubiera dado a todos un ataque de agorafobia y tuviéramos miedo de que la gente ande por la calle alrededor de los pasos. ¿Se va a trasladar ese mismo celo por evitar situaciones potencialmente peligrosas a la Semana Santa? ¿se va a limitar el cupo de personas que pueden apostarse en una calle a contemplar el paso de una cofradía? ¿se va a acabar con el fenómeno grosero y molesto de los cangrejeros que entorpecen la procesión? ¿se va a prohibir que las cofradías lleguen desde distintos puntos de la ciudad a la Campana cortando las posibles vías de evacuación? ¿se va a acondicionar salidas de emergencia efectivas y no sólo sobre el papel en la carrera oficial? Porque en caso de que el ataque de pánico a la muchedumbre continúe, podría sugerirse montar con una grúa los pasos en un camión y transportar a los nazarenos en autobuses hasta un lugar amplio y cómodo desde el que iniciar la correspondiente carrera oficial completamente vallada hasta la Catedral. Y pensar que todo esto empezó siendo un simple acto cuaresmal para rezar un vía crucis en plena calle... E RAÚL DOBLADO Organización Basta dar dos pasos hacia atrás para contemplar la asombrosa capacidad para encontrar una complicación a cada solución
 // Cambio Nodo4-Sevilla