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ABC MARTES, 3 DE JUNIO DE 2014 abcdesevilla. es DON JUAN CARLOS ABDICA 91 ÁLVARO DE DIEGO GONZÁLEZ FELIPE VI, HEREDERO DE LA TRANSICIÓN L a Transición española obedeció al impulso de Juan Carlos I, que condujo al país a un sistema de libertades sin violentar la legalidad autoritaria de partida. Su éxito derivó de la aplicación del principio de la ley a la ley a través de ley que su antiguo preceptor Torcuato FernándezMiranda auspició desde la presidencia de las Cortes franquistas. Éste, auténtico ingeniero del cambio democrático, facilitó al presidente Adolfo Suárez el borrador de la Ley para la Reforma Política que, fallecido Franco, aprobó la Cámara de la dictadura para restituir la soberanía al pueblo y desatar el nudo gordiano de un régimen que presuntamente había quedado atado y bien atado El transcurso de los años ha deslucido un legado difícil de forjar que, en la proclamación de Felipe VI, interesa poner en valor. Veinte años antes de la Ley para la Reforma Política nadie podía pensar que la democracia llegaría de la mano del elegido por Franco como sucesor a título de Rey y de dos exministros del Movimiento como Fernández- Miranda y Suárez. En 1956 Don Juan Carlos era un joven Príncipe que se educaba en España entre la indiferencia, cuando no la abierta hostilidad de la clase política. Aún Fernández- Miranda no se había hecho cargo de su formación universitaria para, entre otras cosas, convencerle de que prestar fidelidad a las Leyes Fundamentales del Estado nacido de la Guerra Civil no harían luego de él un rey perjuro. El trono estaba aún muy lejos; la democracia, todavía más. Sin embargo, un hombre oteó en la lejanía. Se llamaba Emilio Lamo de Espinosa y era un año mayor que Fernán- dez- Miranda. Como él, era jurista y había luchado como alférez provisional en el conflicto fratricida, cuyo estallido le sorprendió en el Madrid revolucionario. Refugiado en dos embajadas a causa de su militancia falangista, fue evacuado a Valencia y a Barcelona, donde embarcaría rumbo a Marsella. Se incorporaría a las tropas de Franco en el verano de 1937. Lamo de Espinosa fue un convencido joseantoniano y un brillante defensor del Estado del 18 de Julio. Si su carrera política no culminó con una cartera ministerial fue por oponerse a los tecnócratas Sus ideas se anclaron en un inmovilismo que, frente al soy fiel a mi pasado pero no me ata que asumiría Fernández- Miranda en 1976, postulaba la pervivencia del franquismo una vez desaparecido Franco. Pero también fue un hombre íntegro, capaz de enfrentarse públicamente en las Cortes, casi llegando a las manos, con el todopoderoso almirante Carrero Blanco. Y fue, sobre todo, un político dotado de una lucidez extraordinaria, como demostró cuando nadie adivinaba en el adolescente Príncipe Juan Carlos al piloto de ningún tipo de cambio. En febrero de 1956 se produjeron gravísimos incidentes universitarios que motivaron la destitución del aperturista ministro de Educación, Joaquín RuizGiménez, y el secretario general del Movimiento, el diletante Raimundo Fernández- Cuesta. Para relevar al último, Franco recurrió a José Luis de Arrese, un arquitecto que ya había domesticado a los falangistas más díscolos durante la posguerra. Pero Arrese deseaba algo más que volver a someter a los insatisfechos. Pretendía promulgar nuevas leyes fundamentales que cubriesen la orfandad de Franco, pues en ese moEl edificio institucional de la dictamento España, conforme a la Ley de Su- dura apenas varió en los años siguiencesión de 1947, era poco más que un pe- tes, pues la Ley de Principios del Moviculiar Reino del que no se conocía más miento (1958) y la Ley Orgánica del Esrey que el que el jefe del Estado pudie- tado (1967) no comprometían, tal y ra elegir en el futuro. Por ello, Arrese co- como hubieran deseado Arrese y Lamo locó a Lamo de Espinosa al frente del de Espinosa, a un futuro soberano. En Instituto de Estudios Políticos para que 1969, cuando Don Felipe apenas conpreparara los proyectos legales. taba con año y medio de vida, su padre Estos textos concitaron el recha- fue, al fin, designado sucesor a título zo en la clase política, en especial en- de Rey Al morir Franco, el monarca tre los monárquica y los católica pudo mover al Consejo del Reino a que que los tildaron de totaliincluyese en la preceptiva tarios. Muy contestada en terna de la que iba a resulTransición el seno del Consejo Naciotar el nuevo presidente de Obedeció al nal del Movimiento, un las Cortes a su tapado inoperante senado del impulso del Rey, Fernández- Miranda. El cafranquismo al que Arrese que no violentó tedrático de Derecho Políla legalidad y Lamo deseaban atribuir tico obtuvo catorce votos, una función fiscalizadoautoritaria de para doce de Licinio de la ra de la acción política y Fuente, un simple convidapartida legislativa, la reforma do de piedra, y los signifi constitucional naufracativos seis sufragios recaSu legado gó. Le dieron la puntilla bados por Lamo de Espilos obispos, personados El futuro Felipe nosa. Fernández- Miranda, VI hará buena con tanta serenidad como ante el jefe del Estado. la sentencia de firmeza, dirigió la Reforma Poco antes de esto, el 17 de noviembre de 1956, Gracián: Por Política desde la presidenLamo de Espinosa remitió grande que sea cia de las Cortes aún hereuna reveladora carta a su el puesto, se ha deras de Franco, mientras ministro. En ella identificael procurador Lamo de Esde demostrar ba dos grupos de oposición que es mayor la pinosa se opuso a pecho a la operación política: El descubierto a ese cambio persona de los que no quieren que del que había sido angusse haga nada y el de los que tiado profeta dos décadas no quieren que se aprueben las leyes tal antes. Las lúcidas previsiones de éste y como están concebidas A Lamo le se habían cumplido. preocupaban los primeros, en quienes Para bien de todos los españoles, Feradivinaba torticeras intenciones. Si ve- nández- Miranda había demostrado que, taban la operación, se mantendría, a su tal y como escribió cuarenta años anjuicio, el sistema tal y como estaba, con tes, la Historia no detiene jamás su lo que a la muerte de Franco llegaría un curso y nuevas formas de vida en monarca que podría jurar sin reserva este caso democráticas, emergen de mental ese conjunto de leyes y seguida- la ruina de las caducas Ese ha sido el mente crear las instituciones precisas legado de Juan Carlos I. Estamos segupara desmontar el mecanismo actual ros de que el futuro Felipe VI, al serviConcluía así que teniendo al rey es- cio de España y de todos los españoles, tos políticos disponían del futuro de hará buena la sentencia de Gracián: España en sus manos En definitiva, el Por grande que sea el puesto, se ha de falangista adivinaba a un monarca como mostrar que es mayor la persona autor del desmontaje futuro del EstaÁLVARO DE DIEGO GONZÁLEZ, DOCTOR do franquista. Los hechos, veinte años EN PERIODISMO DE LA UDIMA después, vendrían a darle la razón. Así se vivió en ABC El diario ABC trabajó desde primera hora de la mañana con enorme intensidad para elaborar una edición especial que se puso a la venta en los quioscos a las tres de la tarde. Un ejemplar para la historia (a la derecha) A la izquierda, parte de la redacción sigue con atención la comparecencia en la que el Monarca explicó los motivos de su abdicación en su hijo, Felipe VI. ÓSCAR DEL POZO ÁNGEL DE ANTONIO
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