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16 OPINIÓN JUEVES, 13 DE FEBRERO DE 2014 abcdesevilla. es opinion ABC LA TRIBU TRIBUNA ABIERTA ANTONIO GARCÍA BARBEITO EL FRACASO CATALINA LEÓN BENÍTEZ Profesora de Secundaria y orientadora escolar LO BLANCO, NEGRO ¿Se equivocará Rajoy o acertará con su carta? ¿Quién habla, si saben que es el que pone y el que quita y el que cambia? M EJOR, cerca de la olla que cerca de la carpanta, aunque sea el último mono en mandar en las viandas; mejor, si aprietan los fríos, donde un rescoldillo arda, antes que andarse buscando dónde está la mejor manta. En todo caso, mejor arrimadito al que manda, que acercándose al que dicen que tendrá el mando mañana. Mejor un pájaro en mano que ciento volando, paisa. Andaban los populares andaluces- -precampaña- -buscando a ver quién ponía a sus siglas nombre y cara, para tratar de ganar a los que nunca les ganan, que, además, llevan seis meses de adelanto con Susana, y seis meses son seis meses, digamos, mucha ventaja, y más si los populares se han puesto a mover sus cartas, y de tanto marear la perdiz, de tanto asarla, han achicharrado un nombre, un perfil, una esperanza, un alcalde que quizá no tuvo miras tan largas pero que dijo que sí por disciplina. ¿Y qué pasa? Pues que mucho por aquí, mucho por allí, se habla de que dice Cospedal que el nombre que Zoido avala es el nombre que será el nombre de la campaña para tratar de vencer en las próximas- -sin guasa- y cuando ya parecía que todo, todo encajaba, asomó el dedo- -eso dicen- -del que quita, pone y manda y dijo que por aquí, por aquí se va a la playa. El candidato es Moreno Bonilla, nacido en Málaga y criado entre los pechos del gallego de las barbas. Aquí el que manda es Rajoy, por si alguien lo olvidaba. Y ha sido poner el dedo tieso cual palo mesana y el personal que ayer mismo se veía ya en las vallas como nombre de reclamo de la próxima campaña, ha dicho que no se sube a esa temblorosa barca que puede acabar, si sube, hundida en serenas aguas. Mejor, si tocan a fuego, alejarse de las llamas. ¿Se equivocará Rajoy o acertará con su carta? ¿Queda claro que es Arenas el popular que los manda, si se trata de luchar por la andaluza campaña, aunque él nunca haya logrado el viejo sueño que guarda, como un revés amoroso, entre los pliegues del alma? Habla Rajoy y aquí nadie lo contradice. ¿Quién habla, si saben que es el que pone y el que quita y el que cambia, el que los coloca encima de la mesa y nadie salta para ponerle un mal pero a lo que decida el masa Parece verso lorquiano, romance de otras navajas: Por el once de febrero le dijeron a unos: Anda, ya podéis cortar, si gusta, la idea de unas primarias... Y por el doce ya había renuncias a punta pala. Mejor, cerca de la olla que cerca de la carpanta, y agachar la cabecita si en un momento hace falta y a decir lo blanco es negro y que la miel es salada. ¡Viva Moreno Bonilla y viva su tierra, Málaga... antoniogbarbeito gmail. com El fracaso de Pedro es el fracaso del sistema educativo, incapaz de ayudar verdaderamente a los niños a los que cuesta aprender E STA es una historia real. Sus personajes son reales. Por eso, daremos al protagonista un nombre ficticio. Lo llamaremos Pedro. Por ejemplo. Pedro nació de un parto prematuro de mellizos. El otro mellizo murió. En la familia se cuenta que fue una negligencia médica en toda regla, una falta de atención en el hospital. El caso es que a Pedro, por unos segundos, le faltó oxígeno y esto ha sido suficiente para que la vida de Pedro no sea igual que la de sus hermanos, todos ellos inteligentes y titulados. Cuando Pedro empezó a ir al colegio se constató que le costaba aprender. Ese pequeño detalle es todo un mundo. No llegó a hacer la Primera Comunión, porque no lograba aprender las oraciones y el cura consideró que no podía perder tiempo con un solo niño. Salió del colegio sin lograr el título de Graduado Escolar. Para lograrlo, tuvo que acudir durante dos años a una institución en otra ciudad, a la que su padre lo llevaba y recogía todos los días. Lo consiguió por fin. Pero aquí acabó todo. Intentó seguir estudiando, algo de formación profesional, por ejemplo, pero los requisitos para acceder eran complicados y él tenía dificultades para los contenidos académicos. Buscó entonces trabajo, pero no tenía más titulación que el Graduado Escolar y no era suficiente. Su certificado de minusvalía, un 33 por ciento, era también poca cosa. Decidió que iba a hacer cursos, todos los que pudiera, para aprender las destrezas de una profesión y poder ejercerla. El abanico de las cosas que intentó es muy amplio, carpintería, cocina, informática, hostelería, electricidad, ebanistería... Los cursos terminaban y ahí quedaba todo. No había empleo protegido, ni siquiera por su grado de minusvalía. No había nada. Los últimos años ni siquiera había cursos. O tenían un requisito de ti- tulación muy alto o escaseaban tanto que no se los concedían. La familia incluso escribió cartas a un consejero de Empleo, por cierto, ahora relacionado con los ERE de los que tanto se habla en Andalucía. El consejero contestó muy amablemente que la Junta de Andalucía velaba por todos los desempleados y que perseverara, que ya vería como lograría empleo. Por ejemplo, haciendo cursos con los sindicatos. Pero los sindicatos, algunos de los cuales están siendo ahora investigados por irregularidades con los fondos de formación, tenían una oferta mínima y no conseguía avanzar en su formación ni tener asegurado un empleo, aunque fuera precario. Pedro tiene ahora cuarenta años. No ha conseguido un trabajo. Su formación, aparte del Graduado Escolar, se refleja en el precario currículum que escribió a ordenador y que fotocopia cuidadosamente cada vez que algo aparece en el horizonte. Desconfía de la política y de los políticos. No cree en promesas. Ha dejado de votar hace tiempo. No cree en los sindicatos. No cree en prácticamente nada. Una vez se enamoró. Pero no dijo nada a la chica. Sabía que no podría mantenerla ni formar una familia. No bebe, ni fuma. Ahora, desde que murió su madre, vive solo. Hace la compra, la comida, limpia la casa y lee libros, muchos libros. Es un gran lector. Quién lo diría, con el esfuerzo que le costó aprender a leer. También escucha la radio, porque la televisión no le gusta, aunque sí el cine, al que va poco, cuando su economía se lo permite. No tiene ayudas oficiales, salvo alguna excepción que dura poco. Recurrió en su momento a todas las administraciones posibles, de todos los colores políticos. Ninguna le aportó soluciones, ni formación, ni empleo. Su familia intenta que no le falte nada. Pero él dice, no es eso, no es eso, yo lo que quiero es trabajar, ser útil. El fracaso de Pedro es el fracaso del sistema educativo, incapaz de ayudar verdaderamente a los niños a los que cuesta aprender. Es el fracaso de los ayuntamientos, que no conocen las necesidades de sus vecinos. El fracaso de los sindicatos, alejados totalmente del mundo del trabajo. El fracaso de las administraciones, que viven en un bucle de fantasía lejano para el ciudadano normal. ¿Crees que es un caso aislado? No. Cada día veo a muchos Pedros a los que el sistema educativo primero y otras estructuras después, arrojan fuera de la linde que se ha trazado desde arriba para que transiten por ella únicamente los que no tienen ninguna dificultad.
 // Cambio Nodo4-Sevilla