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18 CARTAS CARDO MÁXIMO MARTES, 16 DE JULIO DE 2013 abcdesevilla. es ABC CARTAS AL DIRECTOR Desahucios en el bipartito andaluz Con motivo del problema de los desahucios, el gobierno bipartito andaluz se está frotando las manos alegremente y quien se está aprovechando de esta movida es Elena Cortés, consejera de Vivienda de la Junta de Andalucía, la salvadora de los desahuciados, la antisistema que va en coche oficial, cobra un pastón por pertenecer al gobierno socialcomunista andaluz. Creo que Elena Cortés fue consejera de Cajasur y por entonces no alzaba la voz por los desahucios y bien que cobraba los euros por asistir a las asambleas. El bipartito socialcomunista miente, como siempre. Los socialistas concretamente están atrapados con sus socios de IU y buscan la confrontación con el gobierno central. ¿Dónde quedó la sensibilidad de la que tanto alardea la izquierda? ELEUTERIO ALEGRÍA MELLADO SEVILLA Las primarias Roto, así veo al partido socialista de Andalucía, tras anunciarse hace algunas semanas las convocatorias de primarias para suceder al cobarde de José Antonio Griñán. Ninguno de los candidatos merece la pena ya que lo que necesita el PSOE- A es una renovación de toda la plantilla al completo, sin dejar a nadie fuera. Entre ellos encontramos a la señora Susana Díaz, como digo, el ojito derecho de Griñán, quien se cree que por colocar presuntamente a dedo a más de 600 personas va a ganar las primarias. Las primarias las sacaron a la luz los socialistas, fijándose en la organización política de Estados Unidos, y la quieren imponer a todos los partidos, sobre todo al Partido Popular, y una de las cosas que caracteriza al PP, es que en todos los pueblos, provincias y comunidades autónomas que gobiernan tienen un partido estructurado, ideas claras, una organización concreta, unos objetivos, unas metas, un líder y una serie de personas que apoyan a ese líder incondicionalmente. Eso es lo que le fastidia verdaderamente al partido socialista. GONZALO OLIVER MARTÍN SEVILLA JAVIER RUBIO LA BAYETA GRASIENTA Consuela pensar en la juez Alaya resuelta contra los enjuagues para abultar el paño con que se repartía la pringue en la barra libre municipal E L Ayuntamiento de don Zoido, en su impagable esfuerzo por hacernos más grata la existencia, va a prohibir que se tiren al suelo las servilletas de papel con que el camarero limpia el velador mientras lanza al desgaire la pregunta de rigor: ¿Qué van a tomar los señores? Digo yo que por la misma razón habrá que multar a los clientes del bar que se deshagan después de su uso de esas mismas servilletas arrojándolas al piso, pero se ve- -y se oye, conforme a lo que pasó con la reguladora de ruidos- -que las ordenanzas municipales no están por ponerle ninguna objeción a quien se deja los cuartos sentado en una terraza y si le viene en gana emporcar su parte alícuota de acerado, pues para eso está el propietario del establecimiento para que vaya limpiando, so pena de multazo de Lipasam, lo que el cliente ensucia. Los antiguos dependientes llevaban a gala eso de que el cliente siempre tiene la razón, pero esa máxima del buen comerciante ya sólo está viva en los políticos que tienen que someterse periódicamente al escrutinio popular. Una servilleta, un voto podría ser el eslogan del momento. Esto de los bares con la basura diseminada alrededor de las mesas y al pie de la barra lo supieron interpretar a la perfección los suizos, que pasa por ser gente esaboría donde las haya, pero que compusieron un falso suelo de albero con papelajos, cáscaras de maní, cabezas de gamba chuperreteadas y tenedores sucios- -porque hay que ver lo que se caen los tenedores de la barra de un bar- -en su pabellón de la Expo 92, de manera que a los clientes de su ambigú les diera la impresión de estar mismamente en un bar de Sevilla. Les faltó, para completar el cuadro sensorial, el ruido de la máquina de café y la peste del mingitorio, pero nadie es perfecto. La propuesta de ordenanza que ha aprobado el consejo de administración de Lipasam tiene un efecto colateral que quizá no se ha tenido en cuenta lo suficiente como es la vuelta de la bayeta grasienta para desperdigar las migas del comensal anterior y terminar de churretear la mesa a fin de que quede convenientemente pringosa. Ese trapo con alma de aljofifa cuya única misión era repartir la porquería en vez de despercudir como Dios manda puede estar al caer, en cuyo caso no tendrían que intervenir los supervisores de limpieza viaria sino los de salud pública. No es cuestión de resucitar a Robespierre y su terror, pero consuela pensar en la juez Alaya como integrante de ese comité de salubridad de la vida política resuelta a abrir expediente por el uso indebido de los enjuagues para abultar el paño con que se repartía la pringue en la barra libre municipal de la que disfrutaron unos pocos aprovechados. Hasta ahora no nos estamos percatando del todo de la mugre que escondía la gamuza pringosa de los tiempos de Monteseirín. colmaron las arcas y que los políticos derrocharon. Lamentablemente en todo este tiempo la mayor parte de los políticos se han engolfado, causando un terrible mal a los valores, a la credibilidad y a la economía de sus conciudadanos. JOSÉ FCO. SÁNCHEZ ÁLVAREZ SEVILLA La responsabilidad del político ¿Ante qué tribunal del pueblo o de la historia serán juzgados, aunque solo fuese moralmente, todos los políticos que han hecho de este solar patrio un lugar donde la corrupción campa por sus fueros y es el modelo a imitar? ¡Dios mío, cuán bajo ha caído nuestra clase dirigente desde la Transición hasta hoy! Habremos avanzado en muchas otras materias legislativas y sociales, pero desde luego en honradez ha disminuido a pasos agigantados en cuestión de algo menos de 30 años. Un pueblo sin ilusión colectiva y sin confianza en sus dirigentes es el mejor caldo de cultivo para una fractura social y para un estallido violento. MANUEL CABRERA DE LA TORRE SEVILLA La verdad, sólo una Los papeles de Bárcenas son una complicación para los dirigentes del PP, pero sólo si se encuentran los recibí firmados por los dirigentes. Si se encuentran, es justo que se les empapele y paguen por ello; caso contrario que se defiendan en los tribunales. Pero a pesar de todo, el montante puede ser de 60 o 70 millones de euros, que ya es; pero ¿cuánto es lo de los ERE de Andalucía, que se dice que pasan de los 1.600 millones de euros? ¿Y todavía hay dirigentes en el PSOE pidiendo dimisiones en el gobierno? ¿Dónde deberían estar los Griñán, Magdalena, Chaves y hasta los que ya están imputados que llegan a 100? Señores, ¿no somos iguales ante la ley? Pues a todos los que han estado en un cargo político, que se le inspeccione su patrimonio. CONSOLACIÓN FERNÁNDEZ GUIXOT AYAMONTE Pueden dirigir sus cartas a ABC: Por correo electrónico: cartas. sevilla abc. es. Su extensión no debe exceder los 900 caracteres, con espacios, ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. ABC sí respeta la libertad de expresión La libertad de expresión y de decisión de un periódico está en el ADN de su cita diaria con los lectores. Por ello, cuesta entender que algunos medios y periodistas malgastaran ayer su talento en descalificar a nuestro diario y a uno de sus más competentes profesionales por defender su libre albedrío a la hora de elegir qué pregunta formular al presidente del Gobierno en un encuentro informativo. Ni más ni menos que el cotidiano quehacer de cientos de periodistas de decenas de medios a los que ABC jamás reprocharía el uso de su libertad de expresión, por mucho que no coincidiera con su línea editorial. Porque ABC sí cree y respeta la labor de sus colegas, incluso de aquellos periódicos que intentan dar lecciones de buenos usos profesionales mientras colaboran con la turbia operación de un presunto delincuente, cuya inmoralidad es proporcional a los millones de euros sin justificar que guarda en Suiza. ABC también pide un elemental ejercicio de respeto a aquellos compañeros empeñados en poner una mordaza a un periódico que tiene 110 años de historia y al que sólo la dictadura de Franco logró silenciar. Por eso, lecciones de periodismo, cero, y menos aún, de ética profesional. Aquella España Al contrario de lo que han pretendido vendernos, cada día es más evidente que aquella España que hizo la Transición era ejemplar. Sus empresarios serios y solventes, sus trabajadores cumplidores y comprometidos, sus ciudadanos en general rigurosos y consecuentes. Por ello bastaron muy simples discursos para ilusionar al personal que apechugó sin rechistar con aquella gran cantidad de impuestos, que
 // Cambio Nodo4-Sevilla